Por una sociedad más incluyente

Arturo Zuazua

arturozuazua@diocesisdesaltillo.org.mx

 

Saltillo una ciudad que no ha abierto espacios de convivencia, integración y educación para las personas sordas

Para Valentina el apoyo de su mamá Aidé Ramírez ha sido fundamental Foto: Brenda Delabra

Martha Graciela Cisneros, sorda muda de nacimiento presentó problemas para poder comunicarse con los demás, recuerdo lo complicado que era para mi poder platicar con mi madrina de bautizo. Sin embargo, con el paso del tiempo y por la necesidad mutua de entendernos, me enseñó que no sólo el lenguaje de señas era necesario para interactuar.

Para conversar usábamos un lenguaje de gesticulaciones, ella aprendió a leer los labios e interpretar las palabras, a lo que pronto nos adaptamos y fue así que descubrí los sentimientos más profundos de mi madrina Martha Graciela. Su forma de vida nos enseñó en la familia que una discapacidad no es límite para llevar una vida plena, con tan sólido temple y carácter supo salir adelante en el mundo laboral pintando casas, haciendo herrería, vendiendo Avon, Chemisette, además de desempeñar el rol de madre de Araceli y Alejandro, quienes aprendieron el lenguaje de señas por medio de Blas quien desde entonces es maestro para este grupo vulnerable.

De enseñanza dejó el siempre servir, a su familia más cercana inculcó una fe inquebrantable, un espíritu de lucha, dejó en claro que pese a nacer con una discapacidad muchas veces irreversible nunca se debe dejar de luchar por las metas y sueños que cada uno tenemos. El recuerdo de mi madrina y ver cómo se esforzó para salir adelante, es un estado latente en las personas que nacen con sordera, como es el caso de Valentina de 11 años de edad quien ha sido relegada para ingresar a estudiar la secundaria.

Aidé Ramírez madre de Valentina, ambas luchan por reunir a todas las personas que padecen esta incapacidad, no ha tenido éxito debido a que los paradigmas de la sociedad están fuertemente arraigados.

“Nos hacen falta más personas con voluntad, necesitamos gente que quiera colaborar con la pastoral para poder crecer”, comentó, Aidé Ramírez al estar al frente de la Pastoral de Sordos.

La falta de apoyo por parte de instituciones es una lucha constante para quienes integran la Pastoral de Sordos de la Diócesis de Saltillo, y es que según Aidé Ramírez el único apoyo que han recibido ha sido por el Obispo Raúl Vera.

“El único apoyo que hemos recibido fue por parte del Obispo que nos permitió salir de la catequesis especial para después conformar una comisión”. Entre las actividades realizadas por la pastoral destaca la creación del Día Diocesano de la persona sorda celebrada cada año el día  28 de septiembre, siendo esta actividad una de las más importantes. Junto con la Pastoral Aidé Ramírez colabora con la Asociación de Sordos Coahuilenses, las cuales ha tratado de fusionar, no obstante no ha logrado encontrar aún un resultado positivo, pues menciona que la sociedad en general y de quien padece esta discapacidad se encuentra renuente en cuanto a participar de las actividades que la pastoral y la asociación realizan.

Ser parte de la Pastoral de Sordos es un trabajo que además integra a la Asociación de Coahuila Foto: Brenda Delabra

Cabe mencionar que existen diferencias entre sordos y sordo mudos, pues personas con esta última discapacidad presentan daños graves en las cuerdas vocales por lo que sólo emiten sonidos para tratar de expresarse, a diferencia de los sordos estos no presentan daño alguno en las cuerdas vocales, sin embargo el habla es uno de los sentidos que se deben trabajar con atención y terapia especial.

La ciudadanía no está preparada para la inclusión de personas con sordera, siendo una de las tantas dificultades a las que se enfrenta Aidé Ramírez con su hija Valentina, al ver como la falta de participación de la sociedad en general así como de las personas que padecen esta incapacidad hacen más difícil lograr abrir espacios, por ello Aidé invita a todos aquellos saltillenses a que intenten comunicarse con las personas sordas, que no desistan en su intento, pues los sordos tienen la necesidad de comunicarse, “Lejos de ver el problema se debe de ver la satisfacción de haber logrado entablar un diálogo con una persona sorda”, recalcó. Un comienzo puede ser acercarse a la Pastoral de Sordos que se reúne los sábados en el templo de San Juan Nepomuceno de 12:30 a 14:30 horas.

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