Excluidos en la Navidad  

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Jóvenes infractores viven la Navidad en la soledad del Centro de Internación, la lejanía de sus familias y la indiferencia de la sociedad

En la oración colecta los jóvenes pidieron por las familias, enfermos, los que no tienen trabajo y por la libertad Fotos: Cortesía CIDTA

La Noche Buena y Navidad son días de pasar en familia, de recogimiento, reflexión y dar gracias por el nacimiento de Jesús quien es el salvador de la humanidad, pero no todos tienen la fortuna de tener una rica cena con los suyos, abrir regalos o estar en casa, como es el caso de los 25 jóvenes que están recluidos en el Centro de Internación, diagnóstico y Tratamiento de Adolescentes Varonil Saltillo.

En la tarde del 25 de diciembre nuestro Obispo Raúl Vera López, acudió junto con el presbítero Robert Coogan comisionado de la Pastoral Penitenciaria acudieron al CIDTA Varonil para celebrar la Santa Misa, después de visitar el CERESO Femenil y el CERESO Varonil, donde vivieron una odisea. A su llegada poco después de las 15:00 horas fueron recibidos por el director del centro Mario Alberto Canizales Trejo CIDTA Varonil.

Los jóvenes ya listos formados en el patio saludaron con un “buenas tardes”, Fray Raúl Vera saludó uno a uno sin poder sostener una conversación con ellos, pues estaban vigilados por los celadores. En su paso a la capilla saludó a un par de familias que fueron a visitar a sus hijos, el silencio era incómodo, el sol parecía entristecer con el transcurrir del tiempo, y los jóvenes ingresaron al templo, mientras el padre Robert buscaba la figura del niño Jesús que finalmente encontró en el sagrario, para colocarlo en el pequeño nacimiento montado por ellos mismos.

Con gran alegría Monseñor Raúl Vera inició la Celebración Eucarística, “Nuevamente nos volvemos a ver con algunos de ustedes, otros no estaban en las fiestas de pascua, gracias porque nos reciben en su residencia. Agradecidos hoy ha nacido el niño Dios, el que hace que tengamos la dignidad, el respeto de cada persona, lo que valemos, un solo Dios verdadero que habita en una sola esencia, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.

Las lecturas y el salmo responsorial fueron leídas por jóvenes internos, el Evangelio por el sacerdote Robert Coogan. En la homilía  nuestro Obispo inició hablando de los pastores, que son personas humildes, que crían sus ovejas o chivas para sobrevivir de la leche, la carne, pero no en cantidades grandes como un ranchero, habló de la figura de María, una mujer pura, humilde que se casó con José un carpintero que vivía en una aldea y era pobre, entre ellos nació Jesús, el hijo de Dios, quien quiso ser hombre y se unió a la naturaleza de María en su divinidad.

Explicó por qué Jesús se manifestó al mundo entre los pequeños, para que todos pudieran verlo, conocerlo y no estar con unos cuantos, “Quiere estar con la gente más sencilla, su poder divino lo uso para que todos fuéramos buenos, a él le gusta estar entre ustedes que viven en la privación de la libertad, aquí ¿hay un banquero?, ¿hijo de un empresario?, ¿alguno tiene una tía rica?, yo no. En México la mayor parte de los jóvenes no son ricos. Jesús era sabio, no era ambicioso, no le quitó nada a nadie, no se valía de su poder divino, el vino a la tierra a servir, después de que murió y resucitó, el nos gobierna. Él vino a gobernar el universo, con la gente buena, para que haya justicia, no pobreza, no desigualdad, con un mundo diferente donde no hay distinción de riqueza y pobreza, no abusar de los demás”.

Al estar purgando una condena por diversos delitos los solitarios jóvenes que son originarios de la laguna, Piedras Negras y Acuña, uno de Saltillo, recibieron un mensaje alentador, pues el pastor de la Diócesis de Saltillo les invitó a ser profetas desde su situación, buscar el crecimiento espiritual para que cuando se reincorporen a la sociedad luchen por construir nuevas estructuras, “Una sociedad justa donde todos tengamos derecho a la salud, derecho a la educación, derecho a la alimentación. Me da gusto que vengan a levantarles el ánimo, para que sean gente que construya… Dios quiere que todos caminemos”.

2. Dispuestos a participar en la Santa Misa, mientras Fray Raúl Vera y el padre Robert Coogan preparaban todo para la celebración Fotos: Cortesía CIDTA

“Espero que ustedes que sufren puedan salir a hacer cosas buenas, desde muy jóvenes saben lo que hay que sufrir… Gracias porque nos reciben, son muy buenos chicos, Jesús está aquí, Jesús está dentro de ustedes, es un privilegio visitar a los prisioneros, a los enfermos, sin él ustedes no aguantarían estar aquí, los visitamos con mucho gusto porque ustedes son mis hermanas y hermanos. Ustedes que han tocado el fondo del sufrimiento humano serán profetas”.

Además destacó que cada uno de los chicos cuentan con un talento, personalidad propia, lo que los hace únicos y con la capacidad de aportar y enriquecer su entorno. En el saludo de la paz Monseñor Vera saludó uno a uno a los jóvenes, los celadores y el propio director del CIDTA. Los internos entonaron villancicos en la consagración, algunos recibieron la Eucaristía, y como si el tiempo fuera muy corto sus ojos entristecieron de nuevo al estar cerca el final de la visita de los pastores, pero al despedirse Fray Raúl Vera los invitó a leer el mensaje de Navidad que escribió este año, para que mediten sobre la grandeza y bondad de Dios.

 

 

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