Moverse es vencer el miedo

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila

09 de septiembre de 2018

Pide Obispo Vera dejar la inmovilidad para enfrentar nuestra realidad y luchar por un mundo mejor para las y los jóvenes.

Mucha gente no se mueve porque tiene miedo, nos volvemos colaboradores del mal por el miedo”. Fotografía: Adalberto Peña

El barrio del Ojo de Agua, uno de los más antiguos de Saltillo, se congregó este 9 de septiembre en la parroquia que venera a la imagen del Santo Cristo para concluir los festejos en su honor con una verbena popular y tradiciones de fe que han dejado de ser exclusivas de los colonos para convertirse en una festividad de muchas y muchos de los Saltillenses.

A las 5 horas de este domingo, Fray Raúl Vera López ofició la primera de las celebraciones de ésta jornada de festejos, misma que año con año se realiza bajo el arco conmemorativo de la parroquia y que a causa del mal clima, en esta ocasión, tuvo que trasladarse al templo.

Al inicio de la celebración, nuestro obispo invitó a reflexionar sobre el mundo que les espera a las generaciones jóvenes pues asegura que éste, les incorpora brindándoles nuevos “gadgets” tecnológicos, pero al mismo tiempo les descarta con la creación de leyes de trabajo injustas y estructuras sociales que lejos de favorecerles, les perjudican e impiden su pleno desarrollo personal y profesional.

“Las leyes del trabajo son asesinas, se les hace trabajar 12 horas diarias, así los jóvenes no pueden formar un matrimonio sano ni criar a sus hijos, se les desincorpora de la educación echando fuera a los maestros, cada día se adelgaza el seguro social y pronto los hospitales serán parte de la iniciativa privada, la robótica está reemplazando al ser humano, los recursos naturales se convierten en negocio y ese es el mundo que les espera a los jóvenes”, puntualizó.

Vera López pidió a las y los feligreses salir de la inmovilidad que causa el miedo para enfrentar los males del mundo: Esa fuerza (la de Dios) nos ha sido conferida y nosotros debemos usarla contra el mal. Mucha gente no se mueve porque tiene miedo, nos hacemos colaboradores del mal por el miedo. Qué mundo vamos a dejarle a los jóvenes, vamos a dejar que esos jóvenes sean esclavos?”.

Al final, felicitó a la comunidad por la reflexión realizada durante el novenario y pidió que se trabaje a partir de esa reflexión y no limitarla a un evento concreto que sucede año con año; les alentó a caminar y trabajar por el Plan Pastoral que actualmente se implementa en nuestra diócesis para garantizar así que el Evangelio, que es vida, llegue a todas las personas.

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