Vivimos abrumados y somos transformados

 

Brenda Delabra

La nueva vida llega con la Resurrección de Cristo, exijamos a los poderosos actuar a favor del Pueblo de Dios

 

El Obispo de Saltillo mencionó que la pandemia nos muestra la fragilidad del ser humano,

Saltillo, Coahuila. La alegría de la Resurrección de Jesucristo llegó a los hogares de la Diócesis de Saltillo, la noche de este sábado 11 de abril, con la celebración de la Vigilia Pascual. En este tiempo que se vive la pandemia por coronavirus, vemos el testimonio de fe, esperanza y unidad para salir delante de esta emergencia sanitaria.

Para la celebración de la Solemne Vigilia Pascual, que se vivió en tres momentos, la Liturgia de la Palabra, la bendición del fuego nuevo y la bendición del agua bautismal, se contó con la participación de las hermanas Oblatas de Santa Marta, además de Katia Castillo, coordinadora diocesana de Pastoral Juvenil y fray Mauricio Becerril Luna, de la Orden de los Mínimos. Estos últimos dieron lectura a la liturgia entre la oscuridad de la Catedral de Santiago Apóstol, la cual fue iluminada al entonar el canto del Gloria que indica el triunfo de Cristo sobre la muerte y el pecado.

Mis queridas hermanas y mis queridos hermanos, ha llegado el gran día. Jesucristo nuestro Redentor ha resucitado. Él que asumió nuestra naturaleza para redimirnos del pecado, el que se hizo hombre, –dice San Pablo- el segundo Adán. El primer Adán fue el medio por el que entró el pecado, cuando él y su esposa Eva le desobedecieron”, dijo Monseñor Raúl Vera, al inicio de su homilía.

Citando a San Pablo que en una de sus cartas menciona que ya no tenemos por qué hacerle caso al pecado, ya que como cristianas y cristianos gozamos de la amistad de Dios, lo cual nos obliga a vivir el verdadero camino de la vida humana, guiado por el amor de Dios y de nuestros semejantes, fray Raúl Vera hizo el llamado a las y bautizados a tomar la valentía de Jesús y su testimonio, para decirle a los políticos y jefes de Estado, a los que se creen dueños de la tierra, a quienes tienen el dinero acumulado en las bolsas y centros financieros, que el acaparar para unos cuantos y sus familias, no sirve de nada en este momento.

“¿De qué sirve? Si todos estamos en posibilidades de servir con la misma libertad y con la misma entereza, y con la misma capacitación en la educación, con la misma capacidad en nuestra salud física y espiritual, nuestra salud psicológica, ¿de qué sirve un mundo en donde a la gran mayoría se le han arrebatado sus derechos? Y ahorita lo estamos viendo con el derecho a la salud, pues no existe en ninguna parte. Hemos visto cómo ha arrasado esta pandemia, cómo ha superado los enclenques servicios de salud, que son las estructuras sociales que están al servicio de los más pobres, que están al servicio de los más abandonados”.

Sí, hermanas y hermanos, tenemos que reaccionar, y nosotros los cristianos con el mismo amor que nos vemos abrazados por Jesús resucitado, tenemos que abrazar a nuestro prójimo, y tenemos que señalar a quienes se han equivocado dándole pautas totalmente insulsas, totalmente inútiles, a un mundo que no ha podido responder ante las necesidades de urgencias que esta pandemia ha suscitado a nuestro alrededor”, destacó el Obispo dominico.

Siguiendo con su predicación, el Obispo dijo que se habla de una debacle económica, de un retroceso, mismo que se ha generado por el sistema económico donde los pobres no figuran, los salarios para los obreros son miserables, donde hay trabajadores sin derechos, con una migración forzada por falta de recurso para sembrar sus tierras. Todo esto puede cambiar, dijo Fray Raúl Vera, si las y los cristianos asumimos con la valentía de Jesús el exigir a las autoridades y a quienes conforman la estructuras políticas, económicas y sociales, para que se formen políticas públicas y una administración del mundo equitativa.

La alegría de la Resurrección de Jesucristo llegó a los hogares de la Diócesis de Saltillo. Foto Brenda Delabra

Jesucristo nos dijo que no tomáramos la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Que esconde lo que molesta a los poderosos del Evangelio y que anuncia todo, las cosas así suavecitas y que no calan en la conciencia de quienes deben calar, esto es muy importante que lo sepamos y que nosotros tomemos una tarea más responsable sobre el mundo que tiene que ser administrado, de manera que se reproduzca el bien, que se reproduzca la salud, que se reproduzca la buena alimentación, los salarios dignos y la vivienda digna, la paz, el bien, la justicia y que se acaben los grandes negocios de la guerra de armas, en donde se compran guerras para ganar mucho dinero de la venta de las armas, esto tiene que acabar”, pronunció Monseñor Vera López.

 El Obispo de Saltillo mencionó que la pandemia nos muestra la fragilidad del ser humano, del poder, del dinero y los bienes materiales, mientras la Resurrección de Jesucristo, fortalece al Pueblo de Dios de quien espera un vuelco al servicio de nuestros semejantes para que sea reflejado más allá de una ayuda caritativa. La pandemia que vivimos, a la luz de la Pascua que hoy se festeja, es la oportunidad del cambio, de la sanación y la esperanza para un mundo más solidario.

 

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