Motivo de gracia y alegría

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

01 de octubre de 2019

Saltillo, Coahuila

Para la comunidad de Santa Teresita del Niño Jesús  

La institución como párroco exige trabajar a la par con el Pueblo de Dios. Fotografía: Brenda Delab

El 01 de octubre de 2019 es una fecha memorable para las y los bautizados que habitan en las colonias del sur de Saltillo, al ser erigida como parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, ubicada en la colonia Teresitas, asimismo se hizo la instalación del primer párroco, el padre José David García Rosales por Monseñor Raúl Vera López que presidió la Santa Misa.

Con la presencia del Obispo Emérito Francisco Villalobos Padilla, el Vicario General de la Diócesis, padre Gerardo Escareño, sacerdotes formadores del Seminario y que pertenecen a la Vicaría Patricio Quinn, Fray Juan de Larios y Carlos Dávila la feligresía del sector fue testigo y participe de la erección de la parroquia a la que llegaron cuando era apenas una capilla, en la que han crecido en la fe con el padre Erasmo Treviño, posteriormente los presbíteros Roberto Carlos Campos, Luis Pisfil y actualmente el padre David García a quien se le ha dado la encomienda de preparase para guiar con sabiduría a las y los laicos.

Al inicio de la misa en representación de la comunidad habló un laico, quien manifestó que el trabajo durante años rindió fruto al ser ahora una parroquia, institución que lograron al madurar como comunidad, misma que sigue en camino y que a través de la implementación del Plan Pastoral Diocesano pretenden afianzar y buscar hacer de esta parroquia una comunidad comprometida, organizada, incluyente, dialogante, pero principalmente misionera como Santa Teresita del Niño Jesús.

El padre Miguel Martel Valles dio lectura al acta de la erección como parroquia de este templo que se desprendió de la parroquia de Nuestra Señora de Atocha. Posteriormente el padre Sergio García Rosales dio lectura al nombramiento como párroco al padre David García quien hizo la profesión de fe y juramento de fidelidad ante el Pueblo de Dios, sus hermanos sacerdotes, el Obispo Raúl Vera y el Obispo Emérito.

El compromiso de crecer como parroquia es de todas y todos. Fotografía: Brenda Delabra

La celebración continúo con la Liturgia de la Palabra, Fray Raúl Vera en su homilía y haciendo referencia a Santa Teresita del Niño Jesús quien tuvo una vocación misionera y supo leer que de nada sirven las virtudes si no hay caridad y amor, pidió a los presentes dar testimonio de vida, fe y amor.

“En la medida que nosotros nos amamos y nos mostramos como personas que amamos a los demás, en esa medida vale nuestro testimonio. La iglesia se preocupa de crear las parroquias porque la gente está unida, las personas tienen una experiencia de la Iglesia más intensa, se conocen, se quieren, se respetan y se sirven mutuamente, que ustedes se lleguen a querer y dice el Señor que no hay amor más grande que dar la vida por los demás.

Significa preocuparnos por los demás, significa cuidarnos unos a otros y organizar la vida de la sociedad para que no seamos dañados, para que no seamos maltratados, para que no seamos explotados vilmente en las fuentes de trabajo, para que no seamos víctimas de la corrupción de quienes están al frente de las estructuras públicas o los criminales organizados. Nosotros tenemos que cuidar esto, tenemos que velar. Los cristianos somos las manos de Cristo, somos los instrumentos a través de los cuales el Señor se hace presente en los demás”.

La misión que las y los bautizados tienen ahora, es velar por la salud de niños, jóvenes, adultos, adultos mayores y las familias de todos los sectores que les pertenece atender en evangelización, pero también levantando la voz para crear las condiciones que permitan formar estructuras que otorguen un modo de vida digno a las familias.

El Obispo Raúl Vera hizo entrega de la pila bautismal, el Evangeliario, el altar y el Sagrario al nuevo párroco, quien tiene la encomienda de administrar los sacramentos, celebrar la Santa Misa, llevar el pan de vida a todas y todos y principalmente ser un pastor que guíe con sabiduría a su rebaño. Posteriormente laicas y laicos de las capillas La Anunciación, Divino Pastor y Nuestra Señora del Refugio hicieron entrega de las llaves de la parroquia, el Sagrario, los Santos Óleos, los libros del Plan Diocesano de Pastoral, los libros de catequesis que representan el compromiso de la comunidad y el sacerdote de evangelizar en las colonias y ejidos que les han sido asignados.  

Al final de la celebración el padre David García agradeció a la feligresía la paciencia que le han tenido, el caminar en los últimos 10 meses juntos en los que lograron entender el sentido de cómo avanzar a través del trabajo pastoral.

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