Un nuevo hermano

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

En la festividad de la Inmaculada Concepción el joven Peter recibió el hábito para ser parte de la comunidad Verbum Spei

Monseñor Raúl Vera tomó los votos de castidad, pobreza y obediencia

En la Capilla de El Ranchito del Rey, hermanas y hermanos de la comunidad Verbum Spei celebraron la solemnidad  de la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción, festividad que destinaron para recibir a un nuevo hermano en la congregación que a partir de anoche lleva por nombre Pedro María de la Luz.

Nuestro Obispo Raúl Vera presidió la Santa Misa. “El evangelio que hoy nos propone la liturgia en esta solemnidad nos ayuda a entender el núcleo de este misterio que hoy celebramos, y que se realizó en la persona de nuestra madre santísima, ese misterio de su concepción inmaculada del pecado. No la tocó el pecado, obedece a la razón por la que María es llamada la llena de gracia, la que ha encontrada gracia delante de Dios. La que concibió sin intervención humana, sino por obra del Espíritu Santo, de ese modo el poder del altísimo engendro en ella al hijo de Dios hecho hombre”.

“Esta unidad de la naturaleza divina y la naturaleza humana en la persona de Jesús, tiene como fin que nosotros seamos asumidos por Dios. Nuevamente como sus hijos ante la desgracia que trajo consigo lo que sucedió en el paraíso terrenal y que nos narra el Libro del Génesis. Nosotros creamos sujetos al dominio del príncipe del mundo como Cristo lo llama, esa serpiente en la paraíso es la figura de sátanas, el ángel caído, el enemigo de Dios y el enemigo del hombre que quiso echar a perder esta creación sujetando al hombre a su voluntad para que el hombre actuara en sentido contrario a todo lo que debería hacer al administrar este mundo, al administrar la creación que puso Dios en sus manos. El ser humano ha sido creado por Dios con una conciencia moral que le hace distinguir el bien del mal”.

Ante esta conciencia de distinguir el bien del mal, nuestro Obispo Raúl Vera, invitó a los hermanos Verbum Spei y a los laicos a concientizar a nuestros hermanos para construir en la sociedad, exigir trabajos y salarios justos, educación de calidad para niños, jóvenes, oportunidades de crecimiento para todos y no para unos cuantos ciudadanos, es decir para los grupos que mueven las estructuras económica, social y política, siempre apegados al Evangelio a predicar como el Papa Francisco lo ha pedido, saliendo a las periferias, con los alejados, con los necesitados, con aquellos que han perdido la confianza, la fe.

El hermano Pedro María de la Luz fue revestido por los hermanos Didier y Emmanuel María

La encomienda para los feligreses y hermanos de vida consagrada fue el no ser cobardes, “Ser cristiano es hablar con la verdad, es no callar ante las injusticias”, recalcó Fray Raúl Vera, quien al finalizar la Celebración Eucarística, tomó los votos de Peter, joven de Nueva Zelanda que concluyó el noviciado en la comunidad Verbum Spei, en la ceremonia, se despojó del hombre para convertirse en consagrado a Dios, a predicar, trabajar por los pobres e ir aprendiendo cada día para trasmitir a los laicos como se debe construir el reino de Dios.

Al conocer la congregación Peter decidió entregar su vida al servicio de Dios, tras ser aprobado por la comunidad el presbítero Didier Marie y el hermano Emmanuel María  quien le dio por nombre Pedro María de la Luz, lo revistieron con el hábito, lo cual fue celebrado por sus hermanos y los laicos con un aplauso.

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