Vida consagrada: riqueza de nuestra Iglesia

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

5 de febrero de 2018

Congregaciones religiosas se reúnen para celebrar la Jornada Mundial de la vida Consagrada

Miembros de la Vida Consagrada en procesión del templo de San Francisco de Asís hacia Catedral de Saltillo. Fotografía: Adalberto Peña

En el contexto de la fiesta litúrgica de la presentación del Señor, el pasado 2 de febrero se llevó a cabo la celebración de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. En Saltillo, quienes conforman esta fracción de la Iglesia, se reunieron para festejar y convivir pero sobre todo para reflexionar sobre el camino que se ha recorrido y los desafíos que enfrentan específicamente en nuestra Iglesia Diocesana.

Como ya es tradición, la celebración comenzó con un momento de adoración eucarística que tuvo lugar en el Templo de San Francisco de Asís; Ahí, al final de la adoración, se encendieron las velas que portarían durante una procesión hacia la Catedral de Saltillo, donde ya esperaba Fray Raúl Vera López, O.P. para comenzar la Santa Misa.

Con motivo de esta celebración especial, la hermana Yesica Melo Olivares, quien pertenece a la Orden de las Vírgenes Consagradas, realizó la profesión de sus votos perpetuos, lo que representa para nuestra diócesis un motivo de alegría pues a pesar de ser una congregación pequeña en Saltillo, comienzan a ser un signo en la sociedad.

Durante su homilía, nuestro obispo pidió a las y los miembros de la vida consagrada poner los pies en la tierra y nunca dejar de ver en el prójimo la oportunidad de servir a Dios: “Quienes pertenecemos a la vida consagrada por medio de nuestros votos de pobreza, castidad y obediencia nos abandonamos en las manos De Dios y somos de tiempo completo y pleno para el anuncio del reino de Dios en esta tierra. No hay cosa más terrible que nosotros creamos que la vida consagrada te eleva de categoría o te da cierto poder”.

La hermana Yesica Melo Olivares es presentada ante nuestro obispo antes de profesar sus votos perpetuos. Fotografía: Adalberto Peña

Además les exhortó a ser un buen ejemplo de la vida cristiana para todos los demás y les llamó a unirse a al trabajo diocesano por medio del Plan Pastoral que camina en nuestro territorio: “Nuestras congregaciones son directrices, siguen las huellas de nuestros fundadores y nosotros somos para los demás el ejemplo de lo que es la vida en Dios. Quiero que la vida consagrada se una a los esfuerzos que realizan las distintas pastorales en nuestro Plan Pastoral y den lo mejor de sí mismos, queremos hacer de la Iglesia Diocesana una Iglesia de comunión fraterna”. Al finalizar la Santa Misa, todas y todos los miembros de la Vida Consagrada se reunieron para convivir y compartir el pan y la sal en la casa parroquial de Catedral.

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