Contra signo a la homofobia

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

En un país tradicionalista, Juan Gabriel ganó la simpatía y el cariño del pueblo mexicano

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Foto: José Zamora/Norte Digital

El pasado sábado 3 de septiembre, en Ciudad Juárez, Chihuahua; se llevó a cabo una celebración eucarística multitudinaria por el eterno descanso de Alberto Aguilera Valadez, mejor conocido como Juan Gabriel a casi una semana de su fallecimiento causado por un ataque cardiaco a los 66 años, en Santa Mónica, California.

La misa en la que estuvo presente la urna que contiene las cenizas del cantante, fue celebrada alrededor de las 20:00 horas a las afueras de su casa en aquella ciudad, ubicada en la Avenida 16 de septiembre y presidida por Monseñor José Guadalupe Torres Campos, obispo de Ciudad Juárez.

Al acto acudieron familiares del cantante y principalmente admiradores, los cuales desde temprana hora se dieron cita en el lugar para despedir a quien fue bautizado como “El Divo de Juárez”.

Durante la celebración eucarística transmitida por televisión en cadena nacional, ondeó en todo momento entre los asistentes una bandera del arcoíris, misma que ha sido utilizada como símbolo del orgullo LGBTTI desde finales de los años 70’s; además la casa frente a la cual se llevó a cabo dicho acontecimiento y que en vida perteneciera al cantante, también estuvo iluminada con estos colores.

En concelebración con Torres Campos, estuvo Fray Raúl Vera López junto con otros obispos quienes recibieron invitación para participar en dicha celebración por parte del obispo de Ciudad Juárez mientras se realizaba una importante reunión sobre migración denominada “Tex-Mex” en equipo con prelados del estado de Texas.

“Yo personalmente dije si quiero, porque es un signo, no dejaba de ser identificado Juan Gabriel con el grupo gay… No fui por curioso, yo fui con una convicción clara de que es un signo potente y patente de que no podemos estigmatizar a nadie ni por su orientación sexual, ni por su religión, ni su color, no podemos. La iglesia tiene que buscar un diálogo, tiene que buscar un camino para entender algo que no quiere entender”, señaló Monseñor Vera López, obispo de nuestra diócesis.

Una impresionante cantidad de personas que oscilan entre los 30 y 40 mil asistentes, reflejó el cariño que el público y los habitantes de Ciudad Juárez sienten por Juan Gabriel a pesar de ser una “sociedad egoísta” como la calificó Vera López al hacer referencia a los actos de homofobia cometidos en el mundo en los últimos años.

La cercanía que siempre existió entre el cantante y el lugar que lo vio crecer y formarse como artista, quedó plasmada en sus letras y lo convirtió en el promotor de un lugar muy distinto al de sus tiempos, un lugar trastocado por la violencia pero con la esperanza de ser nuevamente lo que se escucha en varias canciones de Alberto Aguilera, quien logró llevar lo mejor de México a muchas partes del mundo.

“Juan Gabriel es un fenómeno cultural poderoso, la gente lo acepta, lo acoge. Yo creo que supo darle un sentido no solo a su vida personal, sino transmitir un sentido de la vida. El sabía en que se había convertido el lugar donde se desarrolló, sin embargo el hablaba muy bonito de su tierra y sabía todo lo que estaba pasando ahí”, finalizó.

 

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