Silencio para discernir, discernir para guiar

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

31 de julio de 2018

Saltillo, Coahuila.

El joven Salomón se convierte en ejemplo para los nuevos líderes del futuro: los jóvenes

 

“Los bajos salarios, las injusticias, la desigualdad no es cosa de Dios, es cosa de la estructura de la sociedad que nosotros hemos creado”.

El Antiguo Testamento presenta la historia del joven rey Salomón, figura central del 4º día del novenario en honor al Santo Cristo de la Capilla y a través de quién se reflexiona sobre la importancia de la oración para despertar la capacidad de discernir entre el bien y el mal para así poder guiar la vida y el futuro de la sociedad por un buen camino, sobre todo en el contexto de la juventud que hoy en día se desarrolla en una sociedad de ruido y distracciones.

El padre Andrés Carrasco Arjón, quien es el encargado de las predicaciones en esta edición del novenario con mayor tradición en Saltillo, resalta que en el mundo de hoy, los momentos de oración, aunque necesarios, resultan algo poco habitual e incomodos para las personas: “Vivimos en un mundo tan saturado de palabrería, de ruido, de música, de agitación y ansiedad que los momentos de silencio y Oración parecen extraños. Si alguien quiere saber el camino que Dios le va marcando hay que dialogar con el, y para eso se necesita el silencio”.

Además resaltó que al escuchar la voz de Dios, es fácil estar en frecuencia con Él y avanzar: “La experiencia de oración nos hace descubrir que en la vida queremos hacer lo que le agrada al Padre. La palabra discernir es el saber distinguir una cosa de otra, a veces hay olores en casa que logramos identificar cómo la comida de mamá, olores que nos transportan y evocan otra realidad que se graba en el corazón. Esas experiencias se logran distinguir en el silencio, en el encuentro personal con uno mismo y con Dios”.

Sobre el discernimiento, el predicador expone que además del discernimiento espiritual, en donde se reconoce la tentación para rechazarla, es necesario distinguir los signos de los tiempos: “Endosamos a Dios situaciones sociales que no corresponden. Los bajos salarios, las injusticias, la desigualdad no es cosa de Dios, es cosa de la estructura de la sociedad que nosotros hemos creado”.

Por último invitó a jóvenes y adultos a poner atención en el discernimiento vocacional y moral, pues en gran parte, de eso depende el futuro de la humanidad: “El discernimiento vocacional nos invita a distinguir lo que Dios quiere de tu vida, para lo que fuiste creado, para lo que Dios te equipó. El discernimiento moral nos invita a distinguir entre el bien y el mal, si los jóvenes no logran distinguir esto ¿hacia donde nos van a llevar los jóvenes?”. Finalizó.

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