Ningún migrante es ilegal

Adalberto Peña

 adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila

3 de agosto de 2019

Migrantes claman justicia a los pies del Santo Cristo.

La Misa se convirtió en una manifestación, en un reclamo de justicia y respeto por los derechos de todas y todos. Fotografía: Adalberto Peña.

Como cada año, como parte del novenario en honor al Santo Cristo de la Capilla, se celebró este sábado 3 de agosto a las 20:00 horas, la Misa que cuenta con las mujeres y hombres migrantes como invitados especiales para agradecer por la vida y pedir por la ruptura de las fronteras que les impiden buscar una mejor calidad de vida, sin embargo, esta vez, el acto litúrgico tuvo un tinte distinto.

Los últimos acontecimientos en torno a los «mensajeros de la esperanza», como los hostigamientos por parte de militares y la Policía Federal a la Casa del Migrante y el asesinato de Marco Tulio, hermano hondureño que se dirigía a esperar el tren en compañía de un grupo de migrantes para continuar con el «sueño americano», hicieron de esta celebración en una manifestación por parte de la sociedad civil para solidarizarse con las y los “caminantes del mundo”.

Carteles con consignas de repudio ante los trágicos hechos y mensajes de apoyo, fueron portadas por quienes asistieron a la ultima Misa de este séptimo día del novenario. Las hermanas y hermanos provenientes de Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador, cubrieron su rostro con un pañuelo blanco para ingresar al templo y poner a los pies de la imagen del Santo Cristo, su sufrimiento y el grito de justicia y respeto para la vida de todas y todos.

Agradecido, el padre Pedro Pantoja quien ha acompañado por muchos años a los “peregrinos de la paz”, celebró el apoyo mostrado y el recibimiento otorgado a cada una y cada uno: “Con un corazón agradecido, las lágrimas y esperanzas de las familias de nuestros desaparecidos y los caminantes de la esperanza, agradecemos que también nos pongan ante los pies del Santo Cristo. Que el asesinato de nuestro hermano Marco Tulio nos haga sentir que, aunque la muerte está sobre nosotros, seguiremos adelante».

«Hoy no solamente tenemos a Cristo en esta imagen, en su palabra, en su cuerpo y en su sangre; hoy tenemos al Cristo de Carne entre nosotros, al Cristo vivo que sufre y siente… La muerte de Marco Tulio proviene de una cuestión concreta: Las y los migrantes padecen las consecuencias de una protección al mercado… Han destruido nuestro país y nos han puesto de rodillas para hacer lo que quieran de nosotros», manifestó el Obispo Vera al iniciar la homilía.

Somos migrantes, no delincuentes. Marco Tulio no murió, lo asesinaron. Fotografía: Adalberto Peña.

Además señaló que las personas son vistas como objetos ante los gobernantes y repudió la falta de respeto a los derechos que todas y todos poseen por el hecho de ser: «Parece que nosotros no tenemos sangre en el cuerpo, como si no tuviéramos dignidad ante los gobernantes. Que bueno que esta Misa se convierta en una manifestación de repudio a los abusos de poder… ya es tiempo de que los mexicanos levantemos la cara… porque lo que hoy hacen con ellos, mañana lo harán con nosotros. Mañana seremos un estorbo como hoy lo son ellos para el gobierno». 

Por último Vera López se dirigió a los invitados especiales de este día: «Ustedes son portadores de la esperanza, de la vida misma, de la lucha contra quienes se empeñan en acabar con la vida, ustedes son mensajeros de la paz, gracias por estar entre nosotros. Dios se los ha de pagar».

Como un homenaje a Marco Tulio, las y los migrantes cantaron al final de la celebración, el himno nacional de Honduras y así agradecer al pueblo mexicano, la unidad con ellas y ellos. En la celebración participaron los familiares de personas desaparecidas, quienes en esta ocasión se unieron al grito de justicia de los «mensajeros de la esperanza».

 

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