Vivan una feliz adolescencia

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

30 de julio de 2018

Saltillo, Coahuila

Si tomas de la mano a Jesús tu futuro está garantizado, tendrás luz en la mente y fuerza en el corazón

Ser discípulos de Jesús con los amigos es algo que dará fruto en una juventud sana. Foto: Brenda Delabra


Las bendiciones que el Santo Cristo de la Capilla derrama sobre el pueblo de Dios deben multiplicarse al llevar su palabra a las y los jóvenes de nuestros hogares, vecinos, colonia, a todos quienes están formando su personalidad y atraviesan la etapa de la adolescencia.

Hoy tercer día del Novenario los adultos son invitados en el Evangelio de San Marcos (5,21-24, 35-43) a guiar a su hijos pero soltarlos porque ellos tendrán que caminar con sus propios pies y necesitarán vivir su vida. El padre Andrés Carrasco Arjón M.Sp.S dio un mensaje directo a los padres de familia, a los abuelos, tíos que apresan a las y los adolescentes en esta etapa donde se tiene un cúmulo de emociones donde en una mañana pasan de la alegría al enojo, a la tristeza a la soledad, razón por la que las madres y padres le tienen miedo a esta etapa.

“En la adolescencia muchas cosas se quedan de por vida psicológicamente, espiritualmente, físicamente, un modo de ver el mundo y a los demás pero es una adolescencia en la que hay un tejido interesante de lo que la sociedad le va instruyendo al adolescente y también le va sucediendo. ¿Qué significa ayudarle a un adolescente? ¿qué hacer? ¿cómo hacer? ¿qué le toca a él? ¿donde está su responsabilidad? ¿qué cualidades le da Dios para que salga adelante y les estamos frenando? ¿por qué nos da miedo la adolescencia?, porque este muchacho ya está muy rebelde y quiere tomar sus propias decisiones, no señor usted hace lo que yo le diga es como respondemos los adultos”, comentó el predicador.

Y ejemplificó como un joven vio un capullo donde la mariposa quería salir, se movía porque quería romper el capullo y no lo lograba. El muchacho dijo pobrecita, sacó la navaja cortó el capullo, salió la mariposa gorda, con las alas chiquitas, atrofiadas y con los ojos pelones como diciendo qué pasó. “Estaba haciendo ese esfuerzo por salir pero era el que me iba a hacer  que mis alas estuvieran grandes y hermosas, que adelgazara y quedara bonita y tú por querer ayudarme me echaste a perder”.

Los jóvenes que hoy en día parecen no encontrar respuestas a sus inquietudes, requieren de un acompañamiento donde la familia este consciente de que el destino de las y los adolescentes se está marcando.

Por ello el predicador del Novenario 2018  hizo la invitación a los adultos en las familias a decirle a las y los jóvenes: “Si te tomas de la mano de Jesús te voy a dar el permiso que quieras, porque tomado de la mano de Jesús tu futuro está garantizado, no estás solo, estás con Dios que dará luz a tu mente y fuerza en tu corazón”, porque para un papá y una mamá un orgullo y satisfacción es que sus hijos salgan adelante.

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