Más obreros a tu mies  

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

29 de junio de 2018

Que el Espíritu Santo los conduzca como profetas valientes y apóstoles que arriesguen su vida

Sacerdotes para siempre. Foto: Brenda Delabra

El Pueblo de Dios participó de la alegría con la que nuestros diáconos y sacerdotes fueron consagrados en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, celebración presidida por Monseñor Raúl Vera y el Obispo Emérito Francisco Villalobos Padilla.

La Catedral de Santiago Apóstol lució a su máxima capacidad, pues en un día de fiesta para la Iglesia las y los fieles se unieron a la alegría de la ordenación diaconal de Daniel Flores Aguirre, Ebander Adonías López González y Elí de Jesús Rodríguez Ramos, además ser testigos de la promesa de servir a la comunidad a través de la vida sacerdotal de José Gilberto Soto y José Antonio Ortiz Coss.

En este día tan especial para la Iglesia Católica nuestro Obispo Raúl Vera quien celebró 43 años de su ordenación sacerdotal, pidió a la feligresía orar por los jóvenes que recibieron el orden del diaconado y presbiterado para que sean profetas valientes que arriesguen la vida por sus ovejas, apacienten al rebaño, además de trabajar para la transformación del mundo viviendo la realidad de nuestros hermanos que padecen de injusticias.

“Nosotros los cristianos no somos como una comunidad envuelta, viviendo en una burbuja, viviendo en una casa de cristal en donde nosotros estamos viendo allá afuera el drama de la vida humana y en donde nosotros ya tenemos el caminito al cielo. Les voy a decir a estos jóvenes, no vayan a verlos porque están en esta iglesia o en aquella y que ahí ellos les tienen que mover el corazón más o menos a medias para que vivan un cristianismo individualista, un espiritualismo encerrado en donde reduzcan ustedes su vida cristiana a unas cuantas devociones, en donde reduzcan su vida cristiana a una serie de cumplimientos indispensables y que tengan mucho miedo a Dios  porque se pueden condenar…

Hay que ponerse en riesgo,  yo le pido a Dios que estos jóvenes sepan ponerse en riesgo para defender a los pobres, para defender la justicia y que no sean como decía San Gregorio Magno: que no sean perros mudos. Que no prediquen el Evangelio por lo que les pueda pasar, esto no. Si nosotros callamos ante las ovejas que están matando y maltratando, si callamos ante toda clase de injusticia que se cometen con ellas y no removemos, no hacemos nada para remover esas injusticias, dicen los Obispos que estuvieron en la Conferencia en Aparecida, Brasil en su documento: Si alguien que predica el Evangelio y ve signos de muerte entre los que reciben el Evangelio y no hacen nada para remover esos signos, que no diga que está trabajando por la vida, está trabajando por la muerte, porque lo dejan que agujere y desbarate a estas personas”, destacó el dominico durante la homilía.

La promesa de castidad y mantenerse en oración de Daniel Flores Aguirre, Ebander Adonías López González y Elí de Jesús Rodríguez Ramos, fue hecha ante la presencia de cientos de católicos, asimismo José Gilberto Soto y José Antonio Ortiz Coss aceptaron el ministerio del presbiterado para servir a la Iglesia y formarla para construir el reino de Dios. Postrados frente al altar de la Catedral de Santiago pidieron la intercesión de los santos para ejercer con rectitud su ministerio.

Posteriormente nuestro Obispo Raúl Vera, el Obispo Emérito Francisco Villalobos Padilla y el Vicario General, el padre Gerado Escareño impusieron las manos a los diáconos, que fueron revestidos por sus padrinos con la estola y dalmática, el padre José Ignacio Flores Ramos padrino de Daniel Flores, el presbítero Sergio García Rosales apadrinó a Ebander Adonías y el padre Sergio García Ávila revistió a Elí de Jesús Rodríguez, además recibieron el Evangeliario para llevar la palabra a todos los rincones de la tierra.

Tienen la encomienda de trabajar por la vida. Foto Brenda Delabra

Los diáconos José Soto y José Ortiz hicieron la promesa de obediencia, para luego recibir la imposición de manos, de nuestros Obispos y sus hermanos sacerdotes que los acompañaron en la tarde de su consagración a Dios, el padre José Alvarado Domínguez colocó la estola y la casulla al nuevo sacerdote José Soto, el presbítero Luis Fernando Morales lo condujo con el ata manos hacia sus padres, mientras que a José Antonio Coss los sacerdotes Santiago Gerardo Cavazos Almaguer y Luis Alejandro Jaime Flores se encargaron de revestirlo, y de ata manos el padre Marcelo Alún. Luego recibieron el saludo de la paz, mientras las y los fieles dieron un fuerte aplauso.

La Eucaristía se ofreció por los jóvenes que se integraron al orden sagrado para que sean sal de la tierra, luz del mundo y fermento en la masa en cada una de las comunidades a donde sean enviados con el objetivo de transformar la sociedad en la que todos veamos por todos, que cada individuo tenga una visión crítica hacia las estructuras que deben crear justicia, dignidad y derechos para todos.

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