Mensajeros de amor, fe y sembradores de justicia

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Fray Raúl Vera pidió a los Mensajeros Guadalupanos que siembren en cada familia la concientización de ser ciudadanos que exijan una mejor calidad de vida

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Fray Raúl Vera bendijo a los laicos que recorrerán los hogares diocesanos con los 46 rosarios

Mensajeros Guadalupanos de las siete Vicarías de la Diócesis de Saltillo, se congregaron en el Estadio Olímpico Francisco I. Madero para vivir la Santa Misa, el Rosario Viviente y contar con la bendición de nuestro Obispo Raúl Vera, en esta misión donde la figura de la Virgen Guadalupe llevará el mensaje de Misericordia y la unión en la familia.

Desde temprana hora los laicos que colaboraron con el evento planeado y organizado por la Vicaria de la Comisión Diocesana de Pastoral a cargo del presbítero Roberto Campos Castañeda, abrieron las puertas del estadio, recibieron con una sonrisa a nuestros hermanos de las siete Vicarías que integran nuestra Diócesis, quienes recibieron una semilla de girasol como símbolo.

La fiesta guadalupana comenzó con la procesión encabezada por la Danza Apache San Judas Tadeo quienes abrieron paso a la figura del Señor de la Misericordia llevada por laicos de la parroquia del Ojo de Agua, los sacerdotes Gilberto Almaraz, David Martínez, Roberto Campos, Jorge Campos, nuestro Vicario General Gerardo Escareño acompañaron a nuestro Obispo Raúl Vera, quien presidió la Celebración Eucarística.

Este año el mensaje que los devotos de la Virgen de Guadalupe llevarán a los hogares de los 18 municipios que conforman la Diócesis de Saltillo, es la Misericordia, la cual se debe vivir a diario, no sólo en la oración sino en la acción, por ello Fray Raúl Vera dirigió la homilía encaminado a la concientización de nuestros hermanos que recibirán a la guadalupana a ser agentes de cambio en el caminar social, de ser seres humanos interesados por tener y ejercer el derecho que la Constitución nos otorga como mexicanos a tener una buena calidad de vida, de exigir a las instituciones al servicio de la sociedad y los gobernantes que realicen un trabajo limpio, en pro de la comunidad y no para enriquecerse.

“Les agradezco el interés que ponen en esta misión, a través del rezo del santo rosario en las casas y en los barrios y el Evangelio que llevan ustedes dentro de la temática que elegimos cada año. Hoy en el jubileo de la Misericordia, está la temática de la Misericordia y también tenemos en cuenta el tema de la familia. El señor nos anima a ser personas de oración, la sentencia final que tiene el trozo del Evangelio que se nos ha proclamado, es cuándo venga el hijo del hombre, es decir cuando venga a la tierra a juzgar cómo administramos la tierra, el juicio va a ser cómo administramos la tierra, no va a ser nada más si fuimos al templo, es cómo dimos fruto en la administración del mundo, el hecho de que nos va a preguntar sobre los hambrientos, si atendimos a los hambrientos, sobre los sedientos, sobre los enfermos, sobre los que no tienen derecho a un hogar, sobre las personas que son migrantes, que vienen como forasteros en nuestra tierra o que van pasando”.

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La imagen de la Virgen de Guadalupe peregrinó para cerrar la jornada que dio inicio al itinerario guadalupano

“Dios nuestro señor nos va a juzgar sobre cómo organizamos la tierra, estaba llena de hambrientos, llena de personas sin derecho a una casa digna, estaba llena de sedientos, de enfermos, las cárceles llenas porque los jóvenes sin esperanza, ni educación van y se enredan con los criminales, a veces nos confiamos en que viviendo una religión en donde cumplamos requisitos, en donde cumplamos según nosotros todo en orden… Es importante que tengamos presente y eso es a lo que nos ayuda la oración, cuando él venga, se darán cuenta que esta tierra tiene un dueño y que para administrarla bien y que para que no haya hambrientos y sedientos nos movimos y le pedimos a él que nos ayudara, que nos diera inteligencia de cómo enfrentar la carestía, de cómo enfrentar los malos salarios, de cómo enfrentar la corrupción de los políticos, de cómo enfrentar la manera como ellos no solamente son amigos de los del crimen organizado, sino que se sirven de ellos. Todo eso hermanas y hermanos sólo lo vamos a entender si a través de una oración bien hecha, nosotros nos damos cuenta que esta tierra tiene un dueño y que va a venir a pedirnos cuenta y que vamos a darle cuenta cada uno de manera personal, pero al final va a venir un juicio público en el que se va a ver quiénes se preocuparon porque sus hermanos estuvieran  bien, porque no hubiera violencia, porque no hubieran migración forzada, porque no hubiera malos salarios, por eso Dios nos dice oren continuamente para que tengan valentía, sabiduría”.

Con estas palabras de nuestro Obispo los mensajeros recibieron la bendición para salir a los barrios, los hogares a acercar a quienes están distantes de la iglesia, débiles en la fe y reaviven su creencia en Dios, un Dios que espera el despertar de cada uno de sus hijos, a quienes nos ha dejado el cuidado del mundo, del prójimo, para logar ser profetas de la Misericordia en la ternura de María.

A pesar del intenso sol y el calor que cobijó a los fieles, Monseñor Raúl Vera bendijo a cada persona y los folletos para el rezo de los 46 rosarios, con un recorrido a nivel de cancha, en las gradas de sombra, en la tribuna de sol, nuestro pastor roció con agua bendita a todos los enviados.

Al finalizar la Santa Misa, el presbítero Roberto Campos, Vicario de la Comisión Diocesana de Pastoral, involucró en una dinámica a los asistentes, la cual se realizó con el signo de la semilla de girasol, como un significado de la vida a través de algo que como humanos no producimos, es algo que la naturaleza nos regala, y por lo tanto como seres animados estamos llamados a sembrarla para que se convierta en flor.

“El girasol tiene la peculiaridad de abrirse con el sol y se orienta en dirección al sol, cuando llega la noche se contrae, y se vuelve a abrir el día siguiente, esta singularidad nos recuerda que somos hijos de la luz, del día, no de las tinieblas”, comentó el Vicario quien llevó a los feligreses a  reflexionar sobre la vida de María quien estuvo orientada a Jesús para acercarse al prójimo, de ser una figura que siempre tuvo la iniciativa de ayudar con cercanía y sensibilización.

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A los pies de la Virgen de Guadalupe encomendamos a los mensajeros

La enseñanza en nuestra vida debe ser como el proceso del girasol, Jesucristo es el verdadero sol y nosotros somos las semillas que como María estamos llamados a orientar nuestra vida hacia Jesús,  siempre y cuando tengamos clara la mirada a Dios, estemos firmes con el compromiso hacia nuestros semejantes.

Después de participar en la dinámica, los niños, jóvenes y adultos que pertenecen a diversos grupos en las parroquias de nuestra diócesis, escenificaron el santo rosario, con la aportación de los fieles de la Virgen de Guadalupe que ha logrado traspasar territorio diocesano, pues un grupo de 10 devotos oriundos de Monterrey, tienen ya cuatro años viniendo a la misa de envío, se llevan 50 folletos para difundir la devoción a la morenita del Tepeyac.

“Llevamos 50 libros para los 46 rosarios, en Monterrey no se hace este envío, nos preparamos y venimos para recibir la bendición, nuestra misión es seguir llevando un mensaje a las demás comunidades y más los niños que son la semillita, para que el día de mañana sean ellos quienes continúen”, comentó Adriana Campos González de la parroquia San Genaro Obispo y Mártir de Santa Catarina, Nuevo León.


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