Yo soy Jesús, el Hijo de Dios

Adalberto Peña

 adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila

3 de febrero de 2019

Un pobre protagoniza la homilía dominical del obispo de Saltillo

Fray Raúl Vera López, O.P. en su homilía dominical en la Catedral de Santiago. Fotografía: Adalberto Peña.

Al iniciar la homilía en el cuarto domingo del tiempo ordinario en la Catedral de Santiago, en Saltillo, un pobre que pedía limosna recorrió el pasillo central hasta llegar a los pies del altar. Ahí, parado frente a Monseñor Vera López, quien presidía la Misa de las 13:00 horas, exclamó: «¡Yo soy Jesús, el Hijo de Dios!».

«Este hombre que acabamos de escuchar, no se equivoca, él ha dicho: Yo soy Jesús, el Hijo de Dios. Viene a recordarnos que a Jesús lo vemos en cada una y cada uno de ellos. El viene a decirme: Raúl, no te olvides de los pobres». Comentó Fray Raúl Vera al continuar con la homilía.

Haciendo referencia a la segunda lectura, donde se habla del amor como un don de Dios al que se debe aspirar, Vera López mencionó: » San Pablo nos dibuja el corazón del cristiano, que debe ser sensible. Juan Pablo II menciona que a Cristo le encontramos en su palabra, en la Eucaristía y en los pobres. Hoy este hombre nos vino a recordar eso y a pedirnos que nuestro corazón sea sensible con los más débiles».

Nuestro obispo resaltó que Jesús aparece ante nosotros como servidor y con el propósito de esperanzar a las personas a alcanzar la vida eterna: «Nosotros hemos sido liberados del mal para hacer el bien en la tierra, hay quienes no lo hacen y se empeñan en hacer más daño a los débiles. En General Cepeda hay un confinamiento de residuos tóxicos; la empresa llegó ahí con mentiras y están contaminando el agua. A todos debe preocuparnos, pues a todos nos afecta».

Obispo Raúl Vera llama a no ser ajenos a la lucha que encabezan campesinos de General Cepeda contra el confinamiento de residuos tóxicos, instalado de forma ilegal. Fotografía: Adalberto Peña.

Para finalizar recordó que el Papa Francisco llamó a los empresarios «esclavistas modernos» en su visita a México, y les pidió no dieran a las familias «pan bañado en sangre». «Son los pobres, las víctimas de este sistema injusto que ha sido creado por las autoridades de gobierno y los empresarios para enriquecerse».

Al dar por concluida la Celebración Eucarística, nuestro obispo invitó a todos a anunciar el Evangelio, luego de lo acontecido en el acto litúrgico: “Hoy podemos irnos en paz, pues hemos presenciado a Jesucristo en su palabra, lo hemos contemplado en la Eucaristía y hoy lo hemos visto entre nosotros”.

 

 

 

 

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