Nuestra Señora eligió a un pequeño

Adalberto Peña, Brenda Delabra

comunicacion@diocesisdesaltillo.org.mx

21  de octubre de 2018

Saltillo, Coahuila

Que la Virgen de Guadalupe nos ilumine para construir el reinado donde el amor, el servicio y la generosidad nos infundan a dar la vida por nuestros hermanos

El Itinerario Guadalupano marca el inicio de una de las fiestas mas grandes de México que se extiende a otros continentes. Fotografía: Adalberto Peña.

Ante un aproximado de 2000 personas, se realizó este domingo 21 de octubre, la Apertura del Itinerario Guadalupano en el que las y los mensajeros que visitan a las familias para rezar y meditar el Santo Rosario durante los cuarenta y seis días previos a la solemnidad de Santa María de Guadalupe, recibieron la bendición y conocieron los temas sobre los cuales se reflexionará durante esta edición del Itinerario.

Tomando como referencia la más reciente exhortación apostólica del Papa Francisco, “Gaudete et exultate” (Alégrense y regocíjense), el Itinerario Guadalupano de la Diócesis de Saltillo, este año tiene como lema “Acompañados de María, caminamos en santidad cada día” invitando a quienes viven con fervor la fiesta de la Guadalupana, reflexionen sobre el llamado a la Santidad que Jesús hace a cada persona.

El presbítero Felipe Martínez, responsable de la Pastoral de Multitudes, recordó que el Santo Padre llama a todas y todos a dejar de creer que la santidad es exclusiva de una élite. “La santidad no es un monopolio de pocos, sino una oportunidad para todas y todos los que se desviven en la vida diaria”.

El mensaje que se busca llevar a cada familia, es encontrar en cada persona que se tiene cerca el rostro de Cristo, mismo rostro que debe ser visible para los demás. “La santidad toma muchos rostros pues cada persona es diferente, no teman ser santos pues no quita vida, ni fuerza, ni alegría, sino que se traduce en servicio, en la búsqueda de una sociedad más justa”, afirma el sacerdote.

Bajo la misma temática, luego de la reflexión, la meditación del Rosario tuvo como protagonistas a santas y santos que con su vida alientan y motivan a las personas a buscar a Cristo hasta llegar a Él. Hombres y mujeres de todas las edades participaron caracterizados en este acto de religiosidad  popular que marca el inicio de la fiesta más grande de México y que se extiende a diferentes partes del mundo, la que recuerda el milagro de la Morenita del Tepeyac.

Llevar con alegría el mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe a los hogares. Fotografía: Brenda Delabra

Al finalizar el Santo Rosario el ministerio Kerygma interpretó alabanzas que pusieron de pie a la feligresía que mostró la calidez con la que visitaran los hogares a partir del 27 de octubre, llevando el mensaje de María de Guadalupe hasta los rincones más humildes, como lo pidió nuestro Obispo Raúl Vera López durante la Misa de envió.

En la Liturgia de la Palabra Isaías y el Evangelio de San Marcos, se nos habla de la luz que debe resplandecer en cada uno de los cristianos, a través del servicio a los demás, dejando de lado la ambición, el poder y la riqueza, a cambio como hijos de Dios busquemos que su pueblo resplandezca con justicia, respeto y dignificando a cada una y cada uno.

“Estamos iniciando un proceso evangelizador en esta misión guadalupana de los 46 rosarios, el de la  vocación a la santidad que todos los hijos de Dios tenemos y que nosotros a través de estos días vamos a reflexionar en ellos qué pasa cuando una persona es una persona alegre, de servicio, una persona sacrificada, una persona que cumple a diario sus responsabilidades, es decir, cuando es una persona limpia, cuando en su corazón no hay envidia, cuando en su corazón no hay ambición, cuando en su corazón no hay ambición de poder, de hacer dinero sino primero que nada les quiere servir a todos y ese mismo sentido de la vida nos los da hoy el Evangelio.

Dentro de la homilía el fraile dominico pidió a las y los mensajeros guadalupanos acercarse a los más humildes, capacitar a personas para que lleguen a las comunidades rurales con el mensaje que los 46 rosarios de este año nos piden buscar la santidad.

“Aquíviene la urgencia de que el Evangelio se predique y el sentido de la vida humana llegue a todos. Cuando se enciende el sentido de la vida humana, el verdadero sentido de la dignidad humana todo es la luz que brilla en un pueblo organizado por valores en donde toda vida humana es respetada y promovida plenamente”.

Y se refirió a las y los hermanos migrantes que han cruzado la frontera de Chiapas en busca de un futuro mejor pero fueron recibidos con golpes y disparos de la policía federal que intentó frenarlos, sin embargo este fenómeno migratorio se da por las condiciones de vida en sus países, no hay alimento, salarios bajos, poca oportunidad de trabajo y la delincuencia.

Pongan especial atención en nuestras hermanas y hermanos de las zonas rurales y ejidales. Fotografía: Brenda Delabra

Realidad que se vive también en México con salarios bajos, un sistema de empleo donde los trabajadores tienen contratos temporales que les impiden hacer derechos para lograr una pensión cuando llegue el momento del retiro, llamó a las y los laicos a entregarse en su misión de vida, buscando siempre el que las estructuras e instituciones logren un equilibrio para el pueblo, gestión que deben de cumplir.

Luego de la profesión de fe Monseñor Raúl  Vera hizo la oración de envió de las mensajeras y mensajeros guadalupanos, posteriormente los bendijo con agua bendita por el pasillo central y por el auditorio del Colegio Ignacio Zaragoza el Vicario General, padre Gerardo Escareño, el Vicario de Pastoral, Roberto Carlos Campos, el padre Eduardo Neri, el padre David García Rosales bendijeron a los guadalupanos.

 

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