Paredón atrapado en el tiempo

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Entre el fervor fidencista, la movilidad de trabajadores y las costumbres de una comunidad donde el machismo impera es difícil ganar la participación en la iglesia

 

Los fieles se acercan a recibir la bendición con agua bendita al finalizar la misa

Paredón, Coahuila, pueblo ubicado a 81.2 kilómetros aproximadamente del centro de Ramos Arizpe, es un pueblo con historia revolucionaria, con tradición fidencista y gente cálida, sin embargo la vida diaria es solitaria al migrar la mayoría de sus pobladores a ciudades cercanas donde trabajan.

Un pueblo con historia, aguas termales, cajitas del niño Fidencio y actualmente se construye un penal, parece no haber evolucionado mucho, al permanecer las costumbres de hombres machistas y mujeres sumisas, jóvenes que aún no atienden al llamado de la evangelización, lo cual motivó hace un par de años a la Orden de San Agustín a tener contacto con los habitantes de Paredón, Fray Moisés Lomeli Jauregui, es quien está a cargo del programa que demanda atención y participación de los laicos, pues el grupo de Movimiento Familiar Cristiano Juvenil es quien se encarga de la catequesis, los jóvenes van desde la ciudad al ejido a preparar a quienes desean tomar los sacramentos como primera comunión y confirmación.

Además en la misa que se celebra cada primer domingo de mes son los encargados de animar a través del coro y así provocar que las mujeres que acuden a misa, algunas acompañadas de sus hijos pierdan ese pudor de alabar a Dios.

Para la señora Maruca como es conocida por los vecinos los tiempos no han cambiado mucho, “La gente es muy dura, vienen cuando hay pachanga se llena la iglesia pero  regularmente somos 15, 20 los de siempre”, ella es la sacristana de la capilla, abre las puertas, limpia, organiza los rosarios, llama a misa, recibe a los misioneros de la Universidad de Monterrey y del Colegio Zaragoza de Saltillo cuando llegan  en Semana Santa o diciembre, pero en los últimos años estas visitas se han perdido, “Ya tienen dos años que no vienen porque los papás no los dejan por tanto problema que ha habido, de Monterrey vinieron el año pasado en Semana Santa, los recibo en mi casa y cuando son muchos los repartimos en Fraustro, Amargos, Anhelo y la Azufrosa”, comentó.

El templo que data de 1945 según la sacristana, lleva ya algunas reparaciones; por el momento le preocupa que la cúpula se caiga pues el material de adobe se ha ido desgastando con el tiempo y para ella sería una pérdida que una parte significativa se vaya abajo. También una de sus peticiones es que más jóvenes se acerquen a la iglesia, aunque escuchen el llamado a misa prefieren estar en la plaza.

Fray Moisés Lomelí Jauregui O.S.A.conoce bien las limitantes de la comunidad en la que poco a poco han logrado mayor participación, “Ha venido creciendo la respuesta, la gente está más asociada con el horario de misa, se va acercando modificamos de 1:00 a 12:00 ahí va poco a poco, participando la gente. Todo este tema de las capacitaciones y curso es difícil para la gente que está en los ejidos, le es difícil acercarse a ese tipo de capacitaciones, doña Maruca nos apoya son de las que tienen con mucho decoro el templo, ha dado platicas, organiza a la gente”, comentó el sacerdote.

Doña Maruca es madrina de Adrianita, la cajita de el niño Fidencio y Aurorita, quien a sus 24 años ya es madre de un pequeño de poco más de un año de edad, el auge que tuvo como ‘la niña que cura’, se ha ido desvaneciendo entre los habitantes del pueblo, sin embargo, gente de otras ciudades sigue procurándola, según declaración de Fray Moisés y la propia madrina, quien reconoce “Ella es muy devota, tiene un altar muy bonito y siempre me ayuda con lo que se necesita en la iglesia, que si la serie, las veladoras, a veces me pregunta otras veces me da lo que ella pueda”.

Son pocos los habitantes que participan en las actividades de la iglesia, cada primer domingo de mes se ve una copiosa asistencia

Además de la cercanía con Espinazo y Mina Nuevo León, las creencias de los pobladores van muy encaminadas al fenómeno fidencista, “Es una situación no tan fácil de explicar porque ahí debes tener en cuenta que es un territorio fidencista. El arraigo a la creencia del niño Fidencio es muy fuerte, ya se ha venido desmejorando porque ha habido divisiones entre las personas que administraban Espinazo y todas las procesiones, la niña surge como las famosas cajitas, pero ya después vieron que como que si era modo de tener algo más y el papá dijo que ella curaba, ya no era cajita.

Con el fervor que tienen los habitantes hacia los curanderos, se hace más difícil la evangelización, además de la movilidad que las y los adultos jóvenes tienen, pues de lunes a viernes salen a trabajar a Ramos Arizpe, Saltillo o Monterrey por lo que los adultos mayores, niños y jóvenes que residen en Paredón se quedan en la casa y escuela, pues ya tienen preparatoria, lo cual frenó un poco la movilidad de familias completas, situación que no frena el proyecto de establecer grupos pastorales en la comunidad, no obstante la Orden de San Agustín no quita el dedo del renglón y espera que las nuevas generaciones den el paso a la participación.


Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
RSS
EMAIL
Facebook
YOUTUBE