Un nuevo pastor 

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

El pasado 28 de junio la feligresía fue testigo de la ordenación sacerdotal de David Ernesto López Ramírez,  Monseñor Raúl Vera le pidió ser un pastor humilde y trabajador con sus ovejas

Momento previo a ser ordenado sacerdote, sus padres le dan la bendición

La familia, amistades, vecinos y laicos que fueron parte importante en la formación de nuestro nuevo presbítero, abarrotaron la parroquia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos,  donde David Ernesto López Ramírez recibió el llamado de Cristo para ser parte de sus discípulos por medio del sacerdocio.

Al entrar por el pasillo central en la procesión junto a sus hermanos sacerdotes, nuestro Obispo Raúl Vera y nuestro Obispo Emérito Francisco Villalobos Padilla, el candidato a sacerdote se mostró nervioso, llegó hasta la primera banca donde sus padres ya lo esperaban para iniciar la celebración. Luego de escuchar las lecturas y el Evangelio en torno a la solemnidad de San Pedro y San Pablo, el rector del Seminario Sagrado Corazón de Jesús, el presbítero David García Rosales presentó al candidato a sacerdote a nuestro Obispo Raúl Vera, quien dirigió la homilía a David.

“Cuando el señor le pregunta a Pedro me amas, cuál es la respuesta, ‘Señor te amo’ y tu también esta tarde le dices al Señor te amo, por eso estas aquí, y el Señor también te dice apacienta más ovejas, que significa apacentar, que las ovejas por mucho trabajo que den, veas que ellas tengan alimento, vestido”… Además mencionó que es Dios quien da como pastor a un sacerdote para que vea por las ovejas, no para que se aproveche de ellas.

“El día que el Obispo te asigna ya dentro del orden sagrado a un lugar, el Señor le da el pastor a la parroquia no le da un beneficio, no, les da una carga para que vea por la vida, por la paz… Lo que pasó contigo en el Seminario fue que aprendiste a modelar tu vida de modo digno, el Señor modera tu vida de un modo distinto para que de manera humilde y sencilla, como nos pide el Papa que entendamos nuestra vida sacerdotal como un ministerio de humildad”.

El padre Gerardo Escareño y el presbítero Humberto González revistieron con la estola y la casulla a David Ernesto

Al concluir la homilía, se inició el rito de ordenación con el interrogatorio del Obispo Dominico al aún diácono David López, quien manifestó su deseo de ingresar al orden sagrado y realizó su promesa de obediencia, posteriormente David Ernesto se postró frente al altar como signo de renuncia a su vida de hombre para entregarse a la iglesia bajo el sacerdocio, el padre Eduardo Neri entonó la Letanía de los Santos acompañado del Pueblo de Dios que manifestó su alegría.

Luego Monseñor Raúl Vera impuso las manos al sacerdote, nuestro Obispo Emérito Francisco Villalobos también realizó la imposición, para luego recibir la de sus hermanos sacerdotes. Nuestro Vicario General, el presbítero Gerardo Escareño y el padre Humberto González Galindo revistieron con la estola y la casulla al nuevo sacerdote, que luego fue ungido por Monseñor Villalobos. El rito de ordenación concluyó con la limpieza de las manos del nuevo sacerdote por parte de sus padres, quienes recibieron la primera bendición de David Ernesto López quien recibió la patena y el cáliz en manos de nuestro Obispo.

El presbiterio que lo acompañó le otorgó el saludo de la paz, para continuar con la celebración de la eucaristía. Al finalizar la Santa Misa, el nuevo sacerdote dio un emotivo mensaje, en donde agradeció a su familia, laicos, sacerdotes y a la comunidad de la parroquia San Alfonso María de Ligorio donde realizó su diaconado.

El padre Felipe Martínez da el saludo de la paz al recién ordenado sacerdote

“Mi familia está anclada en una tradición religiosa, en una fe, pero también en una nación y le doy gracias a Dios por mi patria. Le doy gracias a Dios por todas las personas que me han acompañado a lo largo de mi vida, gracias a mi parroquia San Juanita en la que nací y aquí nació mi vocación. Tú sabes madre que aquí nació, la imagen del padre Salvador; cuando ese padre celebraba la misa en mi algo pasaba”.

“… Mi familia es grande, pero Dios me permitió que fuera creciendo en cada apostolado y mi familia aumentó, desde que inicié fueron caminando conmigo, ustedes me ayudaron a crecer a mí y espero que yo los haya ayudado a crecer a ustedes. Le agradezco mucho a Dios a la comunidad de san Alfonso en la que desarrollé mi diaconado, a ustedes hermanos les agradezco su tiempo que hayan querido participar de este momento. La vida es un verdadero reto que nunca debemos darnos por vencidos, Dios nos dio tres regalos, la vida, la libertad, pero sobre todo la redención no la pisoteemos y nunca reneguemos de nuestro Dios de nuestra Iglesia, de la que amo con todo mi corazón”.

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