Que su pasión y muerte

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila a 10 de abril de 2020

Motive a ser cristianos apasionados por organizar la vida

Meditar la muerte de Jesús nos lleva a fortalecer el ánimo para actuar como verdaderos cristianos. Fotografía: Brenda Delabra

Que la muerte de cruz de Jesús, que sufrió y padeció para liberar a la humanidad de las culpas, de los delitos y del pecado, sean el motivo de conversión en este momento en el que todas y todos vivimos la Semana Santa en casa, se reflexiona en familia, debido a la pandemia provocada por el Covid-19, virus que ha frenado el caminar de una sociedad acelerada, abusada por los poderosos.

En la celebración de la Liturgia de la Palabra y Muerte del Señor, presidida por el Obispo de la Diócesis de Saltillo, Fray Raúl Vera López, O.P., las hermanas Susana Nuño Álvarez, Sara Noemi Arbizu y Azucena Hernández Esparza, de la congregación Oblatas de Santa Marta, participaron en la Liturgia de la Palabra, junto al padre Guillermo Alvarado, vicario de la Catedral.

El entorno de soledad y silencio, fueron propicios para escuchar el mensaje homilístico centrado en la pasión y muerte de Jesús, su sacrificio por obediencia al Padre. El profeta Isaías anunció el señorío de Dios a través de un hombre, humilde, siervo, modelo de verdad, de justicia, razonas por las que fue juzgado y condenado a la muerte de cruz.

“San Juan nos lo dice hoy en la narración, que ellos, los sumos sacerdotes anduvieron convenciendo al pueblo de que soltaran a Barrabas que no se impidiera la muerte de Jesús. Para mantenerse ellos seguros ante el embate del éxito de Jesús, le dijeron al pueblo: El que crea que Jesús es el Mesías van a ser expulsados. Te ibas a la nada, no tenías derecho a vender, ni a comprar, no tenías derecho a vivir”, comentó el predicador dominico.

Jesús crucificado fue adorado en la intimidad de cada hogar cristiano. Fotografía: Brenda Delabra

En su caminar Jesús dejó el Evangelio, nos invita a seguir sus huellas, con la libertad que él otorgó a la humanidad con su muerte de cruz. “En este momento no podemos dejar esto que nos está pasando. Esta pandemia que ha surgido, no ha surgido de la nada, todo el problema que trae la pandemia consigo no ha surgido de la nada. El tema es que la gran parte de las naciones del mundo incluido México hasta ahora había sido gobernada con criterios desequilibrados con criterios fuera de toda razón humana. La organización de la sociedad actual que ha dejado un modelo económico voraz, un modelo económico depredador, un modelo económico que facilita la acumulación de la riqueza en pocas manos, la acumulación de los bienes en poquísimas manos”, destacó el pastor de esta diócesis.

La consecuencia de esto es que los sistemas de salud a nivel mundial son insuficientes para dar atención a los enfermos, a los contagiados de Covid-19.  En esta situación nos toca como cristianos dar cuenta de qué papel se tiene en la sociedad, revelar el Evangelio aportando a organizar el mundo, donde los bienes de la tierra sean administrados de manera equitativa, el uso del agua, de la tierra sean para alimentar, para dar vida y no para sembrar muerte.

Fray Raúl Vera animó al Pueblo de Dios: “Seamos sal de la tierra, luz del mundo y por esta razón nos vamos a exponer a los que Jesús se expuso. Ya no tenemos que ser cobardes, a los que definen en la justicia, la verdad, la vida de los demás, muchos y muchas caen en el camino como nuestro Señor Jesucristo que fue víctima de los abusivos de su tiempo”. Y destacó el ejemplo de generosidad, valentía, amor de médicos, enfermeras, trabajadores del sector salud y todas las personas que están tomando esta pandemia para volver a apreciar a la familia, a los hermanos.

En este viernes Santo, la adoración de la cruz se realizó con una reverencia de rodillas ante Jesús Crucificado.

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