Perdonar es el camino

Adalberto Peña

 adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila

4 de agosto de 2019

Liberar el corazón de rencores propicia una vida sana y por lo tanto una vida fraterna.

La corrección al prójimo propicia la práctica plena de la fraternidad. Fotografía: Adalberto Peña.

“La especialidad de la casa: el perdón y la corrección fraterna”, es el tema que se reflexiona durante el octavo día del novenario con el que se venera la imagen del Santo Cristo de la Capilla. En ese contexto, Fray Raúl Vera López, O.P., apuntó que  es precisamente el perdón y la reconciliación, uno de los caminos mediante los cuales una comunidad puede verse fortalecida y por lo tanto encaminarla hacia la vida fraterna.

 Al iniciar la celebración, no solo invitó a poner en práctica el perdón sino a buscar el desprecio al pecado: “Si la Iglesia no establece caminos para fortalecer la comunidad, no podremos mostrar a los demás el camino que nos lleva a la fraternidad. Ojalá que este novenario nos enseñe a disgustarnos de aquello que a Dios les disgusta, a rechazar el mal y elegir el bien”, señaló.

 En el caminar de este novenario hacia la práctica plena de la fraternidad, el Obispo Vera apunta que es la búsqueda de la corrección al prójimo un elemento que la propicia, sin embargo, debe realizarse con el objetivo, no de alejarle, sino de hacerle cercano, pues el aislamiento es aún mas grave para la persona misma y su vida comunitaria.

 ” y lo hace con deudas mínimas que para Él, tienen un valor muy alto; por ejemplo, si le doy una cachetada a una mujer es una ofensa, pero si es  de la tercera edad, y si esa mujer es mi mamá, va aumentando el orden de la ofensa, según la dignidad del ofendido… el mínimo pecado, ante Dios tiene un valor infinito”, mencionó Vera para explicar que, si El Padre perdona siempre, no se puede pensar en guardar rencor en el corazón del ser humano.

El pastor de esta diócesis, aseveró que el rencor y el odio en el corazón de las personas es como una enfermedad que tiene que ser curada para que todo vuelva a funcionar con normalidad: “Esto también nos daña en otras cosas, empezamos a reflejar a los demás nuestras rencillas y nuestros rencores, eso nos hace insoportables… Si queremos vivir la fraternidad, debemos aprender a tener una vida sana espiritualmente”.

 

 

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