Conquistan corazones 

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

19  de octubre de 2018

Saltillo, Coahuila

Los y las artistas unieron sus voces e instrumentos en el Festival Ágape y lograron una conexión interna en los asistentes

Stella Splenders fue intepretada por todos los artistas. Foto: Brenda Delabra

En las instalaciones del templo ubicado en Ranchito del Rey y María Madre, se reunieron familias saltillenses para deleitarse con las interpretaciones que dieron vida a “Las muy ricas horas», dirigidos por el maestro Martín Martínez.

El gélido clima sabatino no fue impedimento para que el corazón del Festival Ágape se realizara al interior del templo. A media luz,  el padre Wandrille presentó la hora en la que los talentos se unieron para honrar a la Virgen María y vivir un momento especial haciendo alusión a la asunción “participar de esta belleza de la Virgen que entra en su gloria, hermosa como la luna, resplandeciente como el sol».

La apertura del concierto dio inició con la procesión de la imagen de María por el pasillo central, rodeada de las y los jóvenes del Coro Ágape- Omega, las hermanas de María Stella Matutina, el coro de los hermanos de la fraternidad Verbum Spei, acompañados por el Maestro Ignacio Mariscal con el violonchelo, La Cigale y dirigidos por el maestro Martín Martínez, con la interpretación de Salve Regina de tradición cistersiana (Siglo XII).

La unión de voces, cuerdas e instrumentos de viento hicieron un deleite entre las y los asistentes, que lograron conectar mente, corazón y espíritu, con piezas como «La Rêveuse» de Marin Marais intepretada por Madeleine Owen y Rafael Sánchez.

En la segunda parte del programa los hermanos Verbum Spei dedicaron a la Virgen María «Tota Pulcra Es», tradición Corsega del siglo XIII, continuó Ignacio Mariscal con Preludio de la primera Suite de  JB Bach, las hermanas de María Stella Matutina unieron voces con el Salmo 44,2 de Magdallith y cerró el coro dirigido por Martín Martínez con Polorum Regina, Libre Vermell siglo XIV.

Uno de los momentos más espiritual fue la intervención de Stella Matutina con Domine Deus, tradición Cartujana, Siglo XII en diálogo con Ignacio Mariscal, que llevó a uno de los momentos de encuentro interior a las y los asistentes, hasta llegar al cierre con la interpretación de Stella Splendens, Livre Vermell, siglo XIV, para llevar en procesión nuevamente la imagen de la Virgen María al atrio del tiemplo, donde laicas y laicos acompañaron a los interpretes para cerrar con magia la tarde.

Martín Martínez, director del programa comentó en entrevista que el ser parte de este festival es algo enriquecedor para los artistas que han encontrado un valor a lo que por años se han dedicado, al arte, a compartir y ser partícipes de la creencia de la fraternidad Verbum Spei de que todos podemos cantar.

«Algo bien difícil de encontrar en esta sociedad evolutiva, acelerada y loca, una vorágine, me gusta mucho estar aquí en el Ranchito porque me enseñan a apreciar lo que verdaderamente es la belleza, apreciar la vida, apreciar el valor del arte en su dimensión, porque se le ha ensuciado y se le ha aporreado muy, muy feo. Me gusta mucho la misión que esta comunidad nos ha ayudado a encontrar, nuestra misión de vida, también la profesional, como profesional de la música y algo maravilloso que es el que creen que todas las personas podemos cantar y el que creen que a través de la música podemos encontrar la bondad, la mejor parte de cada una de las personas que nos encontramos”.

El cierre de las «Muy ricas horas» fue al exterior acompañados de las y los asistentes a esta hora de encuentro personal. Foto: Brenda Delabra

La fraternidad ha encontrado la fórmula de llegar a niños, niñas, jóvenes y señoritas a través de la música sacra para transformar vidas y dignificarlos como personas, pues el grupo de becados del Coro Ágape – Omega, han encontrado un sentido de vida, donde el director Martín Martínez y artistas invitados se involucran.

«Debo confesar que al principio estaban rejegos como refunfuñantes,  yo no puedo llegar con alguien con tanta carencia, con tanto conflicto a exigir,  pero poco a poco el mismo material que estamos montando, el mismo quehacer que nos une, en este caso a mi me toca la parte de montar o el coordinar que siempre debe haber alguien y no puedo llegar a exigir que me pongan atención, que me tengan respeto. Eso se gana y esto es una profesión dije que transforma vidas si, pero también están transformando la mía porque me enseñan a ser paciente, dedicado, a ser amable cosa que uno pierde cuando uno anda trabajando en lo suyo. Porque quieres que estén en tu nivel y eso esta  mal,  porque cuando uno viene aquí hay que aprender cómo son las cosas, a observar y a poner el arte no esta bien que lo diga así, ponerlo en el contexto de esta gente, mostrar la música, mostrar la belleza de lo que tiene este tipo de música».

La interacción entre artistas, las y los jóvenes de colonias marginadas, las y los laicos que participan de manera entusiasta para llevar la música sacra, barroca a los corazones de la sociedad se refleja en la interpretación sin poses, donde cada una y cada uno de los intérpretes entregan lo mejor en un espacio donde la espiritualidad y la convivencia dignifican a la persona.

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