Se inundan las calles de Cristo

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

Monclova, Coahuila

31 de mayo de 2018

Mujeres y hombres católicos caminaron con Jesús Eucaristía por las calles de Monclova para manifestar su fe y trascender a la vida.

Jesús Sacramentado, vida para el mundo Fotografía: Adalberto Peña

Vicaría de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la región siderúrgica, para realizar en un acto conjunto, una celebración fraterna en vísperas de ésta fiesta que nos recuerda el acto de amor de Jesucristo para con la humanidad, dejando su cuerpo y su sangre y quedarse entre nosotros.

El pasado miércoles 30 de mayo, en punto de las 19:00 horas, la parroquia de Santiago Apóstol en Monclova, fue el punto de reunión para las mujeres y hombres que con alegría participaron de una celebración eucarística proseguida de una procesión con el Sacramentado por algunas calles del centro de la ciudad mientras se entonaban cantos de alabanzas y se reflexionaba la acción de Jesús Eucaristía en cada bautizado para el actuar en la vida diaria.

Acompañado de un buen número de sacerdotes y diáconos quienes ejercen su ministerio dentro de esta porción de la Diócesis de Saltillo, presidió la Santa Misa el presbítero Gerardo Escareño,  nuestro vicario general, quien durante su homilía invitó a los presentes a tener una verdadera transformación de vida a partir del encuentro con la Eucaristía en cada misa para poder aplicarlo en la realidad que cada uno enfrenta.

Integrantes de las parroquias que conforman la Vicaría de Nuestra Señora de Guadalupe caminaron en procesión con el santísimo por las calles de Monclova Fotografía: Adalberto Peña

“La Eucaristía es un banquete que no solo celebramos hoy sino siempre que vamos a misa, pero eso debe tener consecuencias positivas en nuestra vida, si no se tiene una transformación, algo no estamos entendiendo. No podemos seguir celebrando la Eucaristía para nuestro beneficio, debemos entender que Cristo dejó su cuerpo y sangre para nosotros, para vivir en comunión. Celebrar la Eucaristía sin trascender a la vida, nos pone en riesgo. El cuerpo y la sangre de Cristo son un factor para la vida fraterna, la fraternidad es fruto de la Eucaristía”.

Iniciada la procesión, el pueblo de Dios convocado a esta fiesta acompañó en todo momento al Santísimo Sacramento; al paso de la misma, hombres y mujeres se sumaron a la caminata que realizó varias escalas para meditar sobre el actuar de cada uno para con el prójimo y las acciones a las que debe llevar una verdadera comunión con Cristo a través de su cuerpo y su sangre.

Al terminar esta manifestación de fe, los sacerdotes agradecieron la presencia de todas y todos, además de la disposición para la realización de la misma, que sin duda impulsa y motiva el caminar, no solo de ésta vicaría en particular, sino de aquellas que trabajan para reforzar los lazos de fraternidad entre sus integrantes y cumplir así con algunos de los objetivos que marca el Plan Diocesano de Pastoral.

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