Todos somos hijos de Dios

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

En una misa con miembros del Proyecto Lamda nuestro obispo les pide que sean valientes, vivan sin miedo, ni crean en los prejuicios que la sociedad les impone

En el Plan Pastoral de nuestra Diócesis se les ha dado acompañamiento espiritual

Mes con mes miembros que buscan apoyo en el Proyecto Lamda que da atención a familias, amigos y personas que pertenecen a la comunidad Lésbico –Gay, se reúnen para participar en la Eucaristía, el fin de semana nuestro Obispo Raúl Vera  celebró la Santa Misa en la que les pidió a los congregados a ser valientes como sujetos de la sociedad.

Unidos por la fe y con la atención espiritual que el presbítero Robert Coogan les da, los miembros del proyecto vivieron con intensidad la Celebración, aunque tenían destinadas las lecturas del día, Monseñor Raúl Vera decidió tomar la Liturgia del tercer domingo de Adviento, el cual nos llamó a vivir la alegría de recibir una nueva vida, la cual se debe aplicar en lo personal para poder transmitirla a la comunidad.

Tras escuchar el Evangelio, Fray Raúl Vera, ejemplificó la sencillez que Jesús y la Virgen María eligieron para manifestar sus obras, Jesús haciendo ver al ciego, Santa María de Guadalupe eligió a  Juan Diego para llevar el mensaje ante el Obispo, “Piensen en Juan Diego, cómo se presentó Juan Diego ante María, soy un mecapal, un pedazo de cordón, una parihuela,  el muchacho que ayuda cargar en el mercado, a quien nadie le importaba, o ustedes le preguntan el nombre y le dicen oye cómo te llamas cuando van al mercado al muchacho que les ayuda, le dijo a la Virgen mira yo soy un ala, pero sin cuerpo”.

“Esta es la buena nueva del  Evangelio, todos valemos lo mismo ante Dios y lo que digan otros de nosotros, no nos debe llenar de complejos. Mi mamá me enseñó ‘hijito el honor no es de quien lo recibe sino de quien lo da, no es hijito, el buen trato no te hace más grande a ti, pero si te digo hijo que tu aprendas a tratar a la gente no como ellos te traten a ti sino como tú sabes; el honrado vas a ser tú cuando tú a los demás les des su lugar, si los demás no te dan tú lugar no te preocupes, lo que tú eres, como tú aprendiste a tratar a los semejantes es lo que vales’. Lo dice San Pablo, a quienes les desprecien pónganles carbón ardiendo en la cabeza respondiéndoles con honor y con buen trato”.

No vivir en las sombras es algo que pidió Monseñor Vera a los miembros de Lamda

El grupo que se reúne periódicamente encuentra un refugio, un lugar de convivencia donde pueden ser ellos, libres de prejucios, de esas ataduras que la sociedad les ha impuesto al excluirlos como seres humanos con los mismos derechos, la libertar de mostrar su autenticidad ante la sociedad por ello nuestro Obispo los invitó a vivir en alegría la vida, la convivencia no sólo en su grupo, sino en la vida diaria, haciendo caso omiso a los comentarios que se desprendan de los demás, porque ante Dios todos somos sus hijos.

“Cuando somos excluyentes, le ponemos un cerco. Nosotros entendemos quienes somos, la dignidad que tenemos y la dignidad que tienen los demás, empezamos a vivir sin miedos, pero todo eso que hacemos emerge de una sociedad quienes no quieren escuchar a la comunidad lésbico-gay y dicen están enfermos, los enfermos somos nosotros”, concluyó.



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