Obispo Emérito Francisco Villalobos

Familia

Nació en Guadalajara, Jalisco el 1º de febrero de 1921, en un hogar profundamente cristiano, cuyas raíces de sangre se hunden en la tierra de Encarnación de Díaz, Jalisco.

Sus papás don Carlos Villalobos (+) y doña María del Refugio Padilla (+) fueron bendecidos por Dios con una familia numerosa de 13 hijos. Le correspondió el 9º lugar y fue bautizado con el nombre de Francisco Raúl. Creció al amparo de su madre, excepto un año, cuando bajo el cuidado de su tío, fueron dueños de una fábrica “Calzado Jalisco”, lo que garantizó una desahogada situación económica.

A la edad de cuatro años, cuando junto con su madre, barría una azotea de su nueva casa, cayó por un tragaluz. Las fracturas y convalecencia retrasaron su ingreso a pre-escolar. Una vez restablecido, desde el Jardín de Niños, dio muestras de gran aprovechamiento académico junto con su hermana María Elena. Alegre y piadoso, sus juegos le llevaban a soñar en ser sacerdote, su hermanita le hacía casullas de papel y él “celebraba misa”. Creciendo un poco más, fue acólito del padre Francisco Aguinaga en el templo Nuestra Señora del Carmen. Estudió la primaria y la secundaria en el Colegio de los Hermanos Maristas, y la Preparatoria con los Paría Química.

Vocación en la familia

Motivado por el ejemplo de su tío Alfonso Jaramillo Hernández, que era sacerdote y por sus hermanos Jorge, sacerdote jesuita y Carlos, hermano marista, sin haber cumplido aún los 18 años, ingresó al Seminario. El rector era don Ignacio de Alba, quien más tarde sería consagrado como obispo de Colima.

Eran los tiempos de la persecución religiosa. Por eso, los primeros tres años de formación los pasó en su propia casa y asistía clandestinamente a clases. Pasó a ser alumno interno cuando el Seminario estaba ubicado junto al templo de San José Analco. Tuvo grandes formadores y profesores, entre otros, a quien sería Cardenal José Salazar, y a los padres José y Enrique Toral.

Fue sobresaliente en estudios, refinado en su conversación, culto en sus juicios, generoso en la ayuda académica a sus compañeros. Aunque no destacaba en los deportes, siempre fue de buen ánimo, bromista y excelente compañero. Su capacidad de organización fue manifiesta cuando de 1945 a 1947 quedó al frente de la redacción y publicación de la revista “Apóstol”. Después lo enviaron a estudiar a Roma.

El 14 de abril de 1946, en Guadalajara, recibió la tonsura; el 18, las Ordenes Menores de ostiario y lectorado; el 20, el Acolitado y el Exorcistado. En Roma, Italia recibió el Subdiaconado el 27 de marzo de 1948 y el 18 de diciembre de 1948 recibió el Diaconado.

El 2 de abril de 1949 fue ordenado Presbítero. En esa fecha Su Santidad Pío XII celebró 50 años de Ordenación Sacerdotal, por eso la ordenación del grupo de Monseñor Francisco Villalobos se integró a las ofrendas del Vicario de Cristo. La ceremonia se llevó a cabo en la capilla del Colegio Pío Latino en Roma, Italia, y fue presidida por Monseñor Alfredo Viola, Obispo de Uruguay. Otros de los ordenados fueron Monseñor Esaúl Robles (+) que fue Obispo de Tulancingo y de Zamora. Monseñor Samuel Ruíz, Obispo Emérito de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Monseñor Rafael García (+), obispo de Tabasco y de León. El presbítero Felipe de Jesús Campos (+) de la Arquidiócesis de Guadalajara, el presbítero Felipe de Jesús Campos (+) de la Arquidiócesis de Guadalajara, el presbítero Ernesto Delfino, de Argentina y el presbítero Manuel García, de Perú.

Fue alumno del Colegio Pío Latino Americano y de la Pontificia Universidad Gregoriana, en donde obtuvo Licenciatura y Doctorado en Historia Eclesiástica.

De regreso en Guadalajara celebró su Cantamisa en el templo Nuestra Señora del Carmen, en donde se había vestido de acólito en su remota infancia.

Un sacerdote conciliador

Su ministerio sacerdotal lo desempeñó en el Seminario de Guadalajara, primero como prefecto de Latinos, luego como Director del Instituto de Vocaciones tardías y Director de la Revista Apóstol. Como profesor fue responsable de las cátedras de Historia Eclesiástica, Patrología, Francés, Historia Universal. En 1968 fue nombrado Vice-rector del Seminario. Era una época posconciliar sumamente difícil por los cambios que se gestaban en el mundo y en la Iglesia. En su cargo fue conciliador y buen amigo de superiores y alumnos, aunque no quedó libre de críticas e incomprensiones.

En el  L’Osservatore Romano el 9 de mayo de 1971, aparece publicado que el padre Francisco Raúl Villalobos Padilla era nombrado como Obispo titular de Columnata y Auxiliar de Saltillo, por tal motivo, el Seminario de Guadalajara despidió al padre Francisco con una Velada Literario-Musical el 22 de junio de 1971.

Consagración episcopal

El 3 de agosto de 1971 el padre Francisco Raúl Villalobos Padilla fue consagrado como obispo por la oración consagratoria del Señor Obispo don Luis Guízar Barragán en la Catedral de Saltillo, Coahuila.

Toma de posesión

El 28 de octubre de 1975 Monseñor Francisco Raúl Villalobos Padilla tomó posesión como Obispo Titular de la Diócesis de Saltillo, a la cual servía como Obispo Auxiliar desde 1971.

En 1979 participó en la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Puebla por elección del Episcopado Mexicano. También por elección representó a los obispos de México en la VI Asamblea General del Sínodo de los obispos en el año de 1984. Impulsó el trabajo de la pastoral vocacional y fortaleció el Seminario Menor; fundó la Escuela Secundaria y de Bachilleres “Julieta Dávila” para los seminaristas (hoy Instituto San José); instituyó y realizó la fundación y la construcción del Seminario Mayor, iniciando con el Curso Introductorio, y después los Institutos de Filosofía y Teología. Como fruto de su trabajo pastoral ordenó un gran número de sacerdotes.

Cimentó las bases para la creación de la Diócesis de Piedras Negras, además, fundó el Seminario Auxiliar de Piedras Negras. Al ver las necesidades pastorales en la diócesis, creo rectorías y un gran número de parroquias al servicio de los fieles. Además fundó el SEDEC para la formación de la catequesis en la diócesis.

El 26 de julio de 1996 celebró solemnemente sus Bodas de Plata Episcopales.

Son muchas las obras que don Francisco, junto con sacerdotes y laicos, realizaron a lo largo y ancho de la Diócesis de Saltillo.

El Papa Juan Pablo II le aceptó la renuncia el 31de diciembre de 1999.

Fue nombrado por el Consejo de Consultores de esta diócesis Administrador Apostólico Diocesano.

El 20 de marzo del 2000 le entregó la posesión de la Diócesis a Fray Raúl Vera López, O. P., desde entonces es Obispo Emérito de Saltillo.

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