Las misiones, punto de encuentro con Dios

Arturo Zuazua Hernández

arturozuazua@diocesisdesaltillo.org.mx

“Las misiones es dejar todo, para volver a aprender todo”

“El rito de la misa es lo único que nos unía con nuestro México”, Presbítero Fermín Parra

Para muchos el interés por  la vida consagrada nace por experiencias que de niños tuvieron, como participar en la parroquia de su comunidad, o tener contacto cercano con alguien ya adentrado al servicio de la iglesia, sin embargo para el sacerdote Fermín Parra González, su amor por la iglesia surge debido a la muerte de un ser muy cercano a el, su hermano. Comenta que la partida de su hermano  le afectó en demasía a su mamá, pues cada domingo después de misa veía como ella se acercaba a confesar con el sacerdote ó un señor de vestido largo como él les llamaba y ella salía con una nueva esperanza, con ganas de vivir.

“Con el paso de las semanas y los meses, ella comenzó a ser la madre que todos quisiéramos tener, esa madre que te regaña, te apapacha y te motive, es ahí cuando surge ese gusto por el sacerdocio”, explicó el presbítero.

Él inicio en grupos juveniles y  como catequista en la Parroquia de San Francisco en la ciudad de Monclova, después pasó a formar parte de los catequistas y monaguillos  en la capilla hoy parroquia Nuestra Señora del Refugio, fue entonces a la edad de 17 años una vez concluida su educación media  cuando los Franciscanos lo envían al Seminario Diocesano, el 29 de Junio de 2007 fue ordenado sacerdote y actualmente lleva 10 años ejerciendo su ministerio.

Su labor misionera la realizó en el país asiático de Corea del Sur, donde señala que a uno de los retos más grandes al cual se enfrento fue el idioma, otro fue la soledad que sentía al no tener a su familia, su cultura y alimentos pero mencionó que esto le ayudó para encontrarse con Dios; “Dios era lo único que tenía en común en aquel país, fue ahí donde me di cuenta de la importancia de la presencia de Dios”, señaló.

Las misiones ayudan a crear lazos de fraternidad con las comunidades en dónde se reside.

Recalca que el idioma fue su principal dificultad, pero pese a su dificultad de aprenderlo el asistió cada vez más a misa para ir aprendiéndolo poco a poco; “Esta presencia de Dios se extendió porque gracias a ello conocí a más misioneros de habla hispana que cada mes nos juntábamos para realizar un retiro”.

El grupo de Misioneros Guadalupanos a la cual pertenecía el presbítero Fermín Parra realizaba diferentes actividades en las comunidades coreanas, en las cuales resalta la construcción de capillas; “Al final de la construcción desde el templo, y la formación de bautizados las comunidades eran entregadas al clero local para su administración”, mencionó.

El sacerdote concluyó en Corea su cuarto año de teología e idioma, fue ordenado diacono y fue puesto a disposición a una parroquia diocesana para realizar visitas a las personas enfermas, llevar la eucaristía al hogar de las familias, visitar el Centro Nacional de Cancerología de aquel país en donde realizaban actividades evangelizadoras y pedagógicas a los niños de este centro.

El Sacerdote Fermín Parra atendiendo las necesidades espirituales de la comunidad de Corea del Sur, durante su labor misionera por aquel país.

Actualmente el presbítero Fermín Parra lleva su ministerio y actividades misioneras en el municipio de Sierra Mojada aquí en el estado de Coahuila, señala que uno de los retos a los cuales se ha tenido que enfrentar desde que fue asignado ahí es la distancia y la falta de economía de las familias; “Afortunadamente hay parroquias hermanas, sacerdotes y laicos de la ciudad de Saltillo que nos han apoyado mucho”, señaló.

Pese a la distancia el sacerdote sigue haciendo labor misionera visitando a las familias y tratando de ayudarlas para que su economía mejore, refiere que siempre con la compañía de Dios hace que su trabajo misionero sea más arduo y agradable para la comunidad de ese municipio.


“Ser misionero es ser aquel hermano que sabe decir hola para todo lo que encuentre en el lugar de misiones y que sabe decir adiós a todas las otras experiencias para no tener un corazón dividido, ser misionero también es dejar todo para  volver aprender todo”, concluyó el sacerdote Fermín Parra González cuya labor misionera la hiciera en  Corea del Sur.

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