Prepara Diócesis de Saltillo 5ta Asamblea Diocesana de Pastoral

Esmeralda Sánchez, Brenda Delabra y Adalberto Peña                                                                              comunicacion@diocesisdesaltillo.org.mx

sábado 17 de septiembre del 2016

Opinan algunos de los agentes laicos de las parroquias y rectorías, delegados de Vida Consagrada, de Movimientos Diocesanos, Asociaciones Apostólicas y del Seminario Diocesano de Saltillo


El camino: acompañar al hermano

Si bien se reportan resultados significativos en algunas de las comisiones diocesanas, miembros de algunas  de ellas aceptan que son pocos los que  siguen “haciendo mucho” en lo que respecta al plan de nuestra Diócesis de Saltillo. Al preguntar sobre la implementación del mismo y el perfil con que se han preparado para releer el camino diocesano a la luz de la experiencia de los peregrinos de Emaús, pueblo de dios, religiosas, y sacerdotes expresaron con libertad sus diversas experiencias, en el mismo sentido en que la Vicaría de Pastoral lo solicitó, pensando tanto en las decepciones y resistencias, como en el entusiasmo y la fortaleza para continuar el compromiso, no sólo con los pequeños grupos, sino con el proyecto del reino de Dios que debemos construir en esta tierra.

Flor Angélica Gaona de la Peña, enlace de la Vicaría de Pastoral con el equipo de Pastoral de Multitudes en la Vicaría Fray Juan de Larios, manifestó que la necesidad  es mucha, ya que se requiere que todas las parroquias se adhieran al Plan y que en cada una de ellas haya un equipo de Pastoral de Multitudes. “La vicaría cuenta con 10 parroquias, tristemente están adheridas ocho al Plan Diocesano y de ellas solamente una o dos tienen equipo de Pastoral de Multitudes”. Añadió que les falta mayor formación, para tomar acciones que convoquen a la participación de los laicos, pues su trabajo está basado en las estructuras  de los grupo consolidados como la Red De Mensajeros y los Sectores, “Hay un equipo de Vicaría formado, sólido, que ya tiene unos 10 años con los mismos equipos… entonces de esos, es de los que sacamos adelante y como no hay un equipo bien formado de pastoral de multitudes diocesana entonces el EDAP, el Equipo Diocesano de Animación Pastoral, es el que se hace cargo de todo”.

Para Angélica Gaona el cambio se logrará a través de los equipos de vicaría, para lograr las metas trazadas como otorgar catequesis o pláticas de formación en celebraciones como la Pascua, el Mes de la Biblia, el itinerario Guadalupano, entre otras actividades de evangelización cuyo objetivo es que la comunidad refuerce su fe a través de la promoción que los miembros de la pastoral realizan. “Nuestro objetivo es que la gente se sienta perteneciente a la Iglesia Católica, que no se sientan aislados, sino que en cada acción de Pastoral de Multitudes exista un signo y un lema que la gente lleve en la memoria para que lo siga repitiendo, como las canciones. Que recuerden y sientan que somos hermanos, que somos parte del Cuerpo Místico de Cristo, que somos la Iglesia Diocesana de Saltillo”.

160916camino2

La formación de los seminaristas incluye una materia denominada Plan Pastoral.

En el mismo tenor, la Pastoral de Oración y Valores Espirituales (POVE) no ha despegado entre los laicos, porque no se ha logrado trabajar en equipo, como lo dice su coordinador el presbítero David Martínez Rubio, “Buscan la individualidad, se les mueven intereses personales si trabajan en equipo y no quieren renunciar a eso, se han acomodado en esa línea”. Esto afecta para en las parroquias que conforman nuestra Diócesis no existan grupos de oración y que a su vez los pocos que hay logren integrarse, pues en el nivel estructural denotan falta de interés al enviar invitaciones o convocatorias para participar en eventos, siendo en las mismas parroquias donde no se hace la difusión hacia el pueblo o bien no asisten por haber duplicidad de eventos diocesanos que impiden cumplir con el objetivo de participar en uno u otro.

A pesar de los tropiezos, se han dado pasos significativos dentro de la comisión, como la integración de movimientos de oración, “Aún hay otros que no les cabe bien la idea de la eclesialidad, pero nos hemos integrado como Iglesia y Pueblo de Dios cuando hacemos la realización de nuestras metas, hay una fusión, ya no la separación o el recelo que había entre gente de los movimientos de oración, como los de Renovación que defendían mucho el carisma y que el estilo de la meta fuera a la vivencia del hermano, ahora tenemos apertura e integración al trabajo, hay mucho más comunicación porque los miembros que conforman la POVE tienen identificados a los enlaces de los equipos parroquiales para estar en contacto y poderlos identificar y hacerlos participar”.

Los eventos masivos en espacios públicos han sido clave en el avance, un ejemplo es la organización del Viacrucis en el Bosque Urbano, donde la convocatoria ha unido a gran parte de los equipos parroquiales: “Se multiplica en las parroquias después y se les dota de los materiales, lo cual les sirve para bajar las metas que es una de las finalidades del plan, que las metas lleguen a todas las parroquias; esto lo subrayamos como un avance mayor”.

Dentro del POVE las actividades son ejecutadas buscando un fin particular, el crecimiento de los laicos en el camino como nos relata “En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos” (Lc.14-15). “Otro crecimiento es cómo ellos van entendiendo que el ser un grupo de oración los tiene que llevar a un compromiso social y debe repercutir en acciones que vayan en bien de los grupos marginados o en situaciones sociales, y lo vemos traducido en obras de misericordia que poco a poco han ido involucrando a sus movimientos. Si hay tal necesidad dicen, cuenten con mi movimiento y van surgiendo nuevas acciones”.

Es así como debemos reflejar lo aprendido en la lectura de la palabra, leer, comprender, asimilar y replicar en obra, en acercamiento con el débil de corazón que ante su inseguridad o autoritarismo para evitar reconocer que no va caminando en la misma dirección con Jesús, opta por aplicar sus lineamientos sin apego al Plan Pastoral de la Diócesis de Saltillo como narró una religiosa que solicitó omitir sus generales por temor a represalias, aseguró que no se les ha convocado en ninguna ocasión desde la Vicaría de Vida Consagrada de su región que está a cargo del padre Gerardo Martínez, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, en Frontera. “En primer lugar asignan a un sacerdote que no es de la vida consagrada y que por ende no entiende lo que es. En ningún momento se nos ha convocado, sólo asistimos a una misa por el Jubileo, se realizó una convivencia en que no se informó absolutamente de nada sobre las metas o el trabajo que se pretende realizar. Ahí las que somos miembros de una orden nos sentamos con las mismas personas de nuestra orden y no hubo ningún intercambio”.

Ante el desapego que existe entre la Vicaría y quienes son miembros activos, la hermana expresó la necesidad de cambio para encontrar un sentido en el camino como lo hicieron los discípulos de Jesús, “Nosotras sugerimos a un franciscano, pero no se ha concretado por diversos motivos, sin embargo allí están y podemos trabajar”.

Para avanzar y reconocer el acompañamiento de Jesús en nuestra vida espiritual es necesario abrir la mente, porque todos somos miembros de la misma comunidad que de palabra dice estar unida a Cristo, pero en acción no ha fructificado como destacó el Coordinador de Pastoral Litúrgica, el padre Sergio García,  “Tenemos enlaces para cada Vicaría como parte de la comisión, que en su momento se dirigen con los padres o buscando a laicos en eventos o actividades”. Por medio de ellos se ofrecen talleres de preparación a través de redes sociales, se agrupa la información de las personas que han acudido y se refuerza con una invitación a sacerdotes en sus comunidades para que canalicen a las personas que pudieran participar, pero es aquí donde se topan con un filtro, “Son los sacerdotes los que van a decidir si participan o no… lamentablemente es una de las cosas, consideramos, que está desviando el camino, las actitudes poco pastorales de los sacerdotes. No van, y preguntan, ¿eso para qué?”.

Con afán de sacar adelante la programación se determinó organizar lo que denominaron “Talleres de tiempos fuertes”, que es una oportunidad para formar y darles un poco de teología a los servidores de los distintos ministerios litúrgicos. También se organizó un encuentro de coros a nivel diocesano para las Vicarías Siderúrgica, Desértica y en Saltillo con el objetivo de “Procurar la mayor dignidad de la celebración dándole su lugar a los fieles y  a los agentes”, objetivo que poco a poco se ha ido logrando, según el Coordinador de Pastoral Litúrgica, “Estamos un poco a tono con el trabajo que a nivel nacional se ha hecho en estos años de dignificar la celebración”. El padre Sergio añadió que como misioneros “Tenemos verdaderas limitantes de carácter estructural pero aún así, por la gente de la comisión, queremos seguir”.

En este balance aparece el entusiasmo de la Comisión Diocesana para la Catequesis  que ha logrado mantener un ritmo positivo en sus avances, anualmente el envío de catequistas, los cursos y talleres, encuentros para los niños y adolescentes, así como escuelas de formación para catequistas y padres de familia en las diferentes parroquias, elaboración de materiales para cada tiempo litúrgico y capacitación interna del equipo, ha cobrado sentido en el desarrollo de la comunidad, según expresó la Hermana Alejandra Fuantos Charles, Catequista Guadalupana e Integrante del Equipo Coordinador del DIDIPAC Saltillo (Dimensión Diocesana de Pastoral de la Catequesis).

Este año inició actividades la Escuela Parroquial para Catequistas, proyecto planteado para desarrollar en 2015, “Ya tenemos como 40 parroquias que están llevando estas escuelas, además de los talleres que le impartimos cada tres meses en todas las vicarías”. Además dan formación en Ciencias Religiosas en un periodo de cuatro años en el Instituto Diocesano de Pastoral Lumen Gencium, los laicos que finalizan sus estudios regularmente se incorporaban al diplomado de catequesis en Monterrey que se realiza en tres veranos, sin embargo no todos pueden asistir por cuestión de tiempo, esto las impulsó a ofrecer un diplomado de actualización teológica. Estar en constante movimiento parece ser el lema de las Hermanas Catequistas Guadalupanas que ya tienen en su lista de pendientes “Seguir luchando porque los papás se integren a las escuelas de formación, que más catequistas se integren porque no están el cien por ciento, e incrementar el número de niños y adolescentes en la catequesis, ya que sí tenemos muchos niños a nivel diócesis, cuarenta mil, pero si comparamos con las estadísticas generales de población, es poco”.

Las estadísticas no mienten, para Alma Delia Monsiváis de Alanís, coordinadora de catequesis de la Vicaría Nuestra Señora de Guadalupe es importante incrementar la participación de niños y padres de familia, porque la catequesis no es un programa para contar con los sacramentos, sino mantener un encuentro permanente con Dios. “Nosotros creemos que siempre vamos a seguir insistiendo en que los niños deben tener una formación desde su infancia primera, los cuatro años, y falta concientizar a los padres de familia en que la preparación para los sacramentos no es llevarlos a los ocho años. Tenemos escuela para padres catequesis de padres de familia y tristemente no hay la respuesta que esperamos, pero se sigue impulsando y exhortando”. A veces es necesario acudir a la obligatoriedad “de ir a la escuela para padres, para que el niño reciba el sacramento, pero no se tiene la respuesta porque tenemos entendido de que no se les puede obligar, todo puede ser por voluntad y por amor. Por eso estamos trabajando para que los padres se concienticen que son los primeros formadores en la fe del niño”.

Ambas catequistas coincidieron en que es difícil terminar con la creencia de años de que niñas y niños al llegar al sacramento de la Comunión terminaron su proceso formativo y regresan hasta el sacramento de la confirmación. “Les decimos que es una catequesis escolarizada, progresiva, sistemática y deben de perseverar, es ahí donde entra la conciencia de los padres de familia que entre más acudan, van a tener más conocimiento de nuestro señor Jesús, el amor del Padre y del Espíritu Santo, la unción y los grandes dones y frutos que puede uno recibir”.

Dentro de Vida Consagrada se encuentran nuestras vocaciones, los jóvenes en formación en Nuestro Seminario Diocesano de Saltillo, reciben ya una preparación enfocada al Plan de Pastoral a través de la impartición de la materia que fue introducida en el plan de estudios, en cuarto año de Teología, además de estar en conexión con las comisiones donde nuestros seminaristas realizan apostolado en las parroquias, llevando a la práctica lo aprendido en el aula. “El cuarto año está estructurado para que se tenga la visión teórica del Plan Pastoral y la visión práctica de cada una de las comisiones diocesanas. Viene el Vicario de Pastoral a dar la clase, el resto de las materias son las comisiones diocesanas en las que el titular es el comisionado, y ya es práctica, va mucha experiencia de campo para que no quede en el aire, porque no es algo etéreo”, comentó el presbítero Josué Marcos García Agustince, Director Académico del Seminario.

Los estudiantes salen de misión desde el viernes al terminar las clases, regresan el domingo tras palpar lo aprendido como parte de su formación. El trabajo de promoción vocacional se realiza desde diferentes frentes, el padre Fermín Parra, desde el Centro Vocacional ha realizado un espectacular trabajo, con el que recientemente más de veinte jóvenes han descubierto un llamado, que seguirán con formación y discernimiento desde el Seminario Diocesano. Dado que esta promoción es muy importante, el pasado diciembre se eligió a Natividad Ramos Ramos, laica consagrada, que pertenece al Instituto Secular Nuestra Señora de la Altagracia, como Coordinadora de la Comisión de Pastoral Vocacional.

160916camino3

“Son los sacerdotes los que van a decidir si participan o no… lamentablemente es una de las cosas, consideramos, que está desviando el camino: las actitudes poco pastorales de los sacerdotes. No van, (dicen) ¿eso para qué?”: Presbítero Sergio García.

En el papel se tienen 24 metas a alcanzar, por ahora el trabajo se ha enfocado a la formación de agentes en las vicarías y parroquias, recomendación de Nuestro Obispo Raúl Vera para trabajar en conjunto Pastoral Vocacional y Pastoral Juvenil, pero falta que más jóvenes se incorporen. Aunque hay avance en los cursos de actualización, el trabajo de campo es el que marca la diferencia, ha sido arduo, pues se ha convocado e invitado a las congregaciones para mostrarles el plan de trabajo y coordinarse, sin que se deje de lado lo que cada promotora en ellas ha avanzado.

“En este inicio de año estamos contando con varios laicos que quieren incorporarse al trabajo a la promoción vocacional junto con Pastoral Juvenil y ahí está nuestra esperanza, algunos son conocidos porque son familia vocacional que ha estado apoyando por muchos años. En este momento no tenemos agentes aunque los estamos impulsando”. Durante el mes de junio se visitó a todas las congregaciones femeninas y masculinas, vicarios y parroquias para entregarles el plan de trabajo anual, “El objetivo era darnos a conocer, decir que la comisión está en función y dentro de la vicaría ver si en las parroquias hay jóvenes dentro de los grupos juveniles que quieran trabajar como encargados de promoción vocacional”.

Nuestras vocaciones requieren de respaldo, de un apoyo que laicos, sacerdotes, formadores, comunidad, pastorales debemos tomar como nuestros, porque la comunidad diocesana crece, tenemos 180 sacerdotes que no son suficientes para atender las necesidades que como pueblo de Dios tenemos, por ello la unidad, el aprender a trabajar en equipo y dejar el individualismo a una lado, nos permitirá avanzar como seguidores de Jesús, evitar esperar que sea él quien nos libre de las malas decisiones de nuestros gobiernos, de los empresarios, de los modelos educativos, que podamos ver en nuestros pastores la luz en la comunidad para trabajar en conjunto y seamos nosotros quienes libremos nuestra sociedad de todo lo que nos daña.

Aciertos y desaciertos: un caminar a tientas

160916-texto-asamblea-1

Pastoral Juvenil es una estructura sólida

El camino recorrido por nuestra diócesis para alcanzar los objetivos que marca del Plan Diocesano de Pastoral no ha sido fácil; existe, todavía, una ceguera que nos impide reconocer a Jesús en aquellos con los que caminamos día a día y a quienes necesitamos llegar. Los esfuerzos que se realizan en cada área de trabajo son muchos, sin embargo parecen insuficientes para afrontar los desafíos de la sociedad actual, concretamente los que se presentan en el territorio diocesano; se han cosechado buenos frutos pero ante nuestro panorama, el ideal de iglesia que se desea alcanzar está aún distante.
Desde los Equipos Parroquiales de Animación Pastoral (EPAPs) se vislumbra un factor fundamental que impide el avance; la resistencia al cambio por parte de la grey que integra la Diócesis de Saltillo y el arraigo de un modelo de iglesia que no es el necesario para nuestros tiempos. Sofía Montes, coordinadora de uno de los EPAP de la vicaría Patricio Quiin, señala que, a pesar de querer involucrar a la gente en el caminar de nuestro Plan Pastoral “siempre somos los mismos, las mismas caras, la misma gente comprometida que participa, hay muy poca participación, existe mucho individualismo, se centran sólo en sus grupos, no ven más allá”.

Fortalecer la comunión entre los miembros que ya forman parte de una estructura parroquial, es una solución planteada para poder caminar juntos hacia el objetivo, esto representa un proceso largo en el cual ya se trabaja con la animación en las parroquias, invitándoles a reflejar un buen testimonio que ayude a la animación parroquial y motive a más personas a pertenecer.

Esta situación no se ve reflejada de la misma manera en la Comisión de Pastoral Juvenil, en donde uno de los jóvenes asesores laicos, Tonatiu Contreras, desde su percepción, resalta que hay buenos lazos entre los ya pertenecientes a una comunidad juvenil. “La Pastoral Juvenil da a cada joven su espacio y se trabaja con juventud organizada, se ha preocupado mucho por la evangelización de joven a joven, hoy en día es una comisión sólida con muy buena estructura”. Sin embargo, en el caminar existe un grave estancamiento, pues dicha comisión se ha limitado a trabajar con los jóvenes cautivos; no se ha emprendido la salida a encontrarse con Cristo en un ambiente distinto que permita conocer la problemática juvenil de hoy en día. “Hace falta ese acercamiento de los jóvenes con la realidad social, tener la empatía necesaria con los no católicos, con los no practicantes, con quienes están alejados. Existe mucha apatía y conformismo para acercarse y trabajar con más jóvenes”.

La lucha por el reconocimiento del trabajo que realizan las Misiones Ad gentes, ha sido un desafío constante por el cual se ha trabajado durante mucho tiempo, además del resurgimiento de la liga misional en nuestra diócesis en el año 2016. Para Laura Flores, administradora de OMPE Saltillo (Obras Misionales Pontificio Episcopales), el trabajo que se realiza por las misiones es bueno, se ha ido incrementando en el paso de los años y ha podido perdurar y adecuar nuevos proyectos a las necesidades que tenemos en frente, sin embargo, según comenta, el trabajo rendiría mejores frutos si nuestros sacerdotes incluyeran la labor misional dentro de sus planes de trabajo.

“Hemos batallado para que los sacerdotes nos den entrada a sus parroquias, los sacerdotes no ven la misión como un trabajo que se realiza dentro del Plan Pastoral, pero estamos luchando por eso, si no nos quieren hoy, volvemos mañana, luchamos por que se reconozca la labor de OMPE en la diócesis por parte de los sacerdotes”. Una más de las resistencias se presenta en la negación para unir esfuerzos con otros grupos, “una vez tratamos de reunir al grupo de catequesis, pero no quisieron trabajar con nosotros, hay otros que ya están teniendo más apertura, como Pastoral Juvenil con quien actualmente se trabaja para eventos como la bici-misión (recorrido en bicicleta por la ciudad)”.

160916-texto-asamblea-2

EPAPs se enfrentan a la resistencia al cambio

El caso de los movimientos es especial ya que para ellos, trabajar conforme el Plan Diocesano lo traza, ha sido significativo pues representa un despertar a la realidad social, incluirse al plan, los ha llevado a realizar esfuerzos para unirse y dejar de lado el individualismo. “Desde que trabajamos con el Plan Pastoral, realizamos actividades que no solamente están enfocadas a nuestro movimiento, ahora salimos a apoyar a los migrantes, el trabajo por sectores anima y fortalece la fe y además despierta el interés de más gente por pertenecer; la planeación ha rendido frutos, ya que ahora los eventos y cada actividad está bien fundamentado”, destaca Teresa Dávila, coordinadora del movimiento Alvernia a nivel regional.

Para la iglesia diocesana, es fundamental el apoyo y trabajo que realizan los laicos en favor de las necesidades y problemáticas que enfrentamos actualmente, es por eso que este año se comenzó a formar un consejo que represente a nivel diocesano este grupo tan importante para dar vida y seguimiento al Plan Pastoral que ponemos en práctica.

Esta necesidad fue detectada al momento de darse cuenta que es la Diócesis de Saltillo, la única diócesis del país que no cuenta con un consejo formado por laicos, de ahí que Ema López Haro, de Monclova, Coahuila, haya sido designada como coordinadora de este movimiento, mismo que no está presente en esta asamblea al no recibir la información de la misma.

“Se nos hizo el nombramiento en marzo y nos dijeron que un sacerdote nos iba a asesorar pero aún no se designa, hasta ahorita el trabajo realizado ha sido ver quien puede formar parte de este consejo”, comenta Ema al resaltar la importancia de contar con un sacerdote que los acompañe en el caminar pues dice “se pueden tener muchos proyectos e ideas pero sin el acompañamiento de un pastor, poco se puede lograr”.

Esta falta de seguimiento al consejo relativamente nuevo, es atribuida por la misma coordinadora a la lejanía que existe de Monclova con Saltillo pues en la sede está centralizada la atención. Situación que ha llevado a los miembros de éste a unirse a movimientos organizados por la sociedad civil para participar en la atención a grupos vulnerables.

No le conocí al caminar…

En el camino de la evangelización los obstáculos van más allá de lo físico, adentrarnos en la realidad de los acontecimientos que golpean a la sociedad es algo que como seres humanos no concebimos para involucrar en nuestra vida diaria, en la práctica de los valores o bien en tener el gesto de misericordia hacia los necesitados.

160916asamblea1

Aidé Ramírez interpreta la misa para sordos en Catedral, la Santa Cruz

Dentro de nuestra Diócesis organizamos comisiones y pastorales con el objetivo de caminar en comunidad, si reflexionamos como lo dice el texto de Emaús: “Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Israel” (Lc.24,13). Situados en los 18 municipios de Coahuila que integran la Diócesis de Saltillo hemos emprendido un caminar bajo la palabra de Jesús, sin embargo, en la práctica hay algo que nos impide ver el acompañamiento de Cristo en nuestra vida.

Para Pastoral Penitenciaria no ha sido fácil la misión de atender y evangelizar a mujeres y hombres recluidos en los Ceresos de Saltillo,
en el análisis que realizaron los coordinadores, justamente en el apartado de qué aspectos se ha perdido en el camino destacan: “Nos ha ganado el individualismo. Aún no hemos aprendido a trabajar en conjunto. Aún necesitamos aprender a trabajar parroquias con pastorales y viceversa. También falta coordinación, unidad y mayor liderazgo, además de respeto al liderazgo que sí hay. Cuando decimos que falta mayor liderazgo no pretendemos decir que no exista, sino que hace falta mejorar la coordinación que ejerce y debiera existir una motivación para llevarnos a la unidad. También es cierto que muchas veces el liderazgo está ahí, pero hacemos oídos sordos y no nos dejamos guiar ni estimular, por falta de humildad y obediencia”.

Retomando el análisis de Pastoral Penitenciaria, Jesús Mora coordinador en los cuatro Ceresos de Saltillo, comentó: “Es muy difícil tener adeptos, cuando uno invita a participar en esta pastoral y mencionas penitenciaria, la gente le pone la cruz y te da la espalda”.

Reconocer a Jesús en el prójimo, y no sólo en la Eucaristía es parte del trabajo que sumamos en la atención en Pastoral Rural, donde el presbítero Robert Cumberland tiene experiencia, actualmente atiende 12 comunidades en el sureste, Jaguey de Ferniza, Cuauhtémoc, El Recreo, Diamante, Sierra Hermosa, Los Llanos, El Cedrito, Emiliano Zapata, Chapultepec, Poleo, Artesillas y Huachichil, que hacen una población de aproximadamente 5 mil habitantes. Dentro del plan de evangelización en comunidades rurales, establecer catequesis, pastoral de multitudes, Movimiento Familiar Cristiano, etcétera, la labor ha sido complicada al ser las mujeres y niños quienes más se acercan a la iglesia.

“Hace 40 años que comencé en lo rural había mucha violencia, muertes, ahora el problema es el alcoholismo principal causa de enfermedades y muerte en los hombres, por ejemplo esta semana murió uno de 35 años”. También mueren por accidentes en carreteras, el presbítero Robert Cumberland afirma que el alcohol es la segunda causa de pobreza, si bien los salarios oscilan alrededor de 800 pesos, el hombre que trabaja le da 200 pesos a la esposa para la comida y el resto lo gasta en tomar.

Tener acercamiento con la comunidad masculina es algo que resulta difícil por las costumbres socio culturales, donde el machismo persiste, las mujeres han tenido que salir a trabajar al menos en Huachichil para solventar los gastos de la casa. En este ejido también se da el fenómeno migratorio, cada año entre marzo y mayo alrededor de 120 hombres se van a trabajar en la pizca a Estados Unidos, por periodos de tres, seis y nueve meses, lo que hace más complicada la acción de llamarlos a integrarse a la iglesia, además de aplicar estrategias que permitan contrarrestar el problema social.

“Hemos hecho trabajo con movimiento familiar y retiro de hombres, esto nos ha funcionado, porque hay quienes se han alejado de tomar a diario, pero es complicado trabajar con ellos por el tiempo que se van al país vecino, hay quienes cada año dejan su familia, las mujeres no quieren que el esposo se vaya y los hijos hablan más con ellos cuando están fuera porque los padres llaman a diario para saber cómo están. Cuando están se los llevan a la reunión con amigos, están tomando, oyen de todo en las conversaciones; es una experiencia que empiezan desde pequeños”, comentó el sacerdote.

Acercar a los niños al altar en la consagración, resulta un tanto incómodo al ser un momento de dialogar con Jesús, la inocencia que aún guardan los pequeños de las comunidades rurales se convierte en una confesión de multitudes donde piden ser escuchados. “Los llamo al altar y siempre me dicen: ‘-Padre yo fui a la escuela-, y seguido es -padre mi papá llegó anoche bien borracho- y toda la gente está escuchando y yo pidiendo que guarden silencio, las señoras de la misa empiezan, -déjelo hablar para saber si el señor le pegó a la señora-”, los usos y costumbres en el sector rural prevalecen como barrera para entrar al rebaño.

160916asamblea6

En la periferia de Saltillo existen sectores con necesidades económicas, de salud, de educación, atención, organización comitiva para vender a buen precio sus productos

Un rebaño en que todos tenemos cabida pero aún hay distinciones, como sucede con Pastoral de Sordos proyecto que de acuerdo a su coordinadora Aidé Ramírez sigue estancado desde su creación. “Somos los más atrasados, la primer barrera es la comunicación por miedo a incorporarse, la gente piensa que te lleva mucho tiempo aprender el lenguaje de señas, los papás son desinteresados en la educación de los hijos, la iglesia la hacen a un lado”.

En 2011 la misa para sordos ya estaba establecida, a raíz de eso nuestro Obispo Raúl Vera López integró al plan pastoral la comisión, gesto que aperturó un espacio para asistir a misa con intérprete para los miembros de la Asociación de Sordos, no obstante el crecimiento no ha podido darse, porque no se cuenta con el respaldo de las familias de niños, jóvenes y adultos que padecen esta discapacidad.

“Los sacerdotes y la gente nos reciben bien, pero no hay intérpretes, hay una en el Perpetuo Socorro, pero no tiene relación con la comisión; en San Juan Nepomuceno y la Santa Cruz acuden a misa, pero batallamos con personas que quieren comprometerse a interpretar, porque en la misma comunidad de sordos te topas con problemas de diferentes niveles de comunicación en el lenguaje de señas”, comentó Aidé Ramírez.

Saltillo es el único municipio que cuenta con esta pastoral incluyente, ya que en Monclova ha sido muy difícil convencer a los laicos de ser partícipes de una labor de transmitir a través de un nuevo lenguaje, la Asociación de Sordos tiene resistencia a enseñarlo porque se sienten utilizados, al instruir  cómo aprender el lenguaje a profesionistas, que más adelante obtienen un empleo debido al manejo del lenguaje de señas y abandonan el apostolado.

Pastorear en los municipios que integran la Diócesis de Saltillo es un reto, en el caso del padre Alejandro Castillo que da asistencia en Monclova, acudir a conocer la realidad de las personas que acompaña es la mejor referencia, su trabajo que considera sencillo, va más allá de dar la liturgia, por lo que no camina con convencionalismos. “Hay que hacernos una pregunta ¿en dónde estamos?, no sé cuál es la dinámica de la Asamblea… Me llegó la invitación general de que hay Asamblea, pero yo no tengo comunidad parroquial, lo que cuentan son las comunidades parroquiales, lo más seguro es que no voy”, comentó.

Haciendo un exploración sobre el trabajo en los sectores que comprende nuestra Diócesis, encontramos duras verdades, donde objetivos no logran alcanzarse por la idiosincrasia de la gente que habita los pueblos, tenemos un caso en el municipio de Ocampo, cuya parroquia es atendida por cuatro Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado. La hermana María Noemi Saro Gómez habló sobre la realidad de la comunidad que atiende: “Estamos en una zona desértica y hay mucha necesidad pero más que eso, hay urgencia de promoción humana y que la gente no tiene interés de promoverse, hay una dependencia, un paternalismo por parte del gobierno y esperan lo mismo de la iglesia. De parte de la iglesia se les ha apoyado en medida de lo posible, ahorita estamos viendo cómo les echamos la mano pero sin seguir fomentando este paternalismo”.

Aunque es un pueblo con carencias por la lejanía con las principales ciudades, no es un factor que determine el descobijo de sus habitantes, el sentido va en la falta de motivación, de deseo de superación personal, por ello las hermanas han anunciado ya a Monseñor Raúl Vera, el abandono de la comunidad. “Somos cuatro hermanas, han sido uno o dos laicos los que han estado apoyando, normalmente es una hermana la que ha estado llevando la pastoral social, que prácticamente no se puede llamar así, antes había dos o tres laicos más, pero dejaron de apoyar, es una realidad de Ocampo. Soy una hermana y ya hablamos con el obispo que vamos a dejar la comunidad por la situación  de que tiende a ser muy dependiente, es algo que se vive aquí, no quieren el compromiso pero sí hay una demanda de atención, de todo”, comentó.

La población está equilibrada con niños, adolescentes y jóvenes que regularmente salen a estudiar fuera del municipio, los adultos varones trabajan fuera y las mujeres son quienes están al frente de la educación, cuidado de la familia, además de procurar la asistencia a la parroquia de Santa Catalina de Siena. Ellas acuden aquí con  la visión de ser socorridos por lo que el plan de la Congregación de Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado no ha podido cumplir con la misión a lo largo de 25 años de estancia en Ocampo.

“La Congregación lleva 25 años aquí, es una Congregación de Derecho Pontificio, hay solicitudes a nivel nacional e internacional y no podemos dar respuesta cuando el personal ha estado por mucho tiempo en un solo lugar, nos proponemos metas que aquí no se han logrado pues no han querido comprometerse. No podemos permanecer de por vida sustentando las necesidades de una comunidad, somos una congregación que apostamos por formar y dejar gente formada en una parroquia o una diócesis y después irnos a lugares donde les falte promoción”.

“Aquí no hay esta respuesta, tienden a depender y la idea nuestra es irnos a ver si el Obispo después de tantos años puede mandar un sacerdote estable a Ocampo porque no lo hay, al estar el sacerdote solo es posible que los laicos le respondan un poquito más a él porque están acostumbrados a que las madres lo hagan porque somos cuatro”.

Este año no acudirán a la Asamblea Diocesana, debido a la falta de interés de los laicos por acompañarlas, en diciembre dejarán Ocampo, la economía de la parroquia es raquítica pues sólo les alcanza para pagar luz, teléfono y dos trabajadores, su andar no ha sido correspondido por la comunidad. “El obispo ya lo sabe, vamos a estar mínimo de aquí a diciembre, podríamos ir como lo hemos hecho en otras ocasiones, nunca hemos ido solas, pero no tiene razón de ser si ya no vamos a continuar el trabajo, el proyecto”, puntualizó la hermana Noemi Saro.

Lucas nos recuerda lo que Jesús les dijo a sus amigos cuando ni lo reconocieron en el camino: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!” (Lc.24,25). Nos cuesta entender lo anunciado de vivir el Evangelio en la calle, en las comunidades, con las minorías, teniendo empatía desde nuestras familias con las necesidades de la otra y el otro, del hermano, amigo, madre, padre. Cómo pretendemos hacer comunidad, sostener una cercana relación con Jesús si no hemos logrado que nuestro corazón arda con las enseñanzas de Jesús, es quizá el reto más grande al que nos enfrentamos tanto el pueblo de Dios como nuestros pastores.

160916asamblea3

Fiel defensor de los Derechos Humanos, acompaña a familias de personas desaparecidas en Saltillo

“En términos muy generales veo que sí hay más sacerdotes que están participando, poquito, no mucho, sigue siendo un grupo muy significante que hace lo mínimo, las razones son muchísimas, he visto un poco de mayor apertura entre el clero”, comentó Robert Cumberland, como vicario episcopal del clero.

Al preguntarle por qué la participación de laicas y laicos, grupos parroquiales y sacerdotes, es discreta en cuanto a las actividades de grupos vulnerables como familias de personas víctimas de desaparición forzada, migrantes, movimientos como el Colectivo Sí a la vida que defiende la sanidad de la tierra de General Cepeda, puntualizó: “En cuanto a involucrarse en situaciones críticas en la pastoral, es igual. Los que han estado involucrados siguen involucrados, no veo muchos otros, un ejemplo es la marcha de desaparecidos, ¿cuántos estuvimos?… A mí me sorprendió, pensaba que había más padres, es la primera vez que voy y me da pena decirlo… No he visto mucho cambio, todavía es poca la participación del clero”.

Las causas de esas ausencias pueden ser diversas, compromisos en las parroquias, comunidades, grupos o pastorales a las que pertenecen, y ¿qué nos resta a nosotros como miembros de la Diócesis que tiene como objetivo ser luz en una sociedad opacada por la indiferencia?, ¿cómo lograremos establecer una comunión donde el pan pueda compartirse como iguales, sin egoísmos, individualismos, donde la realidad sea lo que nos mueve a ser una sociedad integral?

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
RSS
EMAIL
YOUTUBE