A todos nos hacen falta

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Activistas y familiares de personas desaparecidas invitan a universitarios a demandar justicia y  colaborar en la búsqueda de la respuesta que las autoridades no han podido dar

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Los panelistas vieron junto a los estudiantes un video testimonial de familiares de personas desaparecidas

Hacer presencia en todos los lugares posibles para dar a conocer sus historias de dolor, es cómo las familias de personas desaparecidas, organizadas en el FUNDEC y FUNDEM han encontrado la manera de sensibilizar y concientizar  a la sociedad, para ganar su apoyo ante un estado indiferente.

Con el foro “Acompañando en la búsqueda: resistencia y solidaridad”, promovido por el docente Eduardo Calderón y madres de familia que pertenecen a Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos, alumnos del IDEA, Jurisprudencia y Psicología tuvieron información de primera mano sobre la situación de la desaparición forzada en nuestro país, en el estado de Coahuila.

Un video con testimonios de familiares que buscan a sus consanguíneos, abrió el foro que se efectuó en el Auditorio de la Escuela de Psicología de la UAdeC, cada uno de los ponentes tocó el tema desde su trinchera, en el caso de César Gaytán, periodista, expuso el trabajo de seguimiento que desde 2009 dio como reportero, desde las primeras manifestaciones en la Plaza de Armas, hasta llegar a las cifras que muestran la crueldad de la desaparición forzada en nuestro país.

En México la impunidad se describe en 28 mil 189 personas desaparecidas, de ellas mil 791 han sido arrancadas de sus familias en Coahuila. Cifra que según Margarita Pérez, abogada y servidora de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas no debería existir si se diera una atención eficiente a las familias que acuden a denunciar.

“Hablando de la función veo con mucha tristeza el actuar de mis compañeros, me da tristeza escuchar a un familiar de una persona desaparecida que pidieron apoyo y se los negaron…Muchas personas desaparecidas no tuvieran esa condición, si el primer funcionario le hubiera dado la atención correcta en el primer momento, que no hubiera criminalizado, y dijera mire señora mejor esperece, e indagar sobre las actividades, sueldos y lo que la persona realiza, por qué hacer eso como funcionarios”.

Dentro de esta lucha por encontrar a niños, niñas, jóvenes, profesionistas, el acompañamiento es parte fundamental para las familias, aunque al principio cuesta trabajo, la atención psicológica juega un papel importante para equilibrar las emociones producidas por la incertidumbre que medios de comunicación y las propias autoridades siembran cada vez que se encuentra una fosa y existe la posibilidad de muerte y sobrevivencia.

“Para poder acompañar hay que entender lo que estamos hablando, lo que viven las familias, el no saber a quién se pueden dirigir, saber qué es lo que se tiene que hacer, cómo actuar con el resto de la familia, genera mucha angustia. Ir y venir es un desgaste, tener de alguna manera el ánimo de decir hoy voy a hacer todo porque tiene tres días, un mes, dos pero hay personas que tienen más de 10 años y el transcurrir del tiempo esa esperanza de encontrarlo con vida se va apagando poco a poco, ante la desesperación”, expuso Elizabeth Alfaro, psicóloga acompañante desde 2010.

Dolor que penetra conciencias

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Margarita Pérez en su ponencia

Durante el foro la señora Mireya Villarreal que busca a sus dos hijos Jorge Arturo y Lauro Cantú Villarreal, narró el cómo los perdió una madrugada del 2010, pero su deseo de encontrarlos la sigue manteniendo en pie.

“Ojala y nos entendieran el dolor que estamos viviendo. Estábamos dormidos a las  cuatro de la mañana llegan unos valientes armados, a mi me dan un golpe, me tumban, sin poder hacer nada por ellos se los llevaron. Sigo en la lucha porque no nada más los estoy buscando a ellos, sino a todos los hijos de nuestras compañeras, todos estamos viviendo el mismo dolor, ojala recapaciten, nos tomen en cuenta un poquitito, lo que se está perdiendo son personas, no es un perro, no es un gato, no es cualquier cosa”.

Pidió no ser juzgadas, ni recibir más burlas por buscar a sus familiares, sino ser acompañadas desde un marco jurídico, ayuda psicológica, apoyo emocional, apoyo en cada marcha y en cada paso de su caminar.

Diana Iris, madre que busca a su hijo Daniel Cantú, desaparecido en Ramos Arizpe en 2007, con lágrimas en los ojos narró su experiencia con las autoridades mexicanas.

“La desconfianza en las autoridades prevalece porque nos enfrentamos a un estado que falló durante décadas en prever y dejó de hacer muchas cosas…La desconfianza es total porque prevalece la impunidad y corrupción en todas las instituciones al menos de procuración de justicia, es un monstruo de mil cabezas el estado mexicano, mismas que habrá que ir cortando”.

“Ante los funcionarios soy víctima, me choca esa palabra, soy una madre que tiene mucho amor y que busca a su hijo, en ustedes está el cambio, tenemos instituciones fallidas, corruptas, impunes e indolentes, está la semilla, nos vamos a tardar, hasta el día de hoy no hay respuesta, porque son décadas que se han dejado de hacer las cosas, esperemos que un día haya cambios en este país”.

Intervención diocesana

290816Desaparecidos6En su ponencia el padre Pedro Pantoja de la Comisión Diocesana de Movilidad Humana, expuso tres casos de desaparición, los tres con una fallida respuesta por parte de las autoridades, sus familias siguen buscando incansablemente, en su narración expuso cómo adentrarse desde el núcleo de la lucha social para ser sensibles al dolor ajeno y no desde un escritorio donde la frialdad se refleja en los puestos públicos.

“Esta experiencia de desaparecidos es una tragedia humanitaria, de ira, de llanto, de dolor, de amor y de esperanza y de indignación tremenda, como la que siento cuando precisamente resulta que no sé si es miserable mi trabajo o triste, el ser mediador…Indignación ante los Ministerios Públicos que los están pisoteando, que traen a las mujeres vaya aquí, vaya allá porque traen su papelería incompleta”.

“Están ante una estructura criminal del estado, como sociólogos analizamos la personalidad de los funcionarios públicos y que desprecio sentimos por ellos, licenciado tal, doctor tal que se graduó en Harvard, en Austin, con una racionalidad criminal, ojala y nunca caigan en eso, muy psicólogos, muy abogados, muy jueces pero con un corazón criminal para tratar estas problemáticas. No entren en colaboración con el gobierno”.

Rodrigo Montelongo, Defensor de Derechos Humanos y Trabajador Social  narró un caso de dos jóvenes decapitados en un ejido de Ocampo, tras concienciar a los estudiantes, sentenció: Si no nos hacemos sensibles al drama humano, no dejaremos de ser parte de las burocracias del estado.

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