Madre, profesionista, empresaria

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Al vivir cada etapa Andrea alcanzó la madurez para buscar un cambio social en el que pretende involucrar a más mujeres   

Andrea junto a Andrés Barreda en la presentación del Libro del Tribunal Permanente de los Pueblos

La mujer tiene el privilegio de dar vida, Andrea Rodríguez es madre de dos mujeres y dos varones, también es abuela, por ello sus aspiraciones de vivir en un país organizado donde las leyes, educación, economía, además de las oportunidades para las nuevas generaciones sean dignas, no quedan en el tintero, ella se ha dado a la tarea de impulsar la Nueva Constituyente Ciudadana Popular en Saltillo.

Educadora de profesión, trabajó dentro del sistema de la Secretaría de Educación Pública a nivel federal, casada con Guillermo, ingeniero, decidieron iniciar un proyecto de vida con miras a complementar el sustento económico de la familia. Ambos tuvieron la inquietud de echar a andar una panadería, pues tenían práctica en la elaboración de pan cuando eran solteros, su sueño empezó a cobrar vida con una pequeña batidora, la experiencia y las ganas de ofrecer un producto casero, Guillermo entró a la parte de producción y Andrea al área de ventas y atención al público.

La oferta del pan tuvo éxito, lo cual hizo que la capacitación se extendiera a chocolatería, pastelería, y mejorar en panadería, pues al tener panaderos a su cargo, Andrea tuvo que empezar a involucrarse en el proceso de pesar, cortar, batir, amasar, en la actualidad también desarrolla estas tareas, aunque está enfocada a la administración y atención al público, aparte de lidiar con el machismo de los trabajadores, proveedores y hasta comparadores, que a diario decían “Yo hice el trato con el ingeniero, no con usted”, esto no hizo bajar la guardia a una mujer con visión.

Hablar de 27 años al frente de Tres Espigas trae a la memoria de Andrea un sinfín de recuerdos, empezando por el nacimiento de sus hijos Urusla y Guillermo, a quienes recuerda dormidos debajo del aparador, o dibujando en la banqueta de la calle Juárez y Matamoros, cuando su local estaba en el centro de Saltillo, adquirir el compromiso del trabajo, maternidad y la panadería, triplicó el esfuerzo, además de absorber por completo el tiempo de la profesionista, razón por la que renunció a su plaza para dedicarse a su familia y el negocio, más tarde llegaron los hijos más chicos Andrea y Daniel, a ellos les tocó diferente local, un negocio consolidado, pero una realidad económica y social muy diferente.

“Nos ha costado mucho trabajo, estamos posicionados, sin embargo es una lucha diaria porque el verdadero problema de empresas y pequeños productores son las cargas fiscales y tributarias a las que nos someten, es mucho lo que uno tiene que pagar de impuestos y si nos permite sobrevivir y estar”, comenta Andrea, quien es apoyada por sus hijos en las labores de la panadería.

Para mantenerse en la producción de pan, la representante de la Constituyente Ciudadana Popular, tuvo que soportar recelos, discriminación, desafíos de sus empleados, proveedores, incluso clientes, pues ellos hacían los tratos con el ingeniero y no con ella, esto marcó la vida de una mujer que logró no solamente decidir el futuro de sus hijos en cuanto a la educación, sino en tomar decisiones, acciones y ahora estar al frente de un proyecto de refundación del país.

“Ante el crecimiento decidí incidir en la cuestión social, con la experiencia de vida a través de un recuento y decir ¿qué me pasó,  estaba dormida, inconsciente? o bien como estaba tan metida y ocupada en objetivos familiares, hijos pequeños, el negocio en este trayecto de casi 27 años dices qué está pasando con el país. Antes observabas que alguien tenía una pequeña empresa y decías bueno hicieron, acrecentaron y pueden estar en una situación tranquila, veía mi negocio pero me daba cuenta ya tenemos un mucho tiempo y acá no hay nada. Eso me hace empezar a cuestionar las cosas y ahí dices algo está pasando, no es correcto”.

La mujer tiene voz en la estructura social, empresarial y económica

“Cuando leo de la Nueva Constituyente Ciudadana Popular me doy cuenta que habla de la formación del sujeto social, dices es lo que necesitamos. Más allá de corrientes o tipos de gobierno lo que necesitamos es empoderar al sujeto, primero formarlo, el sistema neoliberal nos ha convertido en objetos, un objeto lo mueves, lo trasladas, lo llevas, lo traes, pero no lo dejas actuar por sí mismo, siempre le estas poniendo condiciones para que este en determinado lugar. Tenemos que convertirnos como ciudadanos en sujetos capaces de incidir en nuestra propia regla de dejar de dar responsabilidad al estado”, destacó Andrea Rodríguez.

Ella ya experimentó que tomar decisiones dejando de lado al estado puede dar un buen resultado, porque al convertirse en un sujeto social logró educar a su hija menor Andrea, quien no acudió a la primaria para aprender, sus conocimientos se dieron en casa, logró que fuera independiente, en pensamiento, en ideales, adquiriendo el conocimiento de lectura, matemáticas, historia, naturales, bajo la enseñanza de una mujer que además de ser madre busca incidir en más mujeres que quieran construir un mejor país entrelazando fuerzas, conocimiento que nos lleve a un modelo de justicia, equidad, dignidad y una economía que permita el desarrollo como ciudadanos.

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