Ante una sociedad indiferente

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Niñas y niños, jóvenes, mujeres y hombres sordos reclaman ser incluidos, hacer validos los derechos a educación, trabajo y un tener un desarrollo integral

 

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La Pastoral y la Asociación de sordos realizaron una marcha para exigir sus derechos

El templo de la Santa Cruz abrió sus puertas a un grupo de 50 personas, familias de niños, jóvenes y adultos sordos, para conmemorar el Día Internacional de las personas sordas a nivel mundial, a nivel diocesano se celebra el último domingo de septiembre.

Acogidos por la comunidad que pastorea el padre Pedro Pantoja; miembros de la Pastoral de Sordos y la Asociación de Saltillo, entregaron señas en fomi para que los participantes en la Santa Misa se identificaran con ellos, en el inicio el presbítero pidió dar la bienvenida con un aplauso en leguaje de señas. Durante la celebración hubo tres intérpretes y el grupo de sordas y sordos participó a través del lenguaje de señas.

Para el coordinador de la Comisión Diocesana de Pastoral de Construcción de la Ciudadanía, emitió un claro mensaje  “Que no se quede en lo celebrativo como estamos acostumbrados a hacerlo desde muchos aspectos, día del sordo, día de la madre, día de la mujer, una cosa frívola, superficial, que este encuentro que hemos tenido, sea un clamor de justicia quisiéramos celebrar que ya tengan los derechos. Lo celebrativo tiene que venir cuando los sordos no vivan en la pobreza, en el olvido, que su lenguaje no sea ignorado o simplemente soportado como sus condiciones de educación, sus condiciones de trabajo, eso lo digo para aquellos que tienen que enfrentar su necesidad visual o de movimiento, el rechazo, la marginación, es una petición de inclusión social, educativa y laboral, así tiene que ser”.

Para que en realidad el Día Internacional de las personas sordas tenga un motivo de celebración tendrán que cumplirse objetivos, ver sus frutos en la sociedad, en materia de derechos, educación y trabajo para quienes padecen la discapacidad,  lo cual representa un desafío a nivel diocesano. “Que el encuentro siguiente sea decir qué tanto hemos avanzado del lenguaje, de sus derechos, creo que la diócesis tiene que enfrentarse a estos retos y descubrir que sin estas personas como muchas otras que enfrentan una necesidad física, mental y neurológica no podemos seguir insistiendo como comunidad, como iglesia”, concluyó el padre Pantoja.

Al finalizar la ceremonia se convocó a los niños a subir al altar para dar la bendición a las personas sordas a través de las señas, lo cual fue un momento muy emotivo para los miembros de la pastoral que buscan espacios en la sociedad y para lograrlo realizaron una marcha, partiendo del templo de la Santa Cruz por la calle de Obregón, sin abanderamiento de tránsito, ni policía estatal, la cual se integró al final del recorrido en la calle de Aldama,  para concluir en la Plaza de Armas.

En el trayecto mostraron lonas con mensajes de inclusión, de solicitud a una educación digna en lenguaje de señas, pero también vivieron los arrebatos de los automovilistas que a toda costa pasaron entre el contingente donde niños y adultos corrieron peligro ante la velocidad inmoderada, la falta de paciencia e indiferencia por el grupo.

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Ellos tienen la capacidad para convivir con personas convencionales

Al llegar a la explanada frente a Catedral, la presidenta de la Asociación de Sordos  Alina Ortiz de Montellano emitió un mensaje en señas, “Esta es una oportunidad que se puede tocar diferentes temas, educación, oportunidades, accesibilidad, intérpretes, tener subtitulados los programas, de nacimiento tenemos derecho a la lengua de señas y esto nos hace que tengamos mayor oportunidad, podemos seguir avanzando como cursos, capacitación para nuestro mejor futuro, depende de cada necesidad según la persona”.

“Como personas sordos y oyentes somos iguales, el único problema es que no escuchamos pero podemos hacer todo, necesitamos más atención, más apoyo, más oportunidades para que todos despertemos y abramos los ojos, somos personas sordas pero necesitamos que nos den la oportunidad, que se den cuenta que debe haber una inclusión”, concluyó la presidenta de la Asociación.

En Saltillo se tiene un registro de al menos 850 personas sordas, más del 50 % han perdido la capacidad auditiva en edad adulta, hay jóvenes y actualmente están naciendo niños con el padecimiento de sordera en diferentes niveles, lo cual es preocupante, al no tener escuelas especiales, un lugar en dónde establecer la Asociación, ni programas que apoyen a las personas sordas en materia laboral.

La desprotección que tienen como sordas y sordos, es algo que las familias también padecen, como el caso de Ángel quien cursa el cuarto grado de primaria en la escuela Jaime Nuno, él es candidato a implante coclear pero se han presentado diversos factores que han impedido que se realicé la cirugía.

“Como madres sufrimos más para que los niños se incorporen a las escuelas, por parte de los alumnos y maestros, la mayoría no tienen la capacitación, nadie sabe lenguaje de señas… Año con año le están cambiando de maestro, es volver a empezar, hay maestras que si ponen de sus parte y otras que no, lo básico se da con la maestra de apoyo”, comentó la mamá de Ángel.

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Niños de la comunidad de la Santa Cruz dieron la bendición con señas

A quien han tenido que educar con lengua de señas durante los 10 años de vida, ahora tiene una hermana de dos años a quien también le están inculcando cómo tratar a su hermano mayor, “Es un proceso difícil porque todos estamos impuestos a hablar y empezar la comunicación con señas con el día a día se va aprendiendo, tenemos que estar trabajando con él día a día,  hay veces que él quiere una cosa, se le olvida la seña y hay que recordar, platicar en señas para que él vaya entendiendo que nosotros sabemos comunicarnos como él lo hace”, explicó Roció Altamirano, madre de Ángel.

Aunque al pequeño le gusta comunicarse a través del lenguaje de señas, sus padres están buscando una terapia oral para que Ángel pueda integrarse con un mayor número de personas, pues en la escuela son pocos los que se interesan por entenderlo, así como tíos, primos, algunos por falta de tiempo no han aprendido el lenguaje, tres de primas que están en la misma primaria lo auxilian durante el periodo escolar, pero no es suficiente. Con la marcha la Pastoral de Sordos buscó atraer la mirada de la sociedad saltillense esperando que se sumen como intérpretes, educadores y que el sector laboral abra las puertas a quienes no escuchan porque tienen la capacidad para desarrollar diferentes actividades.

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