Ser libres y diferentes

Fernando Hernández

fernandohg@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila

15 de agosto de 2018

“La madurez es un proceso siempre inacabado, no podemos pensar en nadie que haya llegado a esa meta…” Carlos Domínguez Morano S.J.

Conferencia que impartió el padre Carlos Domínguez

Entrevista que se le realizó al padre Carlos Domínguez Morano S.J.  después de la conferencia madurez afectiva y religiosa, misma que se llevo a cabo en el templo de San Juan de Nepomuceno el pasado 07 de agosto.

“… en ese sentido es una  utopía a la que todos debemos tender con la conciencia de que nunca llegaremos a realizarla total y plenamente”. 

¿Cómo debe hacer una persona para ser libre?

Esa pregunta no tiene respuesta fácil por que implica hacerse cargo de uno mismo, para desde ahí abrirse a la realidad del otro. Todo lo que sea abrirse a la realidad del otro a la diferencia con una actitud de escucha, de respeto a la diferencia, en la medida de que la diferencia  se me vaya manifestando y yo la vaya acogiendo pues iré logrando la superación del narcicismo.

 

¿Cuál debería ser la capacidad de amar y trabajar de los católicos?  

La que debe tener todo ser humano, católico o de cualquier confesión cristiana o de  cualquier confesión religiosa. Para los católicos un modo particular de amar y de trabajar el que viene determinado por su confesión de fe y seguimiento de Jesús; quien sigue a Jesús tiene que tener una capacidad de amar como la que Él tuvo, por ejemplo, la atención a todos los que eran excluidos y marginados en su momento. En este sentido lo que el Papa Francisco esta poniendo de manifiesto: Expresar el amor de Dios sin limites, sin fronteras, sin exclusión ninguna para todo ser humano. En cuanto al proyecto del reino de Dios y de su justicia, es decir, un modo de proyecto que busca, por que esta convencido de que hay un solo Padre para todos los seres humanos, que todos somos una única familia; por lo tanto trabajar en un proyecto de fraternidad universal, que todos los seres humanos tengan la dignidad que les corresponde por ser hijos de Dios esa seria la característica del proyecto de un seguidor de Jesús.

 

Dentro de la charla habló que la madurez tiene que ver funciones maternas y paternas ¿Cuáles serían las funciones maternas o paternas de la Iglesia?

Toda la tradición se le ha escrito una función materna, la Iglesia como nuestra madre, una madre que acoge que protege, que cuida, pero también aunque se le ha llamado madre también tiene funciones paternas de orientación. En la función del magisterio de la iglesia pues seria una función de orientación de la vida también una función profética de denuncia de todo lo que hay contrario a la humanidad.

 

 

¿Cómo podemos hacer los católicos para aceptar libres y diferentes a las demás personas?

La cuestión fundamental estaría en la superación del narcicismo, que supone, que pretende que todos los demás se tengan que conformar a mi idea de persona, a mi idea de como hay que comportarse, a mi idea de lo que los demás tienen que desear o sentir. En la medida de que hay una superación del narcisismo yo me abriré a la diferencia del otro que puede pensar, sentir, juzgar, vivir con otros parámetros diferentes a los que yo tengo.

A la superación del narcisismo estamos llamados todos humanamente y cristianamente. Esa superación del narcisismo que muestra Dios a Jesús también acercándose a todos aquellos excluidos que eran considerados religiosamente indeseables, excluidos, los pecadores. Jesús tuvo una actitud de acogida y de aceptación y de cercanía con todos los diferentes ese es el modelo que tenemos.

 

¿Cómo podemos hacer para ser libres y diferentes?

Ser libre y diferente significa haber echo un camino, supone metafóricamente  haber dejado la casa del padre y de la madre para ir a un lugar desconocido, es decir dejar los lugares que me ofrecen refugiarme, la seguridad, la comodidad, lugares donde se me dice como tengo que pensar, como compórtame. Arriesgarme a dejar esas casas del padre y de la madre que podemos ir buscando por la vida para asumir el propio riesgo, la propia libertad. Nuestra vida es como una página en blanco, la tenemos que ir escribiendo cada uno desde la propia subjetividad en el discernimiento y si se es creyente delante de Dios, luego podremos escuchar a todos los demás aconsejarnos pero la ultima palabra debe ser la de nuestra conciencia.

 

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