Viven con devoción el Viernes Santo

Adalberto Peña

 adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

 

Saltillo, Coahuila. 19 de abril de 2019.

Acuden saltillenses a la representación del vía crucis y a acompañar a María

En el segundo día del Triduo Pascual, la Iglesia Universal recuerda el sacrificio de Jesús en la cruz, mismo que realizó para liberar a la humanidad del pecado y así otorgar la salvación para todas y todos. En cada comunidad parroquial, se realiza el rezo del vía crucis, ya sea de forma meditada o representado de forma viviente.

La Rectoría de Santa Ana, encajada en uno de los barrios más emblemáticos de Saltillo con el mismo nombre, llevó a cabo este Viernes Santo, la decimo sexta edición del vía crucis vivente, que recorrió las principales calles aledañas al templo como parte de las actividades de este día.

“Estamos sintiendo esta experiencia como un momento de encuentro, un momento de fraternidad, pero también de oración. No es una obra de teatro, es un acto de fe que nos lleva a reflexionar sobre nuestra vida, sobre nuestra entrega  y sobre el amor y la misericordia que Dios ha tenido para cada uno de nostros”, comentó el presbítero Juan de Dios Vega, quien está a cargo de dicha comunidad.

Para esta edición del vía crucis, se contó con la participación de estudiantes de la Universidad Carolina, jóvenes y adultos pertenecientes al sector, quienes se prepararon de manera física y espiritual para representar cada personaje e invitar a la reflexión al Pueblo de Dios, que acompañó a Jesús en su camino al calvario para ser crucificado.

Un pueblo adormecido

En punto de las 20:00 horas, en la Catedral de Santiago, Fray Raúl Vera López, O.P. participó de la celebración del Pésame a María. Las hermanas Oblatas de Santa Marta, fueron las encargadas de meditar cada uno de los siete dolores de la Madre de Dios, antes de realizar la procesión al interior del templo.

Seguido de la meditación, el obispo de Saltillo se dirigió a María para darle el pésame por la muerte de Jesús. En sus palabras, cargadas de un gran pesar, externó que han sido las acciones de las mujeres y hombres de esta tierra, las que han llevado a Cristo a morir de tal manera.

“Avergonzado te digo que somos un pueblo adormecido. La gente está condenada a nunca progresar. La mayoría somos cristianos y no nos atrevemos a decir nada. Los campesinos tiemblan en Parras, en General Cepeda, en Ramos Arizpe cuando ven las grandes industrias que llegan y quieren robarse el agua que ellos usan para su ganado y sus tierras. Me da vergüenza tanto dolor, tanto sufrimiento. Aún nos falta ir más allá de nuestros pequeños círculos, aún nos falta ir a los más pequeños. Estoy avergonzado porque yo soy responsable de que todo esto camine”, expresó Vera López.

Lamentó que el pecado del egoísmo, la apatía y la corrupción, conviertan a las personas en “espectadores de las desgracias de los demás” sin responsabilizarse de lo que sucede en el mundo y pidió la intercesión de María para, un día, poder obtener sus virtudes.

“Nosotros debemos de ser como tú. Mujer intrépida y audaz que no tuvo miedo de pedirle a tu hijo que ayudara a aquellos novios que se quedaron sin vino, lograste que los apóstoles conocieran, con más firmeza, quién era Jesús. ¡Ayúdanos!, ya mucho haz hecho pero sigue moviendo nuestro corazón y nuestras conciencias. Ayúdanos a sacudir la apatía y este corazón que aún parece de piedra, que tengamos todos, en nuestro lugar en la iglesia, la gran valentía de enfrentar los problemas como los grandes profetas y como lo hizo tu hijo, que lo llevó a la muerte de Cruz”, finalizó.

Como parte de la celebración, algunas mujeres llevaron la imagen de María hacia el cuerpo de Jesús, para luego regresar la imagen a su lugar junto al altar. La feligresía se acercó al finalizar la celebración para tocar la imagen y mostrar sus condolencias a la Virgen Dolorosa.

 

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