Una fiesta de transformación 

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

06 de agosto de 2018

Saltillo, Coahuila.

Llama Obispo Vera a dejar un mundo mejor para las y los jóvenes mediante la instauración del Reino de Dios.

Fray Raúl Vera López, O.P. durante su homilía en la fiesta del Santo Cristo de la Capilla. Fotografía: Adalberto Peña.

Un ambiente de fiesta se vivió este 6 de agosto, en el que una ola de colores se apoderaba del atrio de la Catedral De Santiago, moviéndose al resonar delos tambores mientras el sonido de los huaraches con suela de lámina rodando en el piso. El motivo todos los saltillenses e incluso gente del interior del país lo conocen: la veneración de la imagen del Santo Cristo de la Capilla, tan amada por esta porción del pueblo de Dios.

Desde las primeras horas, desfilaron miles de fieles católicos frente al altar de catedral, donde se encuentra la imagen, para agradecer las bendiciones recibidas y depositar a sus pies sus intenciones. Hacia las 13:00 horas, la misa programada especialmente para los grupos de danzantes que realizan con su arte una ofrenda a Dios daba comienzo con la aparición de Fray Raúl Vera López en el atrio de Catedral para bendecirles y recibirles en esta celebración.

A su paso por el pasillo central del templo insigne de Saltillo, abriéndose paso entre las cámaras de los medios de comunicación, los presentes le saludaban y deseaban una pronta recuperación después del accidente suscitado el sábado 4 de agosto por la mañana.

Al iniciar la celebración, el pastor de la Diócesis de Saltillo recordó en el día de la Transfiguración del Señor que es importante reconocerle como rey y soberano del mundo, transformando la violencia en paz y la desigualdad en justicia, tomando el papel que corresponde a cada persona como súbdito de este Reino que Él vino a instaurar.

“Hemos aprendido en este novenario a valorar a los jóvenes y aprender que debemos hacer para que su futuro sea mejor pues hoy en día se trabaja para que ellos no puedan tener acceso a muchas cosas como educación, salarios dignos y buenas condiciones de trabajo”. Puntualizó al hablar del tema que acompañó el novenario de este 2018.

Matlachines contemplando la imagen del Santo Cristo de la Capilla durante la misa especial para ellas y ellos. Fotografía: Adalberto Peña.

Durante su homilía invitó a los presentes a reconocer que el pecado no solo se comete de forma individual y pensar en sus consecuencias: “Nuestros pecados destruyen a los demás, están destruyendo a nuestra juventud, ellas y ellos están en peligro por una estructura de pecado que se suma a nuestra vida personal a través de la corrupción, de los políticos, del crimen organizado que les seduce con dinero pues tampoco existen trabajos bien remunerados para ellas y ellos”.

“No solo veamos nuestros pecados individuales, veamos el pecado social que empieza con nuestro egoísmo, la insensibilidad y un corazón duro por distraernos con cosas que no nos dejan ver lo que está pasando a la sociedad, en especial a los jóvenes. Pero no olvidemos a los migrantes, a los presos que sufren Tortura y los trabajadores que son explotados. Esto es la fiesta del Santo Cristo, una transformación del corazón, no es solo ruido, no es solo música, no solo son cuetes. Hoy estoy contentísimo de haber llegado a esta fiesta”, enfatizó.

Al término de la celebración, nuestro obispo recibió aplausos por su regreso luego de estar hospitalizado. Cientos de fieles continuaron contemplando la imagen del Santo Cristo ofreciendo veladoras y flores como agradecimiento y signo de esperanza.

 

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