Todos somos migrantes

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

20 de agosto de 2019

Conmemoran nueve años de la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas.

Foro – debate “Ni perdón ni olvido” conmemorando nueve años de la masacre de San Fernando, Tamaulipas. Fotografía: Adalberto Peña.

El panorama para los migrantes no es nada distinto desde 2010, aquél día, la luz de la esperanza por encontrar una mejor calidad de vida, se apagó para 58 hombres y 14 mujeres antes de siquiera intentar cruzar la frontera para llegar a los Estados Unidos; hoy, con las implicaciones políticas del Nuevo Gobierno y el país vecino, lejos de erradicar la xenofobia y malas prácticas en contra de ellas y ellos, la situación parece recrudecerse y, lo que es aún más grave, normalizarse.

Hechos como los ocurridos en el ejido Huizachal, en el municipio de San Fernando, Tamaulipas, no se perdonan ni se olvidan, es por eso que activistas, defensoras y defensores de derechos humanos se pronunciaron en un foro debate conmemorativo la mañana de éste 20 de agosto en la Escuela de Ciencias Sociales de la U. A. De C., para dar voz a quienes no la tienen porque los ha callado el miedo y la indiferencia de la sociedad que muchas veces también les desprecia.

“si tú no emigraste, emigró tu padre, y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes que él, no tuvo otro remedio que irse, cargando la vida sobre las espaldas, en busca del pan que su tierra le negaba”, comenzó Istar Carranza al citar a José Saramago antes de iniciar con la interpretación de una adaptación libre de “La paloma” hablando especialmente de la tragedia de 2010.

En su intervención, el director de la 72, un refugio para migrantes en Tenosique, Tabasco, Fray Tomás González arremetió contra el Gobierno Federal al señalar que no existe el cambio tan anhelado por la población mexicana y al denunciar las acciones que se realizan para “no molestar” al gobierno estadounidense: “Las estaciones de migración no son sino cárceles y están llenas desde que el gobierno mexicano decide no molestar a los Estados Unidos y las muertes de ellas y ellos afloran nuevamente. Cuando los gobiernos aprietan, aflora lo que nunca ha dejado de existir y la historia está a punto de repetirse y nosotros tenemos la responsabilidad de frenarla”.

“Esta matanza que hoy recordamos no es aislada, la búsqueda de la justicia se hace más difícil para un migrante, aún más si es mujer. Hay muchas exigencias que hacer al gobierno. Los abusos hacia las mujeres son constantes, 14 de las personas masacradas eran mujeres y la justicia no llega”, mencionó Berenice Valdés, quien dirige el Instituto de Mujeres en la Migración, A.C. y quien asegura que el camino de la migración se torna aún mas difícil cuando se trata de una mujer al estar expuesta a los abusos, violencia sexual y violación de sus derechos al no existir mecanismos de acceso a la justicia y a la salud ante diversas situaciones.

Hernán Astudillo, sacerdote ecuatoriano, mantiene viva la voz de los migrantes asesinados a través de su canto. Fotografía: Adalberto Peña.

Hernán Astudillo es sacerdote ecuatoriano, recién cumplirá 20 años de ministerio, vivió en las calles de Toronto, Canadá, durante cinco años haciendo música, desde esa experiencia, ha logrado ver en quienes buscan el “sueño americano” a un “Cristo Migrante” por eso les acompaña, a veces, hasta el final de sus vidas, que en ocasiones termina en el jardín de su templo. Con su canto, mantiene vivas las voces de aquellas y aquellos que murieron y mueren, no solo en San Fernando, sino en cualquier parte del mundo. “Fueron 72 en el Huizachal y muchos más en las manos del criminal”. Para Astudillo, la espiritualidad de las personas debe cambiar, incluso desde quienes lideran la Iglesia: “Si la Iglesia permitiera ser liderada por mujeres, por padres y madres que sufren, nuestra espiritualidad sería otra. Antes de ser cristiano, debemos de ser humanos”.

El padre Luis Eduardo Zavala, director de Casa Monarca en Santa Catarina, Nuevo León, lamentó no llevar a cabo ésta conmemoración en San Fernando, Tamaulipas, como en años anteriores, a causa de la inseguridad que aún se vive: “No vamos a crear futuro mientras no haya justicia y debemos reforzar vínculos familiares y sociales. cada uno debemos ver al migrante como uno de nosotros. Pretendemos no olvidar lo que sucedió hace 9 años y empeñarnos en crear un futuro mejor para generaciones venideras”.

“La masacre es la memoria de un episodio no resuelto, prevalece la criminalidad y las condiciones que han convertido el territorio mexicano en una verdadera fosa común. Es una tarea pendiente. La sociedad es racista y xenófoba, hay que crear espacios, no para hablar de los migrantes, sino para escuchar a los migrantes”, resaltó el padre Luis Eduardo Villarreal, quien está al frente de Casa Nicolás en Guadalupe, Nuevo León.

Padre Pedro Pantoja, asesor de Casa del Migrante de Saltillo. Fotografía: Adalberto Peña.

Luego de guardar un minuto de silencio por las 72 personas asesinadas en 2010 y por Marco Tulio, asesinado a principios del mes de agosto en Saltillo, Coahuila, Pedro Pantoja, sacerdote y defensor de los derechos humanos de los “caminantes de la esperanza”, pidió perdón a las madres, esposas y familiares de las y los migrantes que fueron asesinados y a quienes no han podido hacer justicia: “Nueve años sin el ejercicio de la justicia, sin fincar responsabilidades y sin la devolución total de los cadáveres a las familias que todavía siguen preguntando ¿por qué los mataron?. La masacre nos arrastra hasta el llanto de toda América Latina… esta herida no cicatriza y el clamor de justicia nunca callará y anidará en nuestra historia como una permanente lucha social, por eso decimos: ¡Ni perdón ni olvido!”.

 

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