Dios acompaña a quienes ama

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

05 de agosto de 2018

Saltillo, Coahuila.

Migrantes acuden a venerar la imagen del Santo Cristo de la Capilla, feligreses les acogen con amor.

Padre Pedro Pantoja bendice junto con las y los migrantes a la feligresía. Fotografía: Adalberto Peña

La Catedral de Santiago recibió con amor y calurosos aplausos a nuestras hermanas y hermanos migrantes como parte de los invitados especiales a la celebración del novenario en honor al Santo Cristo de la Capilla, quienes acompañados por su guía espiritual, el padre Pedro Pantoja, agradecieron a Dios el don de la vida y pidieron fuerza para seguir con su camino en la búsqueda de un futuro mejor.

Recibidos por el párroco de la Catedral, el padre Placido Castro Zamora, los “caminantes de la esperanza” ingresaron al templo; algunos con las manos juntas, otros más con los ojos empañados por las lagrimas producto de la emoción y unos más asombrados por la belleza del lugar. A su paso por el pasillo central, los presentes brindaban aplausos y les saludaban como muestra de cariño.

Ya posicionados en el altar, en el que también sostenían las banderas de sus países de origen y la bandera de México, el padre Pantoja externó su agradecimiento a la feligresía: “Hoy damos las gracias al Santo Cristo y a todas y todos ustedes que nos miran con amor, por lograr ver el rostro de Cristo en cada mujer y cada hombre que pasa por Saltillo buscando una vida más digna”.

Padre Pedro Pantoja durante su homilía en el octavo día del novenario, al fondo los migrantes sostienen sobre el altar, las banderas de sus países de origen. Fotografía: Adalberto Peña

Durante su homilía, el luchador social por los derechos de las y los migrantes reconoció a los peregrinos que transitan por Saltillo como “El Cristo que camina entre nosotros”: “Los caminantes salen de su casa con esperanza, un día tomaron su mochila y decidieron irse. Algunos no pudieron despedirse de sus esposas o esposos, algunos dejaron a sus hijos. Ellas y ellos son el Cristo que camina entre nosotros. El Dios que camina con ellos es el Dios en el que ellos creen. El que se sube a la bestia con ellos, el que camina con ellos en el desierto, porque realmente Dios siempre acompaña a aquellos que ama, y esos son estas y estos migrantes”.

Por último, invitó a quienes le escuchaban a recibir con amor a quienes van en busca de cumplir el “sueño americano”. “Son seres humanos que arriesgan la vida y aun así los maltratan, los golpean, se burlan de ellos cuando los vemos en los cruceros pidiendo una moneda o en las calles pidiendo trabajo. Nosotros los recibimos en la Casa del Migrante pues en la carta a los hebreos dice: Hospeden a los caminantes, abran las puertas de su casa porque algunos pensando que hospedaban hombres, hospedaban ángeles y eso son, Ángeles del Camino, Caminantes de la esperanza”. Finalizó.

 

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