Ustedes son piedras vivas

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Fray Raúl Vera agradeció a los familiares de personas desaparecidas por ser ejemplo de lucha, en la que buscan no sólo a los suyos sino cambiar al país

En la Eucaristía las madres de familia sólo piden encontrar y volver a ver a sus hijas e hijos

La Caravana Internacional en búsqueda de desaparecidos con vida, arribó a Saltillo el fin de semana, después de tomar un taller con la Fiscalía
Especializada en desapariciones, un aproximado de 45 familiares, miembros de Colectivos de 12 estados de la República, participaron en la misa presidida por Monseñor Raúl Vera.

Una vez más la Catedral de Santiago se cimbro con el dolor de las madres y padres de familia que llevan años buscando a sus hijos, las lágrimas que rodaron por los rostros llenos de incertidumbre, desesperación y el sentimiento de impotencia, fueron el testimonio más cruel y silencioso que ellas y ellos pudieron dar.

Durante la homilía Fray Raúl Vera, agradeció la valentía con la que enfrentan el día a día, en el que la lucha por encontrar a sus hijos, hermanos, parejas, tíos, sobrinos, desafía al Estado, el cual ha sido  cómplice en esta estrategia de inseguridad para los habitantes de México, país que se ha convertido en el más violento a nivel mundial.

El Evangelio según san Juan 14, 1-12, fue un mensaje contundente para quienes participaron en la celebración,  al hablar sobre la casa de Dios en la que hay muchas habitaciones, y tomar a Jesucristo como el camino hacia una vida en la que se busque la santidad, además de construir el reino en la tierra. La meditación de nuestro Obispo invitó a los cristianos a ser piedras vivas en cada lugar que pisan.

“Cuando dice Jesús en la casa de mi padre hay muchas moradas, quiere decir que la riqueza que vivimos aquí en la tierra de nuestra fe, en el cielo también tiene un lugar, Dios no nos hace parejos por eso no somos iguales, ni siquiera  los hermanos… Es importante que entendamos, le agradezco mucho a nuestros hermanos que vienen a dar testimonio de que tenemos que organizarnos, en este caso se trata de familiares de los desaparecidos, ellos están proponiendo ya una ley general para la desaparición forzada y dentro de esa ley general están proponiendo una comisión nacional de búsqueda inmediata de cualquier persona que no llega a su casa, y que cuando se reporte inmediatamente las comisiones de seguridad pública se den a la tarea de buscar y también un tratamiento de las cosas que no son inmediatas. Hay personas desaparecidas desde hace 10 años, lo mismo es una búsqueda intensa, lo que les interesa a ellos es encontrar el paradero de sus seres queridos”.

Tomando el ejemplo de las familias de personas desaparecidas, el dominico reflexionó sobre el apoyo que él y la Diócesis de Saltillo le han otorgado a las familias, hace más de siete años, cuando ciudadanos coahuilenses iniciaron a denunciar las desapariciones de sus consanguíneos, sin tener una respuesta objetiva de las autoridades, y la misma Iglesia fue víctima de la desaparición de un sacerdote en enero pasado, hecho que marcó la vida de Fray Raúl Vera quien destacó: Yo los entiendo porque viví en carne propia tener un padre desaparecido, durante una semana en la que cada día sentía un peso más grande.

Un testimonio de organización, fe y esperanza

Pidiendo a los fieles que estuvieron en la Santa Misa un razonamiento del Evangelio y cómo hay que vivirlo con el prójimo, se dirigió a los miembros de los diferentes colectivos, “Que bueno que nos vienen a dar ejemplo de que la vida cristina no consiste nada más en hacer actos religiosos y cumplimientos, no señor, tenemos que estar interesados en la vida de los demás pero aquí viene un referente que nos da la lectura del Evangelio y el referente de San Pedro, Yo voy a venir por ustedes en el mundo tendrán muchas dificultades, el que me ve a mi ve al padre o no creen que yo estoy en el padre, Jesús es el hijo de Dios hecho carne. Somos una comunidad en la que dependemos unos de otros, Jesús dice a los apóstoles ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida…’, edificándose conmigo van a conocer la verdad, el Evangelio describe la vida humana verdadera, la vida humana de la familia, la  vida de toda la familia, el Evangelio nos habla de la vida de la comunidad social, de la vida de la colectividad”.

Por ello no se puede vivir en la indiferencia de lo que le sucede a quienes están cercanos, a los que han dejado su trabajo, sus actividades diarias para buscar a sus seres queridos siempre con la esperanza de encontrarlos vivos, ante la indolencia de un estado coludido con el crimen organizado.

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