Miembros de un solo cuerpo  

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

27  de enero de 2019

Saltillo, Coahuila 

Las acciones de las y los bautizados deben contribuir a vencer el mal

Como cristianos no se puede ser indiferentes ante las injusticias. Fotografía: Brenda Delabra

En el tercer domingo del Tiempo Ordinario la Liturgia de la Palabra invita a las y los cristianos a sentirse miembros de la Iglesia que acoge a los pobres, a los necesitados, a los desvalidos y unirse como un solo cuerpo para hablar de las injusticias y tomar acciones en frente común que permitan cambiar la cultura.

Desde el inicio de la misa dominical nuestro Obispo Raúl Vera López hizo un llamado a la feligresía a prepararse para escuchar la palabra, vivir la Eucaristía de modo que al salir de la Catedral de Saltillo el mensaje del Evangelio sea replicado en familia, con los amigos, en los grupos, en las parroquias donde los ciudadanos tienen la necesidad de ser fortalecidos y alzar la voz ante las situaciones que diariamente viven, salarios que no alcanzan para tener una vida digna, falta de oportunidades de estudio y trabajo para los jóvenes, atención a niñas y niños por parte de sus padres que laboran largas jornadas, además de la inseguridad.

“A la luz de la palabra de Dios, esto que hacemos hoy es la acción poderosa de la muerte y resurrección de Cristo que se vuelve a vivir aquí en el altar. Venimos a llenarnos de Dios nuevamente, de su palabra, en nuestra mente y en nuestro  corazón, de su gracia en nuestra voluntad y nuestros sentidos para vencer el mal y no solamente se trata de vencer el mal en nosotros sino que llenos de la santidad de Dios, vencer el mal en el mundo”, dijo nuestro pastor.

Tomando el texto de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios  12,12-30, el fraile dominico invitó a reflexionar sobre la lectura. “Hermanas y hermanos tenemos que pensar lo que nos dice San Pablo, nos dice que todos tenemos un lugar en la Iglesia, que todos tenemos distintos dones. Que los órganos todos sirven al cuerpo entero, no le puede decir la cabeza a los pies no te necesito, ni le puede decir el ojo al oído no te necesito. Dice San Pablo el cuerpo tiene diversidad de funciones cada uno de sus miembros, pero todos sirven a la totalidad”.

De manera que la función, los dones de cada una y cada uno deben conjuntarse para trabajar en  un cambio de cultura, además de no vivir sometidos al pecado que ha traído consecuencias a los mexicanos. 

 “Con nuestras obras y nuestra palabra ir cambiando la cultura, la cultura que tolera con una facilidad que haya mentira, tolera con una facilidad que se hagan injusticias enfrente de nosotros. Esto que estamos viendo del huachicol hermanos es un entramado de corrupción en que entran los gasolineros, los funcionarios de la industria Pemex, entra el sindicato de Pemex y que entran también empresarios. Ha crecido la corrupción en México, ha crecido la insolencia de manera espeluznante”.

El predicador se refirió a la impresión que causó el estallido en Hidalgo donde 114 personas murieron, pero los 110 mil muertos en el sexenio de Felipe Calderón y los que se sumaron hasta 250 mil al finalizar el periodo presidencial de Enrique Peña Nieto, son crímenes que han quedado impunes en un  98 por ciento y los cristianos ven estas cifras de sangre como una película.

“Si el régimen quiere verdaderamente establecer el derecho,  la justicia y la paz en México,

Todos son miembros importantes de la Iglesia sin distinción. Fotografía: Brenda Delabra

tiene que tejer con la justicia en la mano y con la verdad y el respeto a los derechos humanos en toda su integridad. Tenemos que obrar mucho pero los mexicanos tenemos que hablar más con la verdad en nuestros diálogos, en la familia, en donde quiera que estemos, en una comida, tenemos que decir ya no es posible que México siga siendo gobernado con el grado de injusticia, con el grado de rapiña con el grado de salvajismo con el que se ha hecho, no se puede hermanos, teníamos que habernos movido desde hace rato los discípulos de Jesús”.

Destacó que el pecado hace llevar una vida mediocre, una vida humana oscura, una vida que da frutos de muerte por ello como hijas e hijos de Dios, bautizados y con los dones del Espíritu Santo se debe trabajar por obtener frutos como paz, armonía, amor, actuar con veracidad como lo hacen los campesinos e indígenas que luchan por el cuidado del agua y de la tierra, y no son cómplices de las decisiones de las estructuras políticas.

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