Luz en sus vidas 

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

9 de septiembre de 2018

Saltillo, Coahuila

En la edición 178 de la Procesión de la Cera, devotos del Santo Cristo del Ojo de Agua dieron testimonio de fe 

El clima fue benévolo con las familias que año con año acuden a dar gracias al Santo Cristo del Ojo de Agua por favores, milagros o simplemente por tradición de participar en la Procesión de la Cera.

Familias conservan la tradición de participar en la Procesión de la Cera. Foto: Brenda Delabra


A las 15:00 horas una ligera llovizna cubrió el sur de la ciudad, la esquina de prolongación Mina y Pedro Aranda solitaria, sólo el vagón de los danzantes de la parroquia de San Juanita esperaban para iniciar la caminata.

Poco a poco fueron llegando familias, niños, jóvenes, el vicario Christian Figueroa con los colaboradores de la parroquia y seminaristas quienes bajaron la imagen de Jesús Crucificado para peregrinar.

El padre Gerardo Escareño, párroco de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, recibió a los fieles a quienes dio la bendición con agua bendita e invitó a vivir con fe la Procesión tomando en cuenta que la vida de cada una y cada uno de ellos son como velas encendidas para servir con alegría a los demás.

La Procesión de la Cera subió por prolongación Mina acompañada por tres danzas que al sonido del tambor dieron aviso a los vecinos que salieron para recibir la bendición, integrarse al contingente o simplemente ser testigos de esta tradición que data de 1940.

Este es el quinto año que doña Petra Cedillo participa para dar gracias por la vida y dar testimonio, “Quedé  viuda hace 35 años, de ahí me agarré del Señor de la Misericordia. Vengo porque nunca nos falta el pan de cada día y siempre se agarra una de Él por las maravillas que hace, hace poco hizo una en mi, se reventó un ladrillo de la pared y caí para atrás, quedé  como 10 minutos desmayada y cuando volví pensé que estaba toda quebrada, pero no, para gloria de Dios. Hay momentos que no hay pero Dios provee”.

De 14 hijos que tuvo le sobreviven 11 y con los ojos llenos de brillo recuerda como su hogar siempre fue proveído para alimentar a sus hijos, por eso acude a dar gracias al Santo Cristo del Ojo de Agua.

Junto a la figura peregrina que pertenece a la parroquia se integran los vecinos de la calle Morelos quienes llevan al Cristo propiedad de don Cristóbal quien habita sobre la calle Morelos,  “Entre ellos dos saliendo de la calle de Libertad, iniciaron desde 1950 o antes que es donde tenemos las fotografías guardadas. Han sido generaciones y seguimos todavía”, comentó la señora Patricia Montes Salazar quien llevó flores y velas junto a su mamá, tía, hija, primas y sobrinas, además de amistades de su abuela, vecinos de la colonia Bellavista que año con año participan en esta procesión.

Llegar al templo del Ojo de Agua la bendición es mayor por cumplir con el Santo Cristo un año más en su fiesta. Foto: Brenda Delabra

Este año la familia Salazar ofreció la cera primeramente para dar gracias por las bendiciones recibidas, además de ofrecer la participación en esta manifestación de fe por los enfermos, por los sacerdotes y por las almas del purgatorio. El recorrido continuó por la calle General Charles para tomar de sur a norte la calle de Hidalgo donde los peregrinos caminaron entre aguas negras, lo cual no impidió que continuaran y salieran al paso de la imagen del Santo Cristo hombres y mujeres enfermos que lo tocaron y veneraron por unos segundos.

La llegada a la parroquia fue una bendición al salir por un momento el astro rey, las y los devotos fueron recibidos por el párroco Ignacio Flores Ramos, quien les dio la bendición con el agua bautismal al entrar al templo donde entregaron cirios, velas, flores, algunos de pie otros de rodillas, siempre agradecidos por los beneficios recibidos por nuestro Señor Jesucristo.

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