Viven al día

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

En esta época los regalos, banquetes, compras de accesorios y ropa son desbordantes, para los habitantes del desierto el mayor deseo es tener trabajo y salud

Doña Josefa Barraza junto a don Marcelo Ministro Extraordinario de la Comunión, participando en la Santa Misa. Foto Brenda Delabra

Situados en medio del desierto los habitantes del ejido La Rosita en Ocampo, se apegan a su fe para sobrevivir ante la falta de oportunidades de trabajo, la enfermedad y el desapego de los hijos que habitan en Ojinaga, Saltillo, Múzquiz u otros municipios del Estado, los mantiene en la zozobra como es la historia de Josefa Barraza que sólo pide trabajo y salud para seguir adelante.

Atendiendo al llamado de la campana que llama a la Celebración Eucarística, o bien anuncia la llegada de las Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado y el párroco en turno, los habitantes que profesan el catolicismo salen de sus humildes hogares para ser partícipes de escuchar la palabra y olvidar por un momento las angustias.

¿Cómo ha sido la vida en el pueblo para ustedes?, “Muy dura porque aquí no hay trabajo, aquí los que tienen sus animales es de lo que viven, uno que no tiene nada vive de la bendición de Dios. Yo digo por mi parte lo que me toca, tengo mi esposo enfermo hace 40 años de un pie y no puede trabajar, trabaja porque me tenía que mantener a mí y mi familia, tiene una fístula en un pie, pero aquí no hay fuente de trabajo, no hay nada”, comentó desesperada doña Josefa Barraza.

Sus hijos mayores migraron a Sacramento y Ojinaga, al casarse buscaron una nueva oportunidad de crecimiento, mientras su hijo menor de 16 años estudia la preparatoria, pero al igual que sus padres trabaja cuando hay oportunidad, pues hay que llevar alimento a la mesa, en una vida que no es fácil sobrellevar.

Así son las tardes en la Rosita, cada quien en su hogar. Foto Brenda Delabra

“Mi esposo trabaja en el campo porque aquí no hay candelilla, él trabajaba en la candelilla, hubo una sequía muy fea, se acabó. Salen trabajitos y de eso vivimos, en la mañana andaba barriendo el panteón cuando llegó él y me dijo que una señora necesitaba que le ayudara a pintar una casa y le dije que si le ayudaba a pintar, y de ese dinerito comemos nosotros”, puntualizó la ama de casa que busca la forma de llevar sustento a su hogar, barriendo y limpiando el panteón, pintando casas ajenas, lavando o participando en la limpieza del bordo, el camino que conduce a Ocampo, aunque la paga no es inmediata, al esperar 15 días para recibir el pago.

Para Josefa su fe es más grande que la necesidad, en la participación de la Santa Misa su oración fue encaminada a pedir salud, pues padece diabetes, lo cual le impide en ocasiones salir a trabajar, sin embargo cuenta con los cuidados de los médicos que durante 20 días del mes están en el pueblo, trata de controlarse con medicamentos, porque le es imposible llevar una dieta, al comer lo que hay en el pueblo y lo que les alcanza. Además de agradecer que llegaran el párroco de Ocampo Raciel de León y la hermana Noemí que siempre les llena de alegría al convocar no solamente a celebrar la Eucaristía, sino conversar sobre las necesidades, novedades y simplemente animarlas con un canto que les rompe la rutina.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
RSS
EMAIL
YOUTUBE