Se despiden de Coahuila Jornadas de Paz y Dignidad

Esmeralda Sánchez

esmeraldasanchez@diocesisdesaltillo.org.mx

Más que una carrera, un movimiento por los pueblos indígenas del mundo

Jornadas

Fray Raúl Vera, Obispo de la Diócesis de Saltillo, comparte el pan y la sal con corredores de las Jornadas de Paz y Dignidad 2016.

La caravana de Jornadas de Paz y Dignidad 2016 culminó hoy lunes su paso por Coahuila, donde corrieron por la unidad de los pueblos en honor a la semilla nativa que representa el legado de todos ellos y el cuidado hacia la madre tierra.

Portando los Bastones de Mando de las comunidades o familias indígenas participantes, los corredores dieron muestra de la solidaridad y unión que debe prevalecer entre los pueblos por encima de cualquier interés particular, privilegiando lo que les es común.

Durante su estancia en Saltillo, el domingo por la mañana recorrieron siete kilómetros en la Ruta Recreativa, la lluvia no fue impedimento para llegar a su destino en el Avemed, donde tuvieron diferentes actividades y por la tarde culminaron con una ceremonia con cantos y danzas en el lobby del Museo del Desierto, lugar en el que pernoctaron y partieron hoy por la mañana a su siguiente destino, en la ruta azul.

Continuarán su camino hacia Cedral, San Luis Potosí, indicó Adi ‘Ejekayani’ organizadora en México, quien agradeció el cariño y hospitalidad de la Diócesis de Saltillo por apoyarlos en la atención de los corredores, “Nos vamos muy contentos… lo que buscamos con esta carrera es unificar”. Expresó que para entender el diseño y las formas de la carrera es necesario vivirla.

Entre quienes apoyaron en Saltillo estuvieron personas de la comunidad Verbum Spei y el Club de Corredores JG, según explicó Yaya Rodríguez de García, quien indicó que se enteraron por una invitación expresa del Obispo Raúl Vera y siete matrimonios se unieron a este propósito; “Desde que ves el altar y los bastones de mando se te eriza la piel, sientes una emoción de ver por lo que vienen corriendo”.

El contingente de las jornadas incluye unas 20 personas; dos de las cuales se sumaron en el camino y continuarán hasta Panamá, como el caso de un joven de Parras de la Fuente, Coahuila y otra joven de Monterrey, Nuevo León.En Saltillo, Aída, una joven perteneciente a la comunidad de Verbum Spei, levantó el bastón de mando en el Centro Vocacional de la Diócesis y lo tuvo a cargo durante el domingo; hasta que por la noche volvió a acostarlo en el altar que se dispuso en el Museo del Desierto.

Cabe mencionar que la caravana corre cada cuatro años con un propósito específico, en este caso las semillas y en ediciones anteriores el agua, los niños, las mujeres, los territorios nativos que ahora son privados y donde no pueden ingresar sus dueños originarios; entre otros.

Jornada 2

Altar colocado en el Centro Vocacional de Saltillo, para recibir a los corredores de las Jornadas de Paz y Dignidad 2016.

Durante la ceremonia del círculo en que se eleva una oración hacia el Gran Espíritu, Padre y Madre, que les guía en su andar, se explicó parte de la historia que dio origen a estas jornadas desde 1992 y que no se limitan a una carrera, sino que están plagadas de simbolismo espiritual en apoyo a los pueblos indígenas de todas las naciones.

En Chicago inició el movimiento bajo la premisa del cumplimiento de la profecía del Cóndor y el Águila, la cual habla de un nuevo ciclo en el que se vivirá el renacimiento de la conciencia de todos los seres humanos respecto a su interconexión entre ellos y con la naturaleza.

Años después, (señala el sitio oficial de la “Ruta Sur”, una de las vertientes de la carrera) se sumaron otros pueblos indígenas y poco a poco se retomaron ceremonias ancestrales para la salud espiritual y la transformación. Fue en México que Alfonso Pérez promovió la organización de las jornadas a nivel intercontinental, que en Chicago se bautizaron como Jornadas de Paz y Dignidad. Es allí donde se realiza la coordinación principal.

Entre los propósitos están fortalecer la unidad entre todas las naciones indígenas de la tierra; el deseo de una coexistencia pacífica; honrar a los ancianos y líderes espirituales o de otro tipo; elevar la conciencia entre los pueblos de la naturaleza sagrada del medio ambiente y la necesidad de restablecer el balance ecológico; promover intercambios culturales; así como reconocer y honrar las contribuciones que los pueblos indígenas han hecho para beneficio del mundo y su derecho a proteger sus tradiciones y recursos; destaca el sitio

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