Levantan la mirada

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Familiares de personas presas buscan refugio en Nuestra Señora de la Merced, para mantenerse firmes en el deseo de recuperar la libertad de sus seres queridos.

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Los presbíteros Robert Coogan, responsable de Pastoral Penitenciaria y Fernando Liñan, resposable de Pastoral Social, concelebraron

La Pastoral Penitenciaria celebró ayer a Nuestra Señora de la Merced con la Santa Misa en Catedral, presidida por el presbítero Robert Coogan y el padre Fernando Liñán, en la celebración participaron familiares, amigos, ex convictos que acudieron a dar gracias por la libertad obtenida.

Con pocos participantes, pero con un corazón entregado a trabajar por sanar el dolor de los hombres y las mujeres que están purgando una condena en los CERESOs de Saltillo, se vivió la celebración, en la que el presbítero Robert Coogan reflexionó: “Estamos en el año del Jubileo de la Misericordia, es el año del jubileo de los cautivos y encarcelados. Jesús dijo, el señor me ha enviado a proclamar la  liberación de los cautivos, la libertad a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del señor, él vino a romper esas cadenas que liberan definitivamente este mundo de todo lo que lo ata”.

“Cuando un hombre o mujer está encarcelado toda su vida se termina, es como estar muerto en vida, todos su sueños, todos sus anhelos se acaban en ese momento y todo lo que tiene está en peligro, la unidad de la familia, la estabilidad de la familia, todas sus posesiones están en peligro durante el encarcelamiento, tanta pérdida… Pero cuando una persona encarcelada levanta la mirada en esperanza hacia Dios y su madre Santísima Nuestra Señora de la Merced y busca su bien en el camino del señor no es fácil, encontramos situaciones de desorden, de estar dominado, tenemos que superar las tentaciones como la desesperación y dejar de luchar, tomar la decisión de seguir el camino de la fe, mantener el camino, es una lucha”, comentó el padre responsable de Pastoral Penitenciaria.

Durante el ofertorio, se colocó en el altar una caja con las intensiones de hombres y mujeres presos en Saltillo que cuentan los días para que su situación se resuelva, como el caso de Roberto Aquino que hace poco más de dos años recobró su libertad, misma que disfruta con su esposa y tres hijos con quienes no vivió su niñez, pero hoy los ve como unos hombres bien hechos.

Aunque han pasado 11 años de aquel fatal suceso, no siente resentimiento alguno contra quien lo acusó, el cumplir una condena de nueve años por un delito que no cometió, porque aún recuerda lo sucedido aquel día.

“Yo llegue de mi tierra en enero de 2005, me dieron una sentencia de 11 años por una acusación que ningún caso tenía, no estuve en el lugar y yo les presenté pruebas en dónde había estado ese día y a esa hora, como quiera me culparon de algo que no hice. Dio la casualidad de que ese día fui a buscar trabajo cuando se abrió una bodega en Vito Alessio y a esa hora sucedieron los hechos en Ramos”.

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Integrantes de Pastoral Penitenciaria, amigos, familiares, ex convictos participaron en la celebración

Se le acusó de violación, el cumplimiento de los 11 años parecía eterno, sin embargo por buena conducta y trabajo su condena se redujo a nueve años, supo soportar todo ese tiempo gracias a la fe.

“Gracias al acercamiento que tuve, el padre me hizo la invitación para apoyar a la iglesia esa fue la gran ayuda de Dios que tuve para poder superar todo, los problemas que había también adentro… Es dificilísimo estar ahí, a los siete u ocho meses el padre me dio la oportunidad de colaborar como sacristán en la iglesia eso fue una gran ayuda, eso me llevó a tener calma, fe, paciencia de hacer las cosas bien”.

Su familia también se mantuvo firme, tranquila porque Roberto vino de Oaxaca buscando un mejor futuro y se topó con esta experiencia de vida, de la que no se queja porque aprendió a perdonar, ahora vive libre, disfruta a sus hijos y aunque le costó ubicarse en una empresa para trabajar, realiza sus actividades con gusto esperando tener pronto una nueva oportunidad laboral.

“Nunca he renegado de eso ni echar maldiciones a la gente, lo dejo todo en manos de Dios, gracias a Dios me siento libre sin culpabilidad”, puntualizó Aquino.

 

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