Un legado que perdura

Rubí Padilla

rubipadilla@diocesisdesaltillo.org.mx

06 de octubre de 2018

Saltillo, Coahuila

 “Después de ochocientos años esa obra que Francisco empezó se multiplicó de diferentes maneras”

“Haznos más humanos para que seamos hermanos y ayúdanos para que nuestro México viva libre y justo” Fray Raúl Vera López. Foto Rubi Padilla 06.10.18

“Bendita la hora en la que Dios nos mandó a San Francisco como ejemplo del cuidado que debemos tener al ambiente y a los demás” dijo nuestro obispo Raúl Vera López a las y los asistentes a la misa patronal de San Francisco de Asís en el templo de la zona centro de Saltillo.

Durante la celebración eucarística Fray Raúl Vera remarcó puntos importantes de la vida de San Francisco, recordando a las y los que “San Francisco sintió que se debía al mundo, que el mundo debería descubrir lo que él descubrió, la grandeza del hombre que no está en poseer o tener en un seno hueco en donde la gente manipula, engaña y hace fortunas. Estar crucificado para Dios es no hacer el mal, sino entregar la vida como Cristo la entregó para bien de todos sus hermanos”.

Vida y obra de San Francisco

San Francisco abrazó la pobreza con humildad y vivió una vida apegada al Evangelio. Foto Rubi Padilla 06.10.18

San Francisco nació en Asís, Italia, en el año 1182. Su padre, Pedro Bernardone, era comerciante, su madre Pica pertenecía a una familia noble de la Provenza. Tanto el padre como la madre de Francisco eran personas acomodadas. Sin embargo, después de una juventud disipada en diversiones, se convirtió a Dios renunciando a los bienes paternos y entregándose por completo a Dios. Abrazó la pobreza con humildad y vivió una vida apegada al Evangelio, predicando a todos el amor de Dios.

Predicando con el ejemplo del amor al prójimo, formó una congregación a la que le dio el nombre de “Frailes Menores” por humildad, para que sus hermanos fueran los siervos de todos, buscando a los pobres y necesitados. Su primera seguidora mujer, Santa Clara, fundó la congregación de las Clarisas inspirada en su ejemplo.

El ejemplo que perdura

“Después de ochocientos años el legado de francisco perdura. Sus ordenes seducen a las multitudes moviendo su corazón. Con la fuerza que acumuló de los méritos de su vida San Francisco, que lleno de gloria subió a los cielos y ahora desde ahí, es el resplandor de su vida en Cristo, el impulso maravilloso que sigue por el mundo entero atrayendo y convenciendo a tanta gente de abandonar su vida de pecado, indolente y de maldad. Después de ochocientos años esa obra que Francisco empezó se multiplicó de distintas maneras” dijo monseñor a los presentes, reconociendo, además, el esfuerzo y trabajo que realizan por la sociedad las hermanas y los hermanos que integran las congregaciones religiosas de San Francisco en nuestra diócesis.

Para concluir, Fray Raúl Vera López invito a toda la gente a pedirle al San Francisco: “haznos más humanos para que seamos hermanos y ayúdanos para que nuestro México viva libre y justo”.

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