Un puente entre Dios y las almas

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

Celebra el presbítero Alejandro Castillo 50 años de ministerio sacerdotal

Sacerdote Alejandro Castillo entregando la comunión a los fieles Fotografía: Adalberto Peña

Agradecido con Dios y con las personas con las que ha tenido la fortuna de coincidir, el presbítero Alejandro Castillo celebró en días pasados los primeros 50 años de su vida como sacerdote, un camino que ha recorrido descubriendo en cada uno el rostro de Cristo para así cumplir con el compromiso adquirido el día de su ordenación.

El padre Alejandro ingresó al Seminario de Saltillo en 1954 y continuó sus estudios de filosofía y teología en Guadalajara y Nuevo México, fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1967 por el entonces obispo de Saltillo, Monseñor Luis Guizar Barragán; desde entonces a la fecha ha estado al servicio del pueblo de Dios.

Entre las parroquias en las cuales ha ejercido su ministerio se encuentran la Catedral de Saltillo, las parroquias de Santiago Apostol, San Antonio de Padua y Espíritu Santo en Monclova, parroquia de Guadalupe en Sabinas, San José Obrero en Nueva Rosita, San José en Cuatrocienegas y Santa Catalina de Siena en Ocampo, trabajando principalmente con jóvenes y campesinos, dando los primeros pasos de una misión extendida a otros lugares y a diferentes personas.

Gratitud al por mayor

La Sra. María de Jesús Rodríguez Correa y su hijo Alejandro Castillo Rodríguez Fotografía: Adalberto Peña

La “Jornada de Agradecimiento”, como él mismo la ha llamado, comenzó con una cabalgata y una celebración eucarística en honor a Santa María de Guadalupe en el lugar llamado “Loma de la Virgen” en Monclova, Coahuila; lugar en el que año con año se realiza una verbena popular para conmemorar un acontecimiento que la gente llama “un milagro”, gente que el mismo sacerdote ha acompañado durante varios años.

Acompañado de Fray Raúl Vera López y el presbítero Nestor Martínez, agradeció a quienes lo han acompañado en su caminar, además de recordar los momentos que marcaron de forma significativa su vida desde el momento en el que descubrió su vocación hasta hoy en día en el que sigue trabajando en favor de los hombres.

“Hoy comienzo una jornada de gratitud y quisiera decir muchas cosas pero se me han agotado las palabras y solo puedo decir una: Gracias; además agradezco a nuestro obispo por haber puesto su confianza en mí y que me ha tocado hacer realidad lo que él predica con ustedes y en muchos otros ambientes” mencionó el presbítero con la voz entre cortada por la emoción frente a la multitud reunida.

Celebración entre amigos

Amigos, familiares y compañeros del sacerdote Alejandro Castillo, se reunieron el 13 de diciembre para homenajearlo y hacer un tejido de su vida y obra. Hasta el lugar  en la Ciudad del Acero llegaron miembros de los grupos que han sido evangelizados a través de su trabajo y acompañamiento pero sobretodo a través de su ejemplo y congruencia de vida.

El doctor Carlos Valdés, integrantes del grupo “Aldeas de Nazareth”, adictos recuperados, miembros del Centro de Estudios Fray Juan Larios y amigos sacerdotes, entre otros, dieron testimonio del trabajo y lucha incansable de Alejandro Castillo para trabajar primordialmente por los pobres y desprotegidos, jóvenes y campesinos que viven en la vulnerabilidad.

Amor Filial

Dentro de la jornada de gratitud no podía faltar la presencia de quien ha tenido que sacrificar el tiempo a su lado para entregarlo al trabajo con el pueblo de Dios: Su familia. Sus hermanos, su madre y demás familiares se hicieron presentes en una celebración eucarística celebrada el 18 de diciembre a las 17:00 horas en la Catedral de Santiago en Saltillo, lugar donde hace 50 años le fue conferido el orden sacerdotal.

Fray Raúl Vera López y algunos sacerdotes acompañando al padre Alejandro Castillo en la celebración por su 50 aniversario Fotografía: Adalberto Peña

Ahí compartió la forma en la que se decidió a trabajar por los mas necesitados: “El inicio de mi ministerio fue ir descubriendo al pueblo y seguir el ejemplo de algunos sacerdotes y de algunos laicos con quienes empezamos a soñar siempre en favor de los hombres. En mi caminar el rostro de Cristo fue tomando forma de campesinos, del rostro sufriente de los que tienen hambre, de los pobres”.

Reconoció que ha pesar de los años y el camino recorrido, aún hay defectos que lo acompañan pero que no han sido obstáculo para siempre servir con amor: “Hoy agradezco que Dios me llame amigo y aun con mis limitaciones y con la misma torpeza tratar de corresponder a ese llamado”.

Agradeció la presencia de su familia en momentos tan significativos, en especial la de su mamá, la Sra. María de Jesús Rodríguez Correa, quien pudo asistir gracias al buen clima que se presentó en aquél día y honró la memoria de su padre, el Sr. Julián Castillo Molina.

“Hoy agradezco la presencia de mi madre y por este acompañamiento pues ella cumple 50 años de ser la madre de un sacerdote. Ayúdenme ustedes a dar gracias porque no me alcanza con tantas bendiciones y maravillas de Dios”. Finalizó.

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