Plan Orgánico de Pastoral 

Fecha de inicio

Con la Primera Asamblea Diocesana en mayo del 2002, se inicia un proceso de renovación pastoral, inspirado en la visión eclesiológica del Vaticano II, animado por la espiritualidad de comunión y según los parámetros de la metodología de prospectiva.

El Plan Pastoral para nuestra Diócesis se inaugura oficialmente el 21 de marzo de 2011.

Objetivo breve del Plan Pastoral

Nuestro Plan Global tiene tres grandes etapas: etapa de iniciación o de sensibilización a la fraternidad (Eje del Encuentro); etapa de la consolidación en la fe vivida y celebrada en comunidad (Eje de la Palabra); maduración ministerial-misionera (Eje de la Eucaristía), con el fin de configurar nuestra Iglesia como Pueblo de Dios, por el camino de la comunión, de la participación y de la misión.

Asimismo, sabemos el problema a vencer: el individualismo pastoral que se expresa básicamente en el desencuentro de los agentes, la espiritualidad replegada de los bautizados, la dispersión de criterios y acciones, y la enorme distancia de la Iglesia-institución respecto de la vida y cultura del pueblo.

Avances del Plan Pastoral

57 parroquias tienen EPAP. En 50 de ellas el EPAP es realmente animador, en el resto es solo figura decorativa. 65 parroquias han sectorizado (con diversos modelos de sectorización).En 52 de las parroquias, los sectores están efectivamente acompañados por animadores, en el resto sólo son parcelas geográficas de un mapa. 55 parroquias cuentan con la Carta (con ediciones muy variadas en cuanto al contenido y en cuanto a la frecuencia). 49 tienen una red de mensajeros (unas más y otras menos apegadas al manual). Y menos de la mitad de las parroquias de la diócesis han programado pastoral de multitudes, que es la pastoral número uno cuando se trata de caminar con el conjunto de los bautizados (información del 2014).

Resultados:

 

Podemos afirmar que, en general, el Plan Pastoral, desde su fecha de inauguración ─21 de marzo de 2011─  ha sido objeto de una lenta pero creciente recepción por parte de la comunidad diocesana.

Percibimos que el Plan le ha venido dando una nueva fisonomía a la Diócesis. Entre otros muchos, los rasgos sobresalientes son:

La Diócesis cuenta con un Plan rector que marca la ruta.

Un laicado más maduro, más crítico y participativo, con mayor consciencia de su papel en la iglesia y en la sociedad, así como de su dignidad bautismal.

Las Asambleas diocesanas y los Encuentros Vicariales han tomado carta de identidad, como espacios de diálogo respetuoso y franco, de propuesta libre y de mutua consolación y fortaleza para mantenerse vivos en el ser y el quehacer.

Hemos visto multiplicarse ministerios nuevos en respuesta a las nuevas necesidades que surgen de la aplicación del Plan pastoral. En particular, los que trabajan abnegadamente en los EPAP’s, red de mensajeros y coordinadores de sectores han comenzado a percibir su función como un verdadero ministerio destinado a crear los marcos comunitarios y los cauces para que la vida cristiana llegue hasta los últimos rincones.

Los servicios ya existentes en las parroquias buscan mayor organización, liderazgos más participativos, formación continua, espiritualidad y planificación de sus acciones.

Las ventajas y conveniencias de la planificación y programación pastoral han cobrado terreno en la mentalidad y praxis de muchos pastores y agentes de pastoral.

La figura de la Vicaría (Decanato) ha venido cobrando fuerza como espacio privilegiado de comunión y participación donde se encarna con rostro propio las directrices diocesanas. El Vicario toma relieve como animador y coordinador de la Pastoral.

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