Movámonos como María

Brenda Delabra

Ella es el ejemplo de amor al prójimo manifestado en acciones

El Pueblo Mágico de Parras se ha convertido en mercancía para empresarios, al ver el beneficio económico más no el desarrollo de la comunidad rural que su vida depende al 100 por ciento del agua. En este día tan especial se dio lectura al Evangelio según San Lucas 1, 39-56, nuestro Obispo Raúl Vera López habló fuerte a la feligresía a la que llamó a seguir el ejemplo de la Virgen María.
“María nos enseña que los discípulos de Dios nos tenemos que mover a poner remedio a todas las desdichas de tanta gente y si no creemos desde hace un ratito aquí se ha puesto una de esas personas que es una de las muchas abandonadas”, se refirió fray Raúl Vera a un hombre humilde que sentó frente al altar a escuchar la homilía.

Destacó que en la figura de María Santísima tenemos el ejemplo de preocupación por el prójimo, como lo hizo en las bodas de Cana donde pidió a Jesús convertir el agua en vino, su aparición en el cerro del Tepeyac cuando los indígenas padecían masacres y esclavitud. Modelo que la parroquia y la Diócesis de Saltillo están replicando para evitar que con mentiras se arrebate el agua a una región que la necesita. “Tienen todo un plan, uno, quedarse ellos otros tantos años porque hacen muy buen negocio con esta agua, pero también quieren desocupar estas tierras. Como los vamos a dejar sin agua van a tener que migrar y los vamos a tener aquí en una ciudad modelo. Esa ciudad modelo hagan de cuenta que son haciendas del siglo XIX van tener seguridad, pero es para la empresa, no la seguridad para ellos (habitantes), no van a tener modo de hacer ellos mismos gestiones porque las va a hacer la empresa”, dijo el Obispo.

Dejemos la caridad a la carta, para erradicar la pobreza se requieren estructuras de justicia. Fotografía:Brenda Delabra 

Mencionó además la falta de seguridad y prevención de las autoridades en el Canón de la Lima donde ocho personas perdieron la vida, los suicidios que son provocados por la falta de oportunidades y como laicos se espera una reacción de la autoridad, pero no hay que ser propositivos para ayudar a quien padece depresión o enfermedades que llevan a acabar con la vida. El llamado a construir una sociedad justa, gobiernos que propicien la justicia y garanticen los derechos a cada uno de los habitantes del país, estructuras económicas que no causan hambrientos, debe ser la premisa que nos haga caminar como sociedad, unidos a María preocupándonos de nuestros semejantes nos llevará a cuidar la creación porque no hay ciudadanos de primera o segunda, hay que asumir el compromiso de organizar la sociedad para dar oportunidades a los más pobres y otorgar bienestar a los humildes.

 

 

 

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