Viven tradiciones mexicanas

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

En su peregrinar han encontrado un hogar, amigos y bienhechores que llenan de alegría su tránsito por Saltillo

José y María fueron migrantes al buscar un lugar para que Jesús naciera


Al mediodía del martes la Casa del Migrante ofreció a bienhechores y a los hermanos centroamericanos que están albergados, la posada Sin Fronteras donde la convivencia es un signo de amor al prójimo, hermandad entre naciones para recordar que la luz en el camino es la presencia de Jesús en nuestros corazones, misma que se transmite a través de las obras como lo es ayudar a las mujeres, los hombres y las familias que llegan buscando un lugar donde dormir.

Antes de las 12:00 horas los bienhechores empezaron a llegar con regalos en mano, detalles pequeños, cobijas, dulces, mientras que el equipo de servicio de Casa Loyola se encargó de ofrecer y cocinar el platillo del día, cortar el pan, repartir los dulces. Puntualmente la hermana Lupita Argüello dio el mensaje de bienvenida, para celebrar estamos en vísperas de Navidad, “En este caminar para muchos es  el momento de encuentro con Dios, sentir fuerte su presencia, de sentir esa gracia que derrama en cada uno de nosotros, sin embargo es donde se da ese milagro ese momento que sólo se tiene en el corazón, una experiencia que podemos entender desde la fe, el sentido de la fuerza y la presencia de Dios… La cuestión de la migración es una lucha económica, política, social, pero con la presencia de Dios va la esperanza”.

Alberto Xicoténcatl, director de la Casa del Migrante dio lectura al mensaje del padre Pedro Pantoja quien se encuentra en Ecuador donde se está pronunciando una Ley de Movilidad Humana Migratoria en dicho país. “En el mundo actual se han multiplicado los caminos y los caminantes en el dolor, pero también en la esperanza, salieron de sus países destrozados por la violencia, por el hambre, despedazada la vida de muchas familias por las guerras y por las persecuciones, las crueles matanzas en las humildes pero dignas comunidades tribales del mundo africano, son la causa de su violento éxodo enfrentando fronteras de alambre, de cemento y de sangre. África sufre, África llora, África está atrapada en el hambre y la sequía, África está aquí en nuestras fronteras, junto con miles de haitianos. La violencia del crimen organizado y la estrategia de la violencia estatal policiaca, acosan a familias y pueblos, obligándolos a desplazarse de forma desesperada y nuestra querida América Central está atrapada en la terrible crisis humanitaria de asesinatos múltiples, corrupción, pobreza, historias de terror de día y de noche, las Naciones Unidas hablan de estos pueblos, grupos y personas como mil millones de prófugos errantes que se atreven a gritar no más muros, no más fronteras, déjenos pasar no somos una amenaza, sólo cargamos esperanza de vida y supervivencia”…

Previo a salir a peregrinar en las casas de vecinos del lugar, se dio lectura a la Liturgia de la víspera del nacimiento de Jesús, posteriormente agrupados nuestras hermanas y hermanos migrantes en conjunto con los colaboradores entonaron la letanía propia en la que José y María fueron interpretados por Francesco y Chiara, originarios de Italia quienes son  colaboradores de la Casa del Migrante.

A su regreso las hermanas María Fernanda y Ana Lucía Gaytán, interpertaron los temas Historia en Sol y Creo en Ti, alentando a las y los migrantes a continuar con luchando por sus ideales, convertir sus sueños en realidades a pesar de estar lejos de sus hogares, invitándolos a que nunca se rindan por más adversa que sea la situación, posteriormente los presentes disfrutaron de la presentación de un baile tradicional mexicano, como lo es la polka.

Alberto Xicoténcatl dio lectura al mensaje enviado por el padre Pedro Pantoja

Para seguir con el festejo se hizo la bendición de los alimentos que fueron servidos por las y los miembros de Casa Loyola, a quienes les llena de alegría el compartir momentos con la comunidad migrante, pues conocen de las necesidades que más allá de los alimentos, ver un rostro, dar  y recibir un saludo, conversar y tener palabras de aliento de personas que están fuera del refugio es algo que alimenta el alma de quienes ahí descansan pensando en qué pasará el día de mañana, como es el caso de Osías quien pretende  pasar la Navidad en Saltillo para después tomar el camino a Estados Unidos, el originario de Guatemala viajará solo, lo cual no le da miedo pues ya ha cruzado antes y sólo quiere cumplir el objetivo de volver a trabajar quizá no en un restaurant pero si en algún lugar donde pueda tener una mejor calidad de vida, mientras tanto disfruta de la bondad de quienes día a día aportar a la Casa del Migrante donde él ha encontrado una gran familia, “Aquí uno recibe mucho amor, no es igual que estar en tu casa, porque el amor de familia es diferente, pero aquí de todos recibimos cariño y eso nos hace sentir bien”.

 

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