Tenemos un quehacer precioso para construir la sociedad

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila

25 de diciembre de 2019

Son dignas de que las conozcamos y tengamos la alegría de compartir el Evangelio

Para Fray Raúl Vera López es muy importante visitar a las internas del Centro Penitenciario en Navidad. Foto: Brenda Delabra

Las internas del Centro Penitenciario Femenil Saltillo, recibieron la visita de Fray Raúl Vera López la mañana del 25 de diciembre, para llevar un mensaje de esperanza, amor y principalmente hacerles ver que como hijas de Dios deben sentir el gozo de su amor y misericordia.

A las 10:25 la directora del Centro, Leticia Rivera Soto recibió al Obispo de la Diócesis de Saltillo, que arribó junto a una familia que fue de visita por ser Navidad. En el patio estaban al menos 40 reclusas de las 63 que actualmente son parte del padrón, vestidas de mezclilla y sudadera o chaqueta rosa mexicano, recibieron con gusto al Obispo como cada 25 de diciembre.

Al ingresar a la capilla las cuerdas de un par de guitarras y una melodiosa voz, entonaron el canto de entrada, lo que dio un sentido de alegría entre las asistentes que se dispusieron a escuchar el mensaje del predicador dominico desde el inicio.

“Hermanas de manera muy especial nuestro Señor Jesucristo vino por personas como ustedes, semejantes a ustedes, que están sintiendo el peso del juicio de los seres humanos, lejos de sus familias, de sus hogares. Con el hecho de perder su libertad siguen sufriendo condenas, cada una sabe la responsabilidad ante Dios y su conciencia, Dios juzga desde el interior. Las cosas que han sufrido son parte de que ustedes estén aquí”.

Les habló sobre la falta de oportunidades que hay en la sociedad, además de las carencias familiares como la ausencia del padre y la madre de familia que ocasiona la soledad y búsqueda de una compañía que no siempre es sana, pero también de la oportunidad que tienen de crecer al interior del Centro Penitenciario y salir renovadas para construir una sociedad que tenga las oportunidades para todas y todos, además de vivir dignamente.

Algunos rostros son ya conocidos, algunas cumplieron la condena y disfrutaron esta Navidad en libertad, otras llegaron y esperan la resolución de acuerdo a la investigación. Esta mañana Monseñor Raúl Vera, celebró la Misa de Aurora. Al iniciar la homilía explicó el anunció del Ángel a la Virgen María, el significado del nacimiento de el Salvador.

“Lo que tiene de hermoso el anuncio de la Navidad es que Cristo nos comunica que seamos personas diferentes. Él puede perdonar los pecados a la peor, y muchas veces en la Iglesia vemos a las personas mal, las humillamos, incluso hay familiares que se avergüenzan y niegan que son parientes suyos. Ante Dios todos somos sus hijas e hijos, si tú te consideras mejor que tus hermanas te pido que les ayudes”, comentó el dominico.

Pidió a las internas, a las mujeres de Alvernia e integrantes de la Pastoral Penitenciaria que este año acompañaron, así como a la directora y celadoras, encontrar un sentido a la vida a través del servicio porque se busca el bien de las y los demás.

“Cuando salgan de aquí van a ser personas excepcionales, pueden ser profetas, ustedes pueden ser defensoras de los derechos humanos extraordinarias. Hoy en día enfrentan una situación muy difícil afuera, tienen muchas desventajas y hay en todo el país muchos feminicidios, no dudo que alguna de ustedes este aquí por una situación en la que intervino un hombre. Ustedes pueden hacer mucho bien aquí y cuando salgan. La salvación empieza aquí en la tierra”, concluyó, Fray Raúl Vera.

En la oración colecta las voces se unieron para pedir por los hijos y nietos de cada una de ellas, por sus padres y madres, por lo procesos, las condenas que cada una cumple, por los desamparados, por la libertad, en el caso de una chica con un tatuaje a lo ancho del cuello con el nombre Azul y que estuvo conmovida hasta las lágrimas, pidió por todas las reclusas que no reciben visita de sus familiares.

Al concluir la Santa Misa, algunas familias estaban degustando del recalentado en las mesas del patio y en el comedor, hasta donde llegó nuestro Obispo Raúl Vera, saludó a los pequeños, jóvenes, a los esposos, a las madres, padres, hermanas y hermanos, que este día no perdieron oportunidad de abrazar a sus mujeres privadas de la libertad, porque ellas tienen un lugar especial con Dios y merecen nuestro respeto por su dignidad.

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