Muera el pecado, viva Jesús

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

En el domingo de Ramos se invitó al pueblo de Dios a dejar la vida del pecado y crear un enlace con la vida de Jesús que padeció en la cruz para salvar a la humanidad

El fervor de la población en el domingo de ramos representa un acercamiento del pueblo al dolor de Jesús

En el Domingo de Ramos, celebración con la que inicia la Semana Santa, los feligreses fueron llamados a entender la pasión y muerte de Jesús como un acto que nos salva del pecado, el cual no se debe dejar en la palabra, sino en llevar a la práctica lo que Jesús predicó entre el pueblo.

La comunidad católica se reunió en el atrio de la Catedral mientras nuestro obispo Raúl Vera y el presbítero Alonso Gaytán, participaron en la procesión por la calle de Bravo, Juárez, hasta llegar al punto central de la explanada de la parroquia en donde se dio lectura al Evangelio con el dio inició la celebración de la Santa Misa,  posteriormente Monseñor Vera bendijo los ramos en señal del paso triunfal de Jesús por la tierra.

Tras la lectura de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo, la reflexión que Fray Raúl Vera hizo durante la homilía, desde la vida que Jesús llevó en su condición humana, “Jesús aprendió a obedecer mediante el sufrimiento, Jesús llegó a ser el hombre perfecto que pasó por esta tierra, Jesús en su ser humano se fue perfeccionando, él creció como un bebé, él aprendió a vivir en la vida humana, aprendió de su padre el quehacer de la carpintería, Jesús tenía que ingeniarse para explicarle a la gente en parábolas desde su condición humana que por supuesto tenía la influencia del ser divino, pero Jesús no se hubiera perfeccionado como un ser humano y a nosotros llevarnos a la perfección si no hubiera crecido en su condición humana”.

Dentro de los actos que Jesús practicó durante su vida la obediencia, predicar con la verdad, juntarse con los pobres, con los paganos, perdonar a la mujer adultera, fueron lecciones que marcaron la vida del Imperio Romano al ser quienes dominaron al pueblo, “Esto es muy importante que lo entendamos, porque Jesús fue puesto en la muerte porque les estorbaba, porque predicaba de una forma de obedecer a Dios diferente de la que habían aprendido a llevar los sumos sacerdotes, que despreciaban a los enfermos, a los pastores, allá en el campo de Belén no podían entrar al templo a esa gente es a la que vino Jesús. Esto era Jesús, Jesús vino a enseñar el verdadero modo de vivir, el verdadero modo de honrar a Dios, de glorificar a Dios, cómo lo iban a dejar vivo, entonces Jesús sabía que ese era su fin, y Jesús no se calló”.

La muerte de Jesús significa la derrota de Satanás, fue el enviado de Dios para liberar al pueblo del pecado, de ese modo de vivir con aspiraciones que van contra Dios, como pasar por encima de los demás, no condolerse del sufrimiento ajeno, no ver al hermano migrante y al contrario juzgarlo porque abandonó su país donde no hay oportunidad de trabajo de tener una vida digna, por ello Monseñor Raúl Vera, fue contundente en la conclusión de la homilía en la que dejó claro a los feligreses que vivir la cuaresma no significa tomar ceniza, dejar de comer carne los viernes, y asistir a las celebraciones de la semana mayor, sino realmente vivir una conversión de mente y corazón.

“El Espíritu Santo nos enseña a aspirar a una sociedad llena de paz , en donde no se meta la corrupción, en donde no se meta la mentira, en donde no se metan las injusticias,  en donde no se meta el mal trato al ser humano y contra eso todos los cristianos tenemos que luchar;  y el mal son las injusticias que sufren los obreros, el mal es el trato que se les da a las mujeres hoy, es la corrupción que hay alrededor del político, el mal es la mentira que se utiliza para manipularnos a través de medios de comunicación inmorales. Ese mal nosotros los cristianos lo tenemos que enfrentar, debemos buscar una manera de organizar la sociedad como realmente Dios la busca, como Dios la quiere…”

Familias completas participaron en la celebración que da inicio a la Semana Mayor

“Ser cristiano es buscar la unidad con Dios y con nuestros hermanos, esto es lo que vino a hacer Jesús, este es el pago, él pagó nuestro pecado, basta que nos acerquemos a él y una manera de aceptarse a él es aprender a orar, aprender los evangelios, lo que nos dejaron los apóstoles, lo que nos dejaron los profetas. Una manera correcta de vivir nuestra vida cristiana es entender que soy discípulo de Cristo, que soy seguidor de Cristo, que llevo la imagen de Cristo en mi ser y que esa imagen se tiene que transparentar en mis actos, en mi compasión con el que sufre, en mi compasión también con el que las estructuras son injustas y hacen que otros sufran, no es una estructura justa donde hay un salario que no alcanza para vivir, no es una estructura justa la que orilla al anciano a ser indigente cuando termine su fuerza para trabajar, porque las generaciones anteriores ya lucharon para que un anciano tenga una pensión justa, tenga una pensión permanente hasta que muera. Se hacen toda clase de injusticas en México, y nosotros callados, Jesús porque no vivió callado murió, nosotros también para no meternos en problemas callados”.

Ante esta reflexión invitó a la feligresía actuar como sujetos en la sociedad, cumplir con sus deberes cívicos y no prestarse a la compra del voto para no continuar con la cadena de corrupción que está dañando al país.


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