¡Que hermosa vida!

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

02 de agosto de 2018

Saltillo, Coahuila

La del cristiano que recibe a María porque nunca estará solo y se sentirá protegido

El amor de una madre implica también dejar crecer a los hijos en decisiones y responsabilidades. Foto: Brenda Delabra

En el sexto día del Novenario al Santo Cristo de la Capilla nos llenamos de dulzura al contemplar la figura de María madre de Jesús y madre nuestra, quien nos invita a abrir las puertas del corazón como ella lo hizo para encarnar al hijo de Dios.

La feligresía que a diario participa en estos nueve días dedicados a la reflexión, a la reconciliación con Dios, han estado de llenos de emociones desde la figura del joven rico, el joven  del funeral, la adolescente dormida, el rey Salomón, el fiel amigo de Jesús, Juan y hoy llegar a María, la joven virgen que dispuso su corazón y su cuerpo para servir a Dios al ser ella elegida para encarnar a Jesús nuestro salvador.

Con la emotividad que causa hablar de una madre, espiritual, digna, amorosa, comprensiva, paciente, entregada a su maternidad, así se dirigió el padre Andrés Carrasco Arjón a la feligresía durante las misas de la mañana, pues María es la madre perfecta que con amor siempre encaminó a Jesús y después a Juan en su misión de predicar el Evangelio.

“El destino de la humanidad iba a depender de los labios de esa niña,  de lo que ella dijera, si María dice no, no nace Jesús y si Jesús no nace no estaríamos aquí,  tan sencillo. Ese fruto es de tu vientre, se desprendió de tu carne, el cuerpo colgado de nuestro salvador y la sangre derramada que lo redimió, la tomó de ahí del vientre de esta muchachita de Nazaret”.

La importancia de la Virgen María en la vida del cristiano y de la Iglesia es tan grande, que cuando hagamos el santo rosario meditemos detenidamente cada Ave María, las jaculatorias; porque será entonces que entendamos el gozo de tenerla presente en la vida de cada una y cada uno, además de tomar su ejemplo de servicio durante toda su vida.

“El deseo de servir es una buena señal de que trae a Dios, le dan ganas de entregarse por los demás no se queda pasiva o pasivo en casa, salga de sí mismo y el amor tradúzcalo en entrega”, comentó el Misionero del Espíritu Santo.

Con el gozo de María por la vida es como debemos caminar los cristianos en este mundo, teniendo una fe firme, con la determinación de vencer el mal, tomar decisiones, si hay alguna equivocada no olvidemos que María nos acompaña, mientras que Jesús espera la conversión de su pueblo para tenga vida en abundancia.

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