Responder a Dios

 

Brenda Delabra

Con generosidad, fidelidad y la alegría de evangelizar

 

Hace 30 años fueron consagrados sacerdotes. Fotografía: Brenda Delabra

Volver a la parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón donde fueron consagrados al sacerdocio trajo muchos recuerdos al padre José David y su hermano Sergio García Rosales actual párroco, al cumplir 30 años de ministerio en el que han atravesado por momentos difíciles, solitarios, de acompañamiento de la comunidad con la que han vivido experiencias enriquecedoras.

Con una misa de Acción de Gracias el jueves 22 de agosto laicas y laicos que pertenecen a parroquia como Catedral, Nuestra Señora del Rosario, Santiago Apóstol de Monclova, Candela, las comunidades de Santa Teresita del Niño Jesús y la parroquia anfitriona acompañaron a los hermanos García Rosales, cada uno con su estilo agradeció la presencia y la confianza de quienes han estado en su andar pastoral.

El padre Sergio reflexionó sobre la importancia del desarrollo y misión de la Iglesia a la que ha servido, “Nos hace ver siempre la iniciativa de Dios, nos recuerda a san Pablo porque Dios nos ama, porque Dios nos amó primero, porque el amor de Dios con el paso del tiempo nos viene a hacer vivos. A la vuelta de 30 años después del momento de la unción conocemos que el amor de Dios tiene un sentido existencial, al paso del tiempo decía mi padre ¿cuántas cosas no nos vamos encontrando aparte de personas como ustedes, en cada una de nuestras tareas u oficios? ¿cuántas cosas que nos alegran y que nos apacientan? Dios nos ama”.

Preguntó a la feligresía sobre la misión de ser servidor de la palabra, de servidor de los sacramentos, en la misión de evangelización él como sacerdote y lo que ellas y ellos como laicos han contribuido para llegar a más personas a través del amor de Dios.

El padre David García Rosales, dijo: “Darle las gracias a Dios porque ha sido bueno, ha sido generoso, ha sido paciente, porque ha sido fiel, porque aun cuando uno no responde como lo requiere él y lo necesita la comunidad él no se deja ganar. No se ha dejado ganar al principio ni ahora. Ni nos ha dejado perder a nosotros, se ha mantenido fiel y nos ha ayudado a buscar este camino de generosidad con alegría”.

 Recordó a sus padres, la señora Honoria y don Raúl como unos padres que les inculcaron la responsabilidad a pesar de las circunstancias que se presentaran en la vida familiar y cotidiana. “Después de 30 años el entusiasmo no se debe perder, como al principio se ponía todo el entusiasmo y todas las ganas, estoy convencido que hay que seguir así hasta el último suspiro. En estas últimas semanas, meses, he soñado mucho a mi mamá y también recordar diciéndome que es lo que hay que hacer, que no hay que arrepentirse de hacer lo correcto. Que, aunque cueste trabajo, aunque duela, aunque alguno no alcance a comprender lo que sucede hay que darle para delante porque Dios tiene la última palabra”.

Destacó que la comunidad cristiana, los fieles que han acompañado el camino de los dos presbíteros los han ayudado a caminar en los momentos de incertidumbre o de certeza con la conciencia clara quede que es por Jesús por quien continúan en el ministerio sacerdotal.

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