Sabor de la vida

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Los cristianos comprometidos son quienes le dan sabor a las acciones porque buscan la justicia, la paz e igualdad

Las enseñanzas de las bienaventuranzas deben ser practicadas a diario

Con la alegría de culminar el Novenario al Santo Cristo de la capilla, fieles y el padre Gerardo Escareño, predicador de este año, compartieron la Eucaristía y el último tema de las bienaventuranzas, las cuales nos dejan una tarea de revisar constantemente cada vez que sintamos caer en un momento difícil, falta de fe o buscar intereses agencia a la voluntad de Dios que nos pide construir su reino en la tierra.

“Comenzar este camino en la celebración del Santo Cristo nos propusimos hacer nuestra una enseñanza mas transformadora, de manera que hoy culminamos.  Pensé en las bienaventuranzas como un reto, una propuesta que representa necesariamente  a una conversión,  que nos estimule, las bienaventuranzas son el instrumento para la conversión,  son  la  inpitracion para la vida cristiana, y la misma Iglesia”, comentó  el Vicario General de la Diócesis.

Ser sal de la tierra representa un compromiso como miembros de la Iglesia, ya que para mantenerla organizada se deben tener objetivos, planeación, además de revisar la estructura desde el grupo al que pertenecen hasta los más altos niveles dentro de los organismos públicos y privados, instituciones pues de no tener un plan de vids, nuestro andar será insípido y no podremos dar testimonio con acciones.

Por ello en la homilía, el presbítero Gerardo Escareño hizo una reflexión muy sencilla al cuestionario cómo podemos ser sal de la tierra, “El Evangelio hoy nos dice: ustedes son la sal de la tierra, y si nos quedamos esperando quién vendrá a ayudarnos, que venga superman o el chapulín, no vamos a cambiar, debemos entender que la sal somos nosotros y seremos quienes vamos a cambiar las cosas”.

Vivir el Novenario es un compromiso como Iglesia en salida

Destacó que una Iglesia que llora y sufre por sus migrantes, desaparecidos, por sus muertos, por la diseminación de las familias debe estar comprometida a dar acompañamiento a esas personas que atraviesan por situaciones difíciles y no solamente los sacerdotes, sino cada individuo porque gracias a cada hombre, mujer, niño, niña, joven, o adulto mayor son quienes conforman la Iglesia.

“Hoy en día la credibikidd no basta hablar, decir, ni exponer, es necesario desarrollar las convicciones, la necesidad va más al testimonio, si no van en sintonía con el Evangelio, marcan el camino pastoral de  la Iglesia”.

Si queremos alcanzar la dicha deberemos acompañar a los pobres, oprimidos, perseguidos, los que claman justicia y se organizan para conseguirlo, porque solamente adhiriéndose a ellos podremos alcanzar la dicha, a través de un Iglesia que haga que los hombres y mujeres se entusiasmen por vivir el Evangelio.

 

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