Una experiencia sin igual

 

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Ser invitado a correr con un Bastón de Mando cambió el sentido de su vida espiritual

300816JORNADAS1En el paso por Saltillo de Jornadas por la Paz y Dignidad, la comunidad tuvo la oportunidad de participar en el tramo de 7 kilómetros que recorrieron los corredores indígenas con los Bastones de Mando, Héctor Jaramillo es uno de los saltillenses privilegiados y narró su experiencia.

Invitado por un amigo a dar la bienvenida a los corredores indígenas, aceptó sin tener información más que le llegó por redes sociales. Al llegar a la rotonda de Venustiano Carranza, se sorprendió de ver pocas personas, pero esto fue lo que permitió vivir una experiencia totalmente diferente.

“Me llamó la atención de sobre manera, vi el motivo, qué era lo que querían buscar, la distancia que recorren y su propósito es muy inspirador”.

Héctor es corredor local y su última participación activa fue el 21K Coahuila, por lo que no iba preparado para subir por el bulevar Venustiano Carranza hasta el Centro Vocacional del Seminario, sin embargo, una señal lo hizo cambiar de opinión.

“La idea era ver y recibirlos más que nada, ya estando ahí había un club de corredoras, no llegaban los corredores y nos preguntaron si los estábamos esperando, empezamos a platicar que era muy loable lo que ellos hacían que venían relevándose a través de los estados y países y queríamos verlo, que valor de las personas, no me esperaba que fueran de tan diversas partes, pensé que era un evento más pequeño”, comentó con emoción.

La expectativa creció conforme pasó el tiempo, hasta que vieron a Edgar, el corredor que portó durante la ruta Monclova-Saltillo el Bastón de Mando principal, a quien recibieron cálidamente.

“Esperaba una comitiva y en realidad venía un solo joven y le comenté a David que estaba en ese momento conmigo, que emoción venir desde tan lejos y ver que te están esperando y comenzamos a animarlos, ellos venían como a 200 o 300 metros, desafortunadamente teníamos poca agua y abastecimiento, llegó sonrió, saludó, fue muy emotivo, con su Bastón saludó, hizo su ritual a los cuatro puntos, lo apoyó, le dio de beber al bastón, fue algo que me impresionó, luego se hidrató él. No esperábamos eso y luego llegó la comitiva”.

Aunque ya había participado en una carrera con Tarahumaras, el ritual de inicio fue diferente en la Jornada de Paz y Dignidad, pues el ver que llegó el contingente con más de 50 bastones, 20 de ellos que recorrieron la carretera de Monclova a Saltillo, al ver el recibimiento de los saltillenses de inmediato los jornaleros preguntaron quien deseaba correr con uno de ellos.

Esto fue un parte aguas, pues el ir a recibirlos quedó de lado al tomar la decisión de involucrase en el ritual para portar un Bastón
de Mando, dejar su intensión de ir registrando el paso de la carrera por Saltillo por medio de video y fotografías con su celular, pues decidió participar como un miembro nativo.

“Levantamos la mano, presentaron el Bastón, como se llama, de donde viene, que representa y te lo pasan de mano a mano, te encomiendan la misión. Arrancamos la carrera “El Tigre” comenzó a hacer sus cantos y rituales, comenzamos a sentir porque ese gusto, esa emoción, porque fue como si fuéramos a correr una maratón, ese sentimiento que tienes cuando se corre, una sensación muy padre, un honor cargar con ese Bastón y esa responsabilidad”.

Al emprender el viaje de norte a sur, entre el tráfico característico de la hora pico en Saltillo, Héctor Jaramillo se dio el tiempo de observar el entorno entre su emoción.

“Compartir la experiencia con los nativos del área desde su vestimenta, dialecto, la forma en que se dirigen no era una carrera cualquiera. Ellos venían cargando oraciones, esperanzas, se sentía. Cuando uno se integró al grupo se sentía esa fuerza, no fueron muchos kilómetros pero en realidad esa voluntad inquebrantable fueron capaz de transmitirla”.

A su ingreso al Centro Vocacional del Seminario, portando aún el Bastón de la Serpiente Emplumada, los corredores locales tuvieron más sorpresas, pues no esperaban un recibimiento al contingente en persona de nuestro Obispo Raúl Vera.

“Me llamó mucho la atención que estaba el Obispo Vera y la forma en que los acogió, yo era una extraño pero entré al grupo y me 300816JORNADAS3envolví. Creo que el gesto que hizo el señor Obispo Raúl Vera  al recibir a los corredores fue muy noble, eso habla de la hermandad que existe entre las personas, que podemos pensar cosas diferentes pero al fin y al cabo algo nos une, eso me llenó bastante”.

Siete kilómetros, una idea, una invitación, no se comparan con la vivencia de este trabajador saltillense que espera con ansia el regreso de las Jornadas de Paz y Dignidad dentro de cuatro años, vuelta a la que no irá solo, sino acompañado por sus padres, familia, más amigos, más abasto para ofrecer a los fondistas indígenas, por supuesto un crecimiento espiritual mayor y la emoción de compartir al cabo de cuatro años la oportunidad de volver a correr con un Bastón ahora como parte de las Jornadas de Paz y Dignidad.

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